Me lo presentaron hace tiempo. Lo llamaré Gruñón, como el enanito, aunque mida uno ochenta.
Hola, hola, qué tal, bien, y tú, bien... Todo normal. En una conversación tonta poco tiempo después acabamos discutiendo. Una broma mía -"aquí hay mucho hombre adulto independiente, pero seguro que la ropa interior se la sigue comprando mamá"- para que estallase la guerra de los cosmos. Se ofendió -a quien le pica..., comenté-. Desde entonces, es que pasaba de ignorarme, a atacarme con frases hirientes ante cualquier cosa que decía. Ya, si ya me había dado cuenta de que no era santo de su devoción, me dí cuenta enseguida, pero lo de este chico no tiene nombre. Se metía conmigo por cualquier cosa. Hasta llegó a decirme que soy demasiado inteligente para que alguien se interesara por mí. Bueno, por eso no me voy a ofender, es algo que se ve -a los hechos me remito-, pero prefería ignorarlo a estar discutiendo con él por cualquier cosa. Es de los que, con palabras normales, te quiere desarmar, dejarte sin palabras o sin argumentos. Intenta darle la vuelta a lo que dices. E irrita. No, no irrita: te pone de mala leche, diciéndolo en plan finolis. De ahí que prefiera mantener las distancias por si muerde.
Con los demás es súperagradable. Me intrigaba ese cambio de conducta con unos y conmigo. Supongo que desprenderé un olor repelente indetectable para todos, excepto para él, que haga que su pituitaria me detecte como organismo hostil o algo cuando digo algo que no le gusta -lo mismo le molesta las chicas que sepan hablar, porque es que no estaba de acuerdo en nada- y haga que se ponga de uñas conmigo a la mínima. Y la cosa es que me gusta. No que se meta conmigo, claro, pero tiene algo que me atrae. Es inteligente, divertido y tiene una sonrisa preciosa. Ah, y una nariz interesante. Muy interesante...
Hoy hemos ido de paella a un chalet. No hace tiempo para bañarnos, pero ha hecho un buen día para que nos diera el sol. Él ha venido también porque... yo qué sé. Se ve que lo han invitado, porque ha traído helado de postre. Ha venido y primero ha estado un poco seco conmigo -a lo mejor porque yo no le he saludado-, luego un poco amable -pero eso ha sido cuando nos hemos ido a dar una vuelta por la urbanización y se me ha pegado a rueda y le contestaba con monosílabos y movimientos de hombros, mientras él intentaba mantener una charla- y a la hora de la comida lo tenía sentado a mi vera, llenándome el vaso de vino mientras yo lo miraba con temor -¿por qué? ¿¿por qué??-. ¡Hasta me ha seguido a la cocina para fregar! Yo veía a los demás que se escabullían -y no sabía si era por dejarnos solos, pero juraría que era por no fregar-, dejándome a Gruñón enjuagando lo que yo fregaba. Y entonces... Me dice (textualmente) que si me apetecía quedar algún día para ir al cine o algo (me ha llegado al alma ese o algo) (porque ese o algo puede ser cualquier cosa) (escupir para arriba es un posible, o quemarse a lo bonzo es otro o algo jajajaja). A mí me ha entrado la risa. Lo explicaré:
1. La última vez que fui con alguien masculino al cine vimos Shrek III. Me imaginaba yendo esta vez a ver Papá por sorpresa o algo de eso...
2. El ya comentado o algo, que tenía muchas posibilidades... infinitas...
3. Es que pensaba que se iba a meter conmigo o algo...XD
...Y él se ha mosqueado, cómo no. Ha empezado a decirme que no me tenía que reír de las personas por querer conocerme mejor. No, si no me reía por eso. Pues no es agradable que se estén riendo cuando le dices a alguien que quieres quedar con ella. No, si te comprendo, pero... -a mí me había dado un ataque de risa tonta que hacía que se cabreara más-. Y entonces, él se ha enfadado de forma definitiva, porque se ha salido de la cocina sin decir ni mu. Y a mí me entraban más ganas de reír porque me imaginaba la escena: él todo monísimo de la muerte diciéndome ...o aaaalgoooo y yo apoyada en el armario descojoná. Toda una estampa. He salido después -no siguiéndole, claro-, intentando recomponerme, y parecía que nadie se había enterado de lo que había pasado, porque él estaba tomándose el café con los de la pandilla como si nada. Yo he notado que me miraba dolido, y me ha dado pena. Luego no, qué leches. No me había reído de él. Había sido un inoportuno ataque de risa, y no me había dejado explicarle que a veces, cuando me pongo nerviosa, me entra la risa floja por cualquier chorrada. Y el desencadenante ha sido de lo más absurdo, pero como no me iba a creer...
La tarde ha terminado con cervecitas, hemos jugado al escondite por el chalet -qué espaciosa la despensa, oiga, y qué lugar tan bueno para esconderse- y hemos terminado cenando en el comedor, porque ya no se estaba tan bien fuera. Unos se quedaban, y yo me quería ir porque mañana -hoy, más bien- tengo una comida familiar y nos vamos a comer por ahí. Total, que él ha estado ahí, aguantando el tipo como un campeón sin dirigirme la palabra durante el resto del día hasta que se ha ofrecido a llevarme. Y he dudado. Pros: lo mismo insiste. Contras: lo mismo me descuartiza.
Como al final otra gente se ha apuntado a bajar con él, no me ha importado ir en su coche. Yo no quería ir sola con él, pero no por miedo. Ha ido dejando a la gente en la puerta de su casa, dejándome a mí para el final. ¿Sabéis una cosa? Que estaba segura de que lo haría -jeje, qué creída- y ha parado el coche frente a mi casa. Ha querido hablar un ratillo, y yo he mantenido con él una conversación normal del todo. Al final ha sacado el temita de nuevo. Le he explicado lo que había pasado, pero que no le diera importancia. Le he comentado que era tarde y que me tenía que ir, que no iba a haber dios vivo que me despertara mañana. Y entonces... un ¿halago...?
-No sé si darte las buenas noches o un beso.
Jorl. La cosa se ponía interesante.
-De momento, las buenas noches.
-¿Es que ya te vas?
No quería irme porque estaba a gusto. Me gustaba estar en el coche con él, me gustaba lo que veía, y él se estaba poniendo cariñoso, pero... ¿ya? ¿Y si la cosa se ponía tontorrona? A pesar de mi supuesta demasiada inteligencia, me estaba tirando los trastos de forma muy poco disimulada.
Nota: Es que joer, vaya rachita llevo. Que ya van dos esta semana los que han demostrado que les gusto un poquito. Pero el otro no merece la pena comentarlo.
Al final me he despedido de lo más normal. Nos vemos y hablamos, venga vale, buenas noches y buenas noches. Ha esperado a que entrara en el portal para arrancar el coche e irse.
Y aquí me hallo. Por una parte, contenta. No le produzco arcadas ni nada que se le parezca. Por otra parte, no estoy contenta: ¿y ha estado metiéndose conmigo durante todo este tiempo porque... qué? ¿Por qué? ¡Argh!
Lo odio. Me gusta, pero lo odio. Porque no lo entiendo. Y si se ha portado así durante todo este tiempo gustándole, no quiero ni pensar cuando discutamos de verdad. Y no he quedado con él en nada. Se supone que me lo tengo que pensar. Y yo otra cosa no sabré hacer, pero darle a la bola, como yo sola (toma pareado!) Pero aunque pienso ¿y por qué no?, también pienso ¿y por qué si? ¿porque él quiera? Además, lo tengo que odiar mucho o algo, porque peazo post que le he dedicado. Creo que me lo estoy tomando todo demasiado en serio.
Y lo odio también porque... ays... me hace tener pensamientos impuros...
6.4.08
2.4.08
Haciendo amigos.
He ido al médico porque tengo un problemilla que no sé si necesita amputación o una simple tirita, pero más vale prevenir que curar. Bueno, pues me presento en la consulta antes de tiempo y pregunto por cuál hora van. Aún tengo que esperar un cuartito de hora para que me atiendan, por lo que desparramo mis lorzas en una de las sillas de espera -misteriosamente vacía- mientras la gente se agolpa en la puerta esperando su turno.
Llega una mujer cuya edad oscila entre los cuarenta y los ochocientos años -aún no lo tengo claro-, consulta la lista que está en la puerta y pregunta quién soy yo. Levanto una mano y se sienta a mi lado, alegando que va detrás de mí. Intenta practicar conmigo el noble deporte nacional de charlar en la sala de espera de temas que no me importan demasiado -el tiempo, tema recurrente para hablar por hablar-, cuando me empieza a contar sus enfermedades. A mí, teniendo en cuenta que soy bastante empática con los problemas de los demás, me aburre de sobremanera que me enumeren todos los síntomas y todos los signos de cualquier cosa. No es agradable que se estén bajando un calcetín para enseñarte un bulto de una variz y que te cuenten, con pelos y señales, su última operación. Me aburre mucho, pero ella sigue, y sigue, y sigue, mientras yo desconecto el cerebro y pongo unos minutos musicales. Veo que hay gente que nos mira y la escucha. Me siento un monito de feria. Digo que me aburre mucho venir al médico, y ella casi grita indignada que a ver si me pensaba que ahí va la gente por gusto. Vale, vale, ya me callo. Si era porque llevas un cuarto de hora hablando sin respirar y me da miedo de que te pase algo de verdad... Pero la mujer, si ya no me gustaba, ahora me gusta menos aún.
Ella continúa: ayer vino al médico para las recetas, y hoy para una visita, porque se le olvidó la semana pasada preguntarle al médico una cosa referente a otra de sus enfermedades. Es que está muy mal, me dice. Bueno, tendré que creerla, pero la lengua le funciona perfectamente, pienso.
Entonces, me pregunta qué me pasa a mí. Podría contarle la verdad: que no lo sé, pero dudo. Al final accedo y le digo que no será nada, pero por si acaso, omitiendo cualquier detalle que pueda dar pie a una interpretación por su parte. Entonces me suelta que yo soy de las que van al médico por ir y que colapsan las listas de espera (¡argh!). Siento que algo en mi cabeza explota y me llena de odio y de ganas de matar a alguien. No tengo que decirle nada porque la he mirado fijamente, en silencio -hay que ver cómo acojono cuando se me frunce el ceño- y ella calla. Lo capta. Tras un segundo de silencio, intenta encauzar la conversación de nuevo al tiempo, pero yo ya no la miro. Paso de ella. Ni la escucho. Tengo el mismo derecho que ella a venir al médico, de visita o por matar el tiempo, pero no es nadie para toserme. Vuelve a contarme más enfermedades -pa mí que tiene una más preocupante, y dudo si es el síndrome de Münchausen o una hipocondría tremenda-, pero la dejo con la palabra en la boca y me levanto a media frase para mirar por la ventana, sin cortarme. La mujer calla.
Entonces entro en la consulta. Unos análisis para determinar exactamente el grado de preocupación que tengo que tener y listos. Dos minutos con mi médico, que se ha tomado muy en serio lo que le digo y me pregunta si quiero algo más. Le contesto que, salvo eso, nada más. Salgo con la hojita rumbo al mostrador pertinente. La señora Münchausen me intercepta por la puerta y me pregunta que qué me ha dicho el médico. Le digo que no le importa y aún ella dice que necesitaría también unos análisis.
Coincidimos de nuevo en el mostrador de análisis diez minutos después (¿tanto ha tardado?). Intenta saber qué me tienen que hacer, pero, harta, y en un arranque de mala educación, le contesto que ella no es nadie para enterarse de lo que me pasa, so cotilla. Ella me llama maleducada. Soylo, señora, pero usted es una cotilla y una pesada.
En la puerta de salida del ambulatorio me detiene una chica que ha presenciado ambas escenas. Me consuela diciendo que a ella le pasó lo mismo la semana anterior, y que la mujer vive en el ambulatorio prácticamente. La conocen. No me extraña, porque se da a conocer. Y yo, que visito menos el médico que el paro -y es que voy sólo a apuntarme o renovar- me sienta como una patada en los mismísimos que me digan que yo sea la que colapse las listas del médico.
Pues vale. Las colapso. Pero como tenga algo malo y tenga que ir al médico a que me hagan cositas, se va a morir de envidia, porque seguro -seguro, porque no lo ha mencionado- que eso no lo tiene. Y me sentiré envidiada y todo.
Hay que ser positivos.
Llega una mujer cuya edad oscila entre los cuarenta y los ochocientos años -aún no lo tengo claro-, consulta la lista que está en la puerta y pregunta quién soy yo. Levanto una mano y se sienta a mi lado, alegando que va detrás de mí. Intenta practicar conmigo el noble deporte nacional de charlar en la sala de espera de temas que no me importan demasiado -el tiempo, tema recurrente para hablar por hablar-, cuando me empieza a contar sus enfermedades. A mí, teniendo en cuenta que soy bastante empática con los problemas de los demás, me aburre de sobremanera que me enumeren todos los síntomas y todos los signos de cualquier cosa. No es agradable que se estén bajando un calcetín para enseñarte un bulto de una variz y que te cuenten, con pelos y señales, su última operación. Me aburre mucho, pero ella sigue, y sigue, y sigue, mientras yo desconecto el cerebro y pongo unos minutos musicales. Veo que hay gente que nos mira y la escucha. Me siento un monito de feria. Digo que me aburre mucho venir al médico, y ella casi grita indignada que a ver si me pensaba que ahí va la gente por gusto. Vale, vale, ya me callo. Si era porque llevas un cuarto de hora hablando sin respirar y me da miedo de que te pase algo de verdad... Pero la mujer, si ya no me gustaba, ahora me gusta menos aún.
Ella continúa: ayer vino al médico para las recetas, y hoy para una visita, porque se le olvidó la semana pasada preguntarle al médico una cosa referente a otra de sus enfermedades. Es que está muy mal, me dice. Bueno, tendré que creerla, pero la lengua le funciona perfectamente, pienso.
Entonces, me pregunta qué me pasa a mí. Podría contarle la verdad: que no lo sé, pero dudo. Al final accedo y le digo que no será nada, pero por si acaso, omitiendo cualquier detalle que pueda dar pie a una interpretación por su parte. Entonces me suelta que yo soy de las que van al médico por ir y que colapsan las listas de espera (¡argh!). Siento que algo en mi cabeza explota y me llena de odio y de ganas de matar a alguien. No tengo que decirle nada porque la he mirado fijamente, en silencio -hay que ver cómo acojono cuando se me frunce el ceño- y ella calla. Lo capta. Tras un segundo de silencio, intenta encauzar la conversación de nuevo al tiempo, pero yo ya no la miro. Paso de ella. Ni la escucho. Tengo el mismo derecho que ella a venir al médico, de visita o por matar el tiempo, pero no es nadie para toserme. Vuelve a contarme más enfermedades -pa mí que tiene una más preocupante, y dudo si es el síndrome de Münchausen o una hipocondría tremenda-, pero la dejo con la palabra en la boca y me levanto a media frase para mirar por la ventana, sin cortarme. La mujer calla.
Entonces entro en la consulta. Unos análisis para determinar exactamente el grado de preocupación que tengo que tener y listos. Dos minutos con mi médico, que se ha tomado muy en serio lo que le digo y me pregunta si quiero algo más. Le contesto que, salvo eso, nada más. Salgo con la hojita rumbo al mostrador pertinente. La señora Münchausen me intercepta por la puerta y me pregunta que qué me ha dicho el médico. Le digo que no le importa y aún ella dice que necesitaría también unos análisis.
Coincidimos de nuevo en el mostrador de análisis diez minutos después (¿tanto ha tardado?). Intenta saber qué me tienen que hacer, pero, harta, y en un arranque de mala educación, le contesto que ella no es nadie para enterarse de lo que me pasa, so cotilla. Ella me llama maleducada. Soylo, señora, pero usted es una cotilla y una pesada.
En la puerta de salida del ambulatorio me detiene una chica que ha presenciado ambas escenas. Me consuela diciendo que a ella le pasó lo mismo la semana anterior, y que la mujer vive en el ambulatorio prácticamente. La conocen. No me extraña, porque se da a conocer. Y yo, que visito menos el médico que el paro -y es que voy sólo a apuntarme o renovar- me sienta como una patada en los mismísimos que me digan que yo sea la que colapse las listas del médico.
Pues vale. Las colapso. Pero como tenga algo malo y tenga que ir al médico a que me hagan cositas, se va a morir de envidia, porque seguro -seguro, porque no lo ha mencionado- que eso no lo tiene. Y me sentiré envidiada y todo.
Hay que ser positivos.
1.4.08
Y el tercero.
Tengo el grato gusto de autofelicitarme porque mi cutre blog cumple su tercer añito, para martirio de la red y regocijo de su autora.
Jo, que memocionau y tó...
Jo, que memocionau y tó...
26.3.08
¿Quién se ha comido mis flores?
Ayer fue dia de encuentros y despedidas.
Me encontré con un blog camuflado de alguien que puso punto y final al suyo. Bajo otro nombre, otro título y otras circunstancias, estaba claro quién era y quién había sido. Ante tamaña casualidad, no puedo sino deducir que, al igual que el mundo no es tan grande como parece, la red tampoco. Si yo encontré el alter ego de esta bloguera, que decidió continuar su blog bajo otras características, es fácil pensar también que quien la conozca también pudo haberla hallado en el original, que fue literalmente eliminado de la red. El verse descubierto cambia muchas cosas. Coartan la libertad de escribir. Recortan tu espontaneidad. Hacen que se esfume el motivo por el que empiezas el blog. De ahí que sea bueno camuflar un poco las cosas.
Por el mismo motivo, parece que una de nosotros se ha despedido de este mundo. No he encontrado nada en su blog que pueda ofender a nadie, ni nada que sea delito o nada que pueda ser tachado de imprudente. Sus historias permanecerán en la red hasta que ella misma practique un expurgo. Te echaremos de menos, Menta.
A otro par de asíduos les ocurre lo mismo. La identidad secreta de los superhéroes a veces tiene un precio demasiado alto. Que nadie busque cosas raras en donde no las haya pero, en cambio, me gustaría verles el historial del navegador a quienes miran con ojos sucios la existencia de un blog tan normal como cualquiera de los sugeridos.
Esta primavera tiene unas cuantas flores menos este año. Saldrán otras que brillarán más o menos como las que aparecieron antaño, pero no serán iguales. Ninguna será igual a las que hemos conocido.
Visto lo visto, no sé qué es peor. Un troll o algún ser cercano que dé con tu blog.
Me encontré con un blog camuflado de alguien que puso punto y final al suyo. Bajo otro nombre, otro título y otras circunstancias, estaba claro quién era y quién había sido. Ante tamaña casualidad, no puedo sino deducir que, al igual que el mundo no es tan grande como parece, la red tampoco. Si yo encontré el alter ego de esta bloguera, que decidió continuar su blog bajo otras características, es fácil pensar también que quien la conozca también pudo haberla hallado en el original, que fue literalmente eliminado de la red. El verse descubierto cambia muchas cosas. Coartan la libertad de escribir. Recortan tu espontaneidad. Hacen que se esfume el motivo por el que empiezas el blog. De ahí que sea bueno camuflar un poco las cosas.
Por el mismo motivo, parece que una de nosotros se ha despedido de este mundo. No he encontrado nada en su blog que pueda ofender a nadie, ni nada que sea delito o nada que pueda ser tachado de imprudente. Sus historias permanecerán en la red hasta que ella misma practique un expurgo. Te echaremos de menos, Menta.
A otro par de asíduos les ocurre lo mismo. La identidad secreta de los superhéroes a veces tiene un precio demasiado alto. Que nadie busque cosas raras en donde no las haya pero, en cambio, me gustaría verles el historial del navegador a quienes miran con ojos sucios la existencia de un blog tan normal como cualquiera de los sugeridos.
Esta primavera tiene unas cuantas flores menos este año. Saldrán otras que brillarán más o menos como las que aparecieron antaño, pero no serán iguales. Ninguna será igual a las que hemos conocido.
Visto lo visto, no sé qué es peor. Un troll o algún ser cercano que dé con tu blog.
20.3.08
Cría fama.
-Vaya semana de fiestas más larga...
-Vaya...
-Yo pensaba que acá ustedes siempre celebraban la semana santa y las fallas la misma semana...
-¡No fastidie...!
Que las fallas y la semana santa coincidan en la misma semana, ha hecho muuuuuuucho daño a la imagen de nuestra patria allende los mares. Parece que siempre estamos de parranda... Es que la concentración de fiestas en la misma semana es demasiado para cualquiera.
Y dicho esto, añadir como apunte que, otro día más de fallas y no vivo para contarlo. Y eso que no he contado nada ;D
Ahora toca la semana santa. Y tendremos que santificar las fiestas aunque no participemos en ellas. Pues santifiquémoslas. Total, ya puestos...
Sed felices y maravillosos. Mucho. Todo lo que podáis.
-Vaya...
-Yo pensaba que acá ustedes siempre celebraban la semana santa y las fallas la misma semana...
-¡No fastidie...!
Que las fallas y la semana santa coincidan en la misma semana, ha hecho muuuuuuucho daño a la imagen de nuestra patria allende los mares. Parece que siempre estamos de parranda... Es que la concentración de fiestas en la misma semana es demasiado para cualquiera.
Y dicho esto, añadir como apunte que, otro día más de fallas y no vivo para contarlo. Y eso que no he contado nada ;D
Ahora toca la semana santa. Y tendremos que santificar las fiestas aunque no participemos en ellas. Pues santifiquémoslas. Total, ya puestos...
Sed felices y maravillosos. Mucho. Todo lo que podáis.
19.3.08
Misterios.
Voy a la comisaría para renovarme el DNI y coincido con una vieja compañera de instituto. Tenía fama de ser una envidiosa, pero pienso que con los años habrá cambiado. También veo a BraulioPoli, y hablamos con él. Los presento. A ella se le hace la boca agua, y todo son risitas. Como casi es la hora de que me toque -el turno, aclaro-, me retiro, y ella se despide también, viniendo detrás de mí. Casi nos atienden al mismo tiempo, y bajamos a la vez, para volver a coincidir con BraulioPoli. Charlamos cinco minutos más, pero yo me tengo que ir. Cuando lo anuncio, BraulioPoli me dice que me invita a café esa tarde y que no acepta un no por respuesta. La otra se pone verde. O blanca. O azul, no lo recuerdo. Pero yo no puedo acudir a la cita y lo pospongo para otro día indeterminado. Me despido. Ella sale detrás de mí y me pregunta que por qué me invita a mí y no a ella.
Porque... yo qué sé. Pero yo me pregunto cómo hay gente tan envidiosa ante una cosa tan nimia.
Porque... yo qué sé. Pero yo me pregunto cómo hay gente tan envidiosa ante una cosa tan nimia.
14.3.08
Matando el tiempo
Últimamente duermo cosa mala. Vamos, que se cae la casa y ni me entero. Puedo estar toda la semana durmiendo cinco horas y tan fresca -me levanto a las cinco-, pero como un día duerma un par de horas más, me desvelo. Y eso es lo que me ha pasado hoy.
Para hacer tiempo, o para matarlo, voy a escribir un chiste.
No me déis las gracias todavía.
De nada.
Para hacer tiempo, o para matarlo, voy a escribir un chiste.
No me déis las gracias todavía.
Una madre le dice a su hijo:
-Ve a la panadería y compra dos panes, y si quedan huevos, te traes una docena.
El niño se presenta en la tienda y le dice al panadero:
-Que dice mi madre que me des dos panes, y que si tienes huevos, una docena.
Y el panadero le dice:
-Toma tu docena de panes, y le dices a tu madre de mi parte, que esas no son maneras de pedir las cosas.
De nada.
13.3.08
Por si las moscas.
Voy en el tren. Nada fuera del otro mundo. Voy de pie, cosas de que ahora todo el mundo se va a la capi a ver el ambiente fallero. Estoy con mi mp3 que ahora le da por desconectarse cuando rozo, ¿qué digo rozo?... cuando MIRO siquiera el botón de encendido. Estaba yo intentando salvaguardar su zona personal, para evitar quedarme en silencio, cuando sube al tren un chico... vamos, de los que se te ponen los pelos como clavos de quince centímetros y no por admiración. Era el mismísimo hijo de Maki Navaja, y lo estoy describiendo a lo fino. Se planta a mi lado con una chica que no tenía la pobre mejor pinta, pero desde luego se notaba la diferencia de clases a la milla. Estaban hablando de lo popular que resultaba él para las féminas -a saber qué clase de chorvas se fijan en tal elemento- cuando él hace un extraño y se queda fijo mirando a un hombre. Se mete la mano en el bolsillo del chándal y le dice a la chica que esperara.
Camina hacia el hombre y mira hacia atrás, hasta quedarse a pocos centímetros de la espalda del hombre. Me mira y ve que le estoy mirando. Cielos, pienso, ahora va a venir a por mí. Pero no aparto la mirada -una, que es asín de chula- y él duda. Vuelve a mirarme y yo lo miro aún, pendiente de sus actos pero acojonada -total, ya sabía que le estaba viendo las intenciones-. Duda de nuevo. Se vuelve hacia atrás, junto a la chica, y le dice "ahora no". Yo ya me montaba una película con qué llevaba en el bolsillo, cuando saca una peazo navaja más grande que mi mano, que abierta es más ancha que un folio. La gente del tren hace como que no ha visto nada, pero todos son conscientes de ello. Incluso todos se deslizan medio metro más allá de donde estaban, dejándome casi junto la parejita. Entonces es cuando preparo mi bolso para que me sirva de escudo -un poco raquítico, la verdad-, imaginando que como se me acercara, le atizaría con él y le daría una patada en los güebos, todo a una, en una especie de llave de kunfú. El chico me mira de nuevo, y eso hace que yo apague el mp3. Quiero tener los cinco sentidos listos para hacer que tal ser no tenga jamás descendencia. Estaba cagaíta, pero preparada. Se acerca. Saco un boli y lo agarro con el puño. Patada, bolsazo y una dosis de boli en vena. El chico ya no me mira, y creo adivinar que no quiere tenerme como espectadora. Duda. Duda de nuevo. Ya no se enfrenta a mi mirada y le dice algo a la chica. ¡Ahá! ¡Será la chica la que ataque! Me daba igual a quién iría la patada, pero por los dioses que prefería dar la primera leche yo. Sin embargo, la chica no es como él y le dice algo.
Entonces, llegó el milagrito. Guarda la navaja, que aún está en su mano, anuncian la próxima estación y se baja con su novia choni. No miran hacia atrás y caminan rápido para salir cuanto antes del andén. No creo que mi presencia sea tan incómoda -si luego soy bastante maja- pero por mis dientes que no iba a tolerar que un crío que no supera los quince años y el metro cuarenta, hiciera nada, o me hiciera algo, que yo pudiera evitar.
Si luego son unos cagados, lo tengo comprobado. Pero nadie con buenas intenciones va con una navaja encima.
A ver si algún día va a ser verdad lo que me dice mi madre: que un día me van a dar un susto por ser tan valiente. Pero hasta el día de hoy... set, match y partido pa´mí.
Porque mucha gente de esta sólo utilizan el miedo de los demás... hasta que dan con alguien que no les teme. Y los que se cortan son ellos.
Pero se me ha hecho el viaje más largo...
Camina hacia el hombre y mira hacia atrás, hasta quedarse a pocos centímetros de la espalda del hombre. Me mira y ve que le estoy mirando. Cielos, pienso, ahora va a venir a por mí. Pero no aparto la mirada -una, que es asín de chula- y él duda. Vuelve a mirarme y yo lo miro aún, pendiente de sus actos pero acojonada -total, ya sabía que le estaba viendo las intenciones-. Duda de nuevo. Se vuelve hacia atrás, junto a la chica, y le dice "ahora no". Yo ya me montaba una película con qué llevaba en el bolsillo, cuando saca una peazo navaja más grande que mi mano, que abierta es más ancha que un folio. La gente del tren hace como que no ha visto nada, pero todos son conscientes de ello. Incluso todos se deslizan medio metro más allá de donde estaban, dejándome casi junto la parejita. Entonces es cuando preparo mi bolso para que me sirva de escudo -un poco raquítico, la verdad-, imaginando que como se me acercara, le atizaría con él y le daría una patada en los güebos, todo a una, en una especie de llave de kunfú. El chico me mira de nuevo, y eso hace que yo apague el mp3. Quiero tener los cinco sentidos listos para hacer que tal ser no tenga jamás descendencia. Estaba cagaíta, pero preparada. Se acerca. Saco un boli y lo agarro con el puño. Patada, bolsazo y una dosis de boli en vena. El chico ya no me mira, y creo adivinar que no quiere tenerme como espectadora. Duda. Duda de nuevo. Ya no se enfrenta a mi mirada y le dice algo a la chica. ¡Ahá! ¡Será la chica la que ataque! Me daba igual a quién iría la patada, pero por los dioses que prefería dar la primera leche yo. Sin embargo, la chica no es como él y le dice algo.
Entonces, llegó el milagrito. Guarda la navaja, que aún está en su mano, anuncian la próxima estación y se baja con su novia choni. No miran hacia atrás y caminan rápido para salir cuanto antes del andén. No creo que mi presencia sea tan incómoda -si luego soy bastante maja- pero por mis dientes que no iba a tolerar que un crío que no supera los quince años y el metro cuarenta, hiciera nada, o me hiciera algo, que yo pudiera evitar.
Si luego son unos cagados, lo tengo comprobado. Pero nadie con buenas intenciones va con una navaja encima.
A ver si algún día va a ser verdad lo que me dice mi madre: que un día me van a dar un susto por ser tan valiente. Pero hasta el día de hoy... set, match y partido pa´mí.
Porque mucha gente de esta sólo utilizan el miedo de los demás... hasta que dan con alguien que no les teme. Y los que se cortan son ellos.
Pero se me ha hecho el viaje más largo...
10.3.08
El detalle.
A ver, atención.
Película Kill Bill.
¿Estamos ya situados?
La rubia con la catana les da una ligera paliza a los ochenta y ocho malos malones, dejando mancos y cojos a unos cuantos, cortando a los demás de arriba a abajo, de abajo a arriba, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, en diagonal, a cuadraditos, en picadillo, a la juliana... Todo el escenario llenito de sangre.
-¿Qué? ¿Te gusta la película?
-Es muy mala y está mal hecha. Con todo el suelo lleno de sangre, lleva las suelas de las zapatillas limpias.
Mi madre es que se fija en todo, la jodía.
Película Kill Bill.
¿Estamos ya situados?
La rubia con la catana les da una ligera paliza a los ochenta y ocho malos malones, dejando mancos y cojos a unos cuantos, cortando a los demás de arriba a abajo, de abajo a arriba, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, en diagonal, a cuadraditos, en picadillo, a la juliana... Todo el escenario llenito de sangre.
-¿Qué? ¿Te gusta la película?
-Es muy mala y está mal hecha. Con todo el suelo lleno de sangre, lleva las suelas de las zapatillas limpias.
Mi madre es que se fija en todo, la jodía.
9.3.08
Las tres tazas.
Los que recordamos la televisión en blanco y negro también recordamos míticos programas que, aunque fueran de fácil elección -ése o ninguno- ante la ausencia de otras cadenas, no dejaba de ser un jolgorio cuando lo emitían. Con la irrupción del color la cosa cambió. Podías ver los colores -oooh-, poniendo caras que serían la mofa de los que ahora se creen que el mp3 y el internet están desde la era cromagnon.
Uno de esos programas que tenían audiencias aplastantes -ya repito que no había otra cosa que ver- era el festival de Eurovisión, con un José Luis Uribarri como comentarista desde el principio de los tiempos. Se votaba la calidad de las canciones, y todos nos reíamos cuado se escuchaba el ruyuminí, chu puá o yunaitequindom, zri poin. Sea como sea, con el tiempo, el festival fue decayendo en el más triste de los olvidos en nuestro país, llegando a veces a ignorar por completo quién o qué se cantaba en tal evento. Cuando resurgió, fue con Rosa, la de OT, con una mega canción, con un gran seguimiento por parte del país, y con un resultado que todos calificamos de tongo y amiguismo por parte de la cúpula de la clasificación. Podíamos hacer otras cosas además de vivir cantando, lalalás y temas que tuvieron su época, pero nos apetecía ganar otra vez, qué leches. Al igual que los forofos de fútbol de un equipo de tercera regional sueñan con que su equipo gane, a los demás nos entró la vena friki de querer ganar un festival en el que siempre se puntúa más por afinidad o politiqueo que por calidad de la pieza cantada.
Y entonces empezó la degeneración. Austria llevó a un tío pelao con camiseta roja con una canción mu heavy que no ganó, pero quedó en posiciones similares a la de Rosa y, encima, se hizo popular. Creo que ganó una chica que llevaba un vestido rojo extensible. Luego ganó otra con muchas tiras en el vestido. Y otra vez ganó un grupo entre heavy metal y gore. Los españoles alucinábamos. Por primera vez en mucho tiempo queríamos calidad y no música pegadiza y veíamos cómo nuestro interés en el concurso se esfumaba con cada resultado.
Este año Eurovisión va a tener lo que quiere. Ignoro por completo quién representará a los demás países, pero desde luego, Rodolfo Chikilicuatre hará el papel que, por lo visto, el concurso pide para España. Ayer escuché por primera vez la canción y, si os soy sincera, eso es tener un par de narices. Hay que tener sentido del humor, y espero que los de Eurovisión lo tenga, como ha demostrado estos últimos años. Porque al igual que siempre nos quedamos en cuartos de final en los campeonatos europeos o en los mundiales en fútbol, en concursos de canciones vemos cómo gana el mejor efecto óptico. La música es de Pedro Guerra, y la letra es de Santiago Segura. Casi ná.
Si esto es lo que pide Eurovisión, esto es lo que tendrán. No apoyo al sector conservador que aún cree que podía ser serio el concurso. La misma organización europea se merece justo esto. ¿No dicen que todo el mundo tiene lo que se merece?
¿No querían arroz? Pues que tomen tres tazas.
Ahora que vayan y lo casquen.
Uno de esos programas que tenían audiencias aplastantes -ya repito que no había otra cosa que ver- era el festival de Eurovisión, con un José Luis Uribarri como comentarista desde el principio de los tiempos. Se votaba la calidad de las canciones, y todos nos reíamos cuado se escuchaba el ruyuminí, chu puá o yunaitequindom, zri poin. Sea como sea, con el tiempo, el festival fue decayendo en el más triste de los olvidos en nuestro país, llegando a veces a ignorar por completo quién o qué se cantaba en tal evento. Cuando resurgió, fue con Rosa, la de OT, con una mega canción, con un gran seguimiento por parte del país, y con un resultado que todos calificamos de tongo y amiguismo por parte de la cúpula de la clasificación. Podíamos hacer otras cosas además de vivir cantando, lalalás y temas que tuvieron su época, pero nos apetecía ganar otra vez, qué leches. Al igual que los forofos de fútbol de un equipo de tercera regional sueñan con que su equipo gane, a los demás nos entró la vena friki de querer ganar un festival en el que siempre se puntúa más por afinidad o politiqueo que por calidad de la pieza cantada.
Y entonces empezó la degeneración. Austria llevó a un tío pelao con camiseta roja con una canción mu heavy que no ganó, pero quedó en posiciones similares a la de Rosa y, encima, se hizo popular. Creo que ganó una chica que llevaba un vestido rojo extensible. Luego ganó otra con muchas tiras en el vestido. Y otra vez ganó un grupo entre heavy metal y gore. Los españoles alucinábamos. Por primera vez en mucho tiempo queríamos calidad y no música pegadiza y veíamos cómo nuestro interés en el concurso se esfumaba con cada resultado.
Este año Eurovisión va a tener lo que quiere. Ignoro por completo quién representará a los demás países, pero desde luego, Rodolfo Chikilicuatre hará el papel que, por lo visto, el concurso pide para España. Ayer escuché por primera vez la canción y, si os soy sincera, eso es tener un par de narices. Hay que tener sentido del humor, y espero que los de Eurovisión lo tenga, como ha demostrado estos últimos años. Porque al igual que siempre nos quedamos en cuartos de final en los campeonatos europeos o en los mundiales en fútbol, en concursos de canciones vemos cómo gana el mejor efecto óptico. La música es de Pedro Guerra, y la letra es de Santiago Segura. Casi ná.
Si esto es lo que pide Eurovisión, esto es lo que tendrán. No apoyo al sector conservador que aún cree que podía ser serio el concurso. La misma organización europea se merece justo esto. ¿No dicen que todo el mundo tiene lo que se merece?
¿No querían arroz? Pues que tomen tres tazas.
Ahora que vayan y lo casquen.
5.3.08
Yo quiero uno.
Ya me dijeron que era guapo. Pero que muy guapo.
Me hablaron tan bien de él, rozando la exageración, que imaginé florecitas y todo, aroma de rosas y corazones rojos con fondo a lo Candy Candy. Imaginé chispitas en su mirada, y me imaginé montañas enteras de mujeres que se desmayaban a su paso y él, santo varón, iba esquivándolas, moviendo los brazos para apartarlas de él y de su encanto, de su belleza y de su irresistible sesapil con la banda sonora de Benny Hill.
Me hablaron tanto y tan bien de él, que supuse que sería un chulo, un tío creído y muy pagado de sí mismo. Decían que ninguna mujer podía resistirse a él, que todas caían rendidas a sus pies, que lo idolatraban. Creí que exageraban. Me enseñaron una foto. Le puse buena nota. Muy buena nota. El ojo también come, ya lo sabéis...
Me ahorro los detalles de los motivos -si las cosas salen bien os lo contaré, palabrita- pero ayer ví a esa persona en carne y hueso. El mundo, al fin y al cabo, no parece tan grande (y no sabéis lo que me alegro de ello) y la casualidad lo puso delante de mí. Lo miré sin que se diera cuenta -ni reparó en mi humilde persona-. Casualmente, estuvo cerca de mí, lo suficiente para escuchar su voz. Música celestial. Le subí la nota hasta el infinito. Era de carne y hueso de verdad. Los milagros hechos hombre existen. E imaginé detrás de él florecitas, aroma de rosas y corazones rojos, y un fondo a lo Candy Candy. Y comprendí a aquéllas mujeres que se desmayaban a su paso, y que él las apartara, y las esquivara, para no morir aplastado por la pasión, con una banda sonora de fondo así, como muy guitarrera...
Porque me pilla un poco lejos, pero... joer... ¡yo quiero uno asín!
...quién me iba a decir a mí que escribiría un post sobre él... XP
Me hablaron tan bien de él, rozando la exageración, que imaginé florecitas y todo, aroma de rosas y corazones rojos con fondo a lo Candy Candy. Imaginé chispitas en su mirada, y me imaginé montañas enteras de mujeres que se desmayaban a su paso y él, santo varón, iba esquivándolas, moviendo los brazos para apartarlas de él y de su encanto, de su belleza y de su irresistible sesapil con la banda sonora de Benny Hill.
Me hablaron tanto y tan bien de él, que supuse que sería un chulo, un tío creído y muy pagado de sí mismo. Decían que ninguna mujer podía resistirse a él, que todas caían rendidas a sus pies, que lo idolatraban. Creí que exageraban. Me enseñaron una foto. Le puse buena nota. Muy buena nota. El ojo también come, ya lo sabéis...
Me ahorro los detalles de los motivos -si las cosas salen bien os lo contaré, palabrita- pero ayer ví a esa persona en carne y hueso. El mundo, al fin y al cabo, no parece tan grande (y no sabéis lo que me alegro de ello) y la casualidad lo puso delante de mí. Lo miré sin que se diera cuenta -ni reparó en mi humilde persona-. Casualmente, estuvo cerca de mí, lo suficiente para escuchar su voz. Música celestial. Le subí la nota hasta el infinito. Era de carne y hueso de verdad. Los milagros hechos hombre existen. E imaginé detrás de él florecitas, aroma de rosas y corazones rojos, y un fondo a lo Candy Candy. Y comprendí a aquéllas mujeres que se desmayaban a su paso, y que él las apartara, y las esquivara, para no morir aplastado por la pasión, con una banda sonora de fondo así, como muy guitarrera...
Porque me pilla un poco lejos, pero... joer... ¡yo quiero uno asín!
...quién me iba a decir a mí que escribiría un post sobre él... XP
2.3.08
Argh...
Han inaugurado las fallas.
No es que ya las estén plantando -eso lo dejan para el fin de semana de antes de San José-, pero ya empiezan con sus historias, que suelen ser bastante molestas para el resto de los mortales que no somos falleros. Los sábados por la noche ya se van a cenar a la falla -que prácticamente hay una en cada esquina-, con el consiguiente festuqui después y las voces y berridos a las tantas de la madrugada por esta gente que alardea de tener fiestas privadas, pero sólo nos dejan gozar de sus chillidos a horas intempestivas cuando vuelven borrachos a sus casas.
Lo peor será la semana de fallas. Es imposible ir en coche por direcciones normales. El transporte público no es mejor. La gente olvida que hay quien necesita pillar el coche, porque para una calle que te dejan para conducir y pasar, los peatones piensan que no tienes derecho, porque son fallas. Mucha fiesta, mucha música, pero no hay quien duerma como toca esa semana. A las ocho de la mañana, como pille la semana fallera, toca despertà con esos petarditos que hacen retumbar el tímpano durante cinco horas, da igual que sea domingo o lunes. Allá ellos si les apetece quedarse sordos o no quieren dormir, pero lo cierto es que a los demás mortales que tendremos que seguir una vida normal, con sus horarios de trabajo cotidianos, nos hacen una faena gorda.
Pero... ¿y dónde guardas el coche? Como te planten una falla delante del garaje, cagado la has, porque puedes prescindir del coche o de la cochera, si no de las dos. Si quieres conservar tu coche, tendrás que aparcarlo más allá de la quinta nebulosa de Orión, en donde, por norma general, siempre aparecen abiertos, con los retrovisores rotos, o con un golpe. Y como hay quien no puede vivir sin coche, los conducen hasta donde no se puede aparcar, llegando yo un año a tener que saltar por encima de un coche si quería salir de mi casa -menos mal que las puertas se abren hacia dentro-.
Reconozco que para mí las fallas se limitan a dos cosas que me encantan. Puedo vivir perfectamente sin lo demás. Me gustan ver las mascletás a mediodía -sobretodo en Valencia, son g-e-n-i-a-l-e-s- y la cremà. Salvo eso, nada más me interesa y, lo que es peor, me molesta. Pero es lo que hay. Este año no me voy de viaje, pero no por falta de ganas. Tampoco había mirado nada, pero tenía intención de un cambio de aires a otros lares no conocidos. Esta derrama del piso ha causado estragos en mi economía, la ha pulverizado más bien, pero espero -más les vale- que el piso no tenga ni una grieta, ni una gotera, ni un problema en doscientos años o más.
Pero miremos la parte positiva: no estaré en ninguna mesa electoral. Me alegro porque la gente está calentita con el tema y si para unas municipales acabé hasta el pirri de los políticos y de sus fans, no quiero ni imaginarme lo que serán las elecciones generales y sus hooligans. De verdad, qué ganas tiene la gente de complicarse la vida por algo que no solucionará ningún problema que nos afecta a todos los españoles pero que hace que ellos se sientan más poderosos.
Hace calor pero tengo las manos frías. Es domingo. Es marzo.
Dios... qué aburrida estoy...
No es que ya las estén plantando -eso lo dejan para el fin de semana de antes de San José-, pero ya empiezan con sus historias, que suelen ser bastante molestas para el resto de los mortales que no somos falleros. Los sábados por la noche ya se van a cenar a la falla -que prácticamente hay una en cada esquina-, con el consiguiente festuqui después y las voces y berridos a las tantas de la madrugada por esta gente que alardea de tener fiestas privadas, pero sólo nos dejan gozar de sus chillidos a horas intempestivas cuando vuelven borrachos a sus casas.
Lo peor será la semana de fallas. Es imposible ir en coche por direcciones normales. El transporte público no es mejor. La gente olvida que hay quien necesita pillar el coche, porque para una calle que te dejan para conducir y pasar, los peatones piensan que no tienes derecho, porque son fallas. Mucha fiesta, mucha música, pero no hay quien duerma como toca esa semana. A las ocho de la mañana, como pille la semana fallera, toca despertà con esos petarditos que hacen retumbar el tímpano durante cinco horas, da igual que sea domingo o lunes. Allá ellos si les apetece quedarse sordos o no quieren dormir, pero lo cierto es que a los demás mortales que tendremos que seguir una vida normal, con sus horarios de trabajo cotidianos, nos hacen una faena gorda.
Pero... ¿y dónde guardas el coche? Como te planten una falla delante del garaje, cagado la has, porque puedes prescindir del coche o de la cochera, si no de las dos. Si quieres conservar tu coche, tendrás que aparcarlo más allá de la quinta nebulosa de Orión, en donde, por norma general, siempre aparecen abiertos, con los retrovisores rotos, o con un golpe. Y como hay quien no puede vivir sin coche, los conducen hasta donde no se puede aparcar, llegando yo un año a tener que saltar por encima de un coche si quería salir de mi casa -menos mal que las puertas se abren hacia dentro-.
Reconozco que para mí las fallas se limitan a dos cosas que me encantan. Puedo vivir perfectamente sin lo demás. Me gustan ver las mascletás a mediodía -sobretodo en Valencia, son g-e-n-i-a-l-e-s- y la cremà. Salvo eso, nada más me interesa y, lo que es peor, me molesta. Pero es lo que hay. Este año no me voy de viaje, pero no por falta de ganas. Tampoco había mirado nada, pero tenía intención de un cambio de aires a otros lares no conocidos. Esta derrama del piso ha causado estragos en mi economía, la ha pulverizado más bien, pero espero -más les vale- que el piso no tenga ni una grieta, ni una gotera, ni un problema en doscientos años o más.
Pero miremos la parte positiva: no estaré en ninguna mesa electoral. Me alegro porque la gente está calentita con el tema y si para unas municipales acabé hasta el pirri de los políticos y de sus fans, no quiero ni imaginarme lo que serán las elecciones generales y sus hooligans. De verdad, qué ganas tiene la gente de complicarse la vida por algo que no solucionará ningún problema que nos afecta a todos los españoles pero que hace que ellos se sientan más poderosos.
Hace calor pero tengo las manos frías. Es domingo. Es marzo.
Dios... qué aburrida estoy...
29.2.08
Nos equivocamos todos.
En una de mis búsquedas laborales, me meto en Hinphoyobs, la que se supone que no tiene ningún currículum en su base de datos, porque tiene más ofertas de empleo que nadie y, por esa regla de tres, coloca a toquisqui nada más introducir sus datos en su servidor -yo tengo que ser la excepción: llevo unos dos años apuntada y, salvo unas pocas entrevistas, mi estadística de éxito laboral ronda el inframundo-. Bueno, pues me decido a buscar un empleo de nuevo.
Como no me importa dónde sea o de qué, le doy a "Más ofertas de empleo", situado en la parte inferior de la página principal. Como quiero un buen sueldo, le doy, abajo a la izquierda, que quiero que mi futuro sueldo sea de más de 19500 euros. Me parece poco, con lo que yo valgo, qué queréis que os diga. 6746 ofertas, y alguna se ve que tiene que ser para mí. Pero yo quiero cobrar mucho, por lo que le doy a "Más de 31500 euros", en donde hay 1038 ofertas, una de las cuales lleva mi nombre, seguro.
Como alimentar a 84 hijos es un esfuerzo considerable, pienso que 31500 euros no está mal pero, ya puestos a pedir, quiero que sea algo más. Hay 196 ofertas cuyo sueldo es mayor de 45000 euros, por lo que yo pincho. Total, pinchar es gratis... Y entonces veo un "Más de 66000" que me parece muy golosito y me susurra "pínchameeeeee, pínchameeeeeeee" (los entendidos en informática dirían clícameeeee, clícameeeee, pero es que yo soy mu de pueblo), y le pincho alegremente, en donde 23 ofertas me esperan.
Y veo que hay 2 ofertas (¡2!) con un sueldo de más de 105000 euros. Total, por mirar no se pierde nada. Le pincho al enlace. Y resulta que tienes que ser Director General de enchufes y componente eléctricos para ganar 120000 -mis respetos-, o ser Senior Spanish Sales Manager para ganar por lo menos, eso -a sus pieses, eminencia-.
Y como veo que no es pa mí -ni pa nadie, con estos precios... :D- vuelvo p´atrás seis veces hasta dar de nuevo con la pantalla principal. Respiro. No hay dolor. Me voy a repasar mentalmente mi vida hasta dar con el momento en que decidí que yo era de letras, definitivamente.
He comprobado que los cazatalentos son como los de RRHH: no dan ni chapa. Eso, o que yo jamás daré el perfil en ningún sitio.
Me arremango. Sitúo mis manos sobre el teclado y tecleo el nombre de unas cuantas empresas para mandarles mis datos, por si vuelven a considerar un año después que yo soy lo que necesitan.
No daré el perfil, pero no dirá nadie que no lo intento.
Como no me importa dónde sea o de qué, le doy a "Más ofertas de empleo", situado en la parte inferior de la página principal. Como quiero un buen sueldo, le doy, abajo a la izquierda, que quiero que mi futuro sueldo sea de más de 19500 euros. Me parece poco, con lo que yo valgo, qué queréis que os diga. 6746 ofertas, y alguna se ve que tiene que ser para mí. Pero yo quiero cobrar mucho, por lo que le doy a "Más de 31500 euros", en donde hay 1038 ofertas, una de las cuales lleva mi nombre, seguro.
Como alimentar a 84 hijos es un esfuerzo considerable, pienso que 31500 euros no está mal pero, ya puestos a pedir, quiero que sea algo más. Hay 196 ofertas cuyo sueldo es mayor de 45000 euros, por lo que yo pincho. Total, pinchar es gratis... Y entonces veo un "Más de 66000" que me parece muy golosito y me susurra "pínchameeeeee, pínchameeeeeeee" (los entendidos en informática dirían clícameeeee, clícameeeee, pero es que yo soy mu de pueblo), y le pincho alegremente, en donde 23 ofertas me esperan.
Y veo que hay 2 ofertas (¡2!) con un sueldo de más de 105000 euros. Total, por mirar no se pierde nada. Le pincho al enlace. Y resulta que tienes que ser Director General de enchufes y componente eléctricos para ganar 120000 -mis respetos-, o ser Senior Spanish Sales Manager para ganar por lo menos, eso -a sus pieses, eminencia-.
Y como veo que no es pa mí -ni pa nadie, con estos precios... :D- vuelvo p´atrás seis veces hasta dar de nuevo con la pantalla principal. Respiro. No hay dolor. Me voy a repasar mentalmente mi vida hasta dar con el momento en que decidí que yo era de letras, definitivamente.
He comprobado que los cazatalentos son como los de RRHH: no dan ni chapa. Eso, o que yo jamás daré el perfil en ningún sitio.
Me arremango. Sitúo mis manos sobre el teclado y tecleo el nombre de unas cuantas empresas para mandarles mis datos, por si vuelven a considerar un año después que yo soy lo que necesitan.
No daré el perfil, pero no dirá nadie que no lo intento.
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viernes
28.2.08
Rafa, no me jodas.
Partido de fútbol entre Barcelona y Valencia. En el último minuto, una mano de Eto´o se hace con el control del esférico en el área, ante las protestas del equipo valencianista que miraban al árbitro. Entonces... gol. Empate a uno, indignación colectiva por parte del equipo che y final del partido.
Y entonces mi padre dice:
-Ese línier es un cagao. No se ha atrevido a anular el gol.
Y yo levanté la mirada de una revista.
-¿Mande?
-Nada, déjalo.
...Por lo visto, y estadísticamente, entre los linieres hay muchos barcelonistas ;D
Ps: Pardonne-moi (excuse me) (perdó) (me flagelo ya mismo) por la calidad del vídeo, pero a caballo regalado... :D (cachondona estoy hoy)
Y entonces mi padre dice:
-Ese línier es un cagao. No se ha atrevido a anular el gol.
Y yo levanté la mirada de una revista.
-¿Mande?
-Nada, déjalo.
...Por lo visto, y estadísticamente, entre los linieres hay muchos barcelonistas ;D
Ps: Pardonne-moi (excuse me) (perdó) (me flagelo ya mismo) por la calidad del vídeo, pero a caballo regalado... :D (cachondona estoy hoy)
26.2.08
25.2.08
Lo bueno y lo malo de pasar a la historia.

Es bueno que por fin un actor español gane el Óscar de la Academia. No he visto la película por la que ha sido premiado, pero es que tampoco he visto casi ninguna de él. Pero güeno. Pasa a la historia. Supongo que eso es bueno. Lo malo es que miles de cámaras captan cada movimiento y pueden sacarle punta a lo que haga el mozo.
No es por nada, pero creo que hay fotos mejores para sacar a Javier Bardem sin que se vea cómo le besa el culo a su estatuilla.
Más que un beso, parece un chupetón en el mollete :D
Bromas fuera, felicidades, Javier.
Ps: La foto la he sacado de El País. Pero en cualquier periódico aparece la misma desde diferentes ángulos. ¿Mala leche? ¿Envidia? ¿No tenían otra?
Ps2: Quiero agradecer a M que hable de este humilde nuestro cutreblog en su blog. Quiero corresponder al gesto invitándoos a que la visitéis pinchando encima de su nombre.
Ps3: A ver si me voy a creer que soy buena y todo...
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24.2.08
Saludos desde el espacio.
Esta tarde no tenía nada mejor que hacer en esta vida que probar lo que es estar en el espacio. He sacado mi nave del garaje, le he limpiado el polvillo -los cristales, que estaban marrones con un letrero enorme de "lávalo guarro"- y me he montado. Ahora floto entre la constelación del Caballo y la de Casiopea, sorteando meteoritos y saludando a otra vida inteligente que también viaja en naves mucho más aerodinámicas que la mía, con hipervelocidad, turboespacio, teletransportación y climatizador de serie.
He comprobado que hay muchas estrellas, y que todas y cada una de ellas tiene un poder de atracción estupendo, pero es que a mí no me van las estrellas, por lo que pasado de ellas y me he ido a garbear por la vía Láctea, más que nada, por saber qué hay más allá del Meteosat. ¿La Luna? Uh, no vayáis, por la parte oculta no hay gran cosa: campos de golf para marcianos ricos y una gran megacontrucción de lo que será una ciudad. Joer con los selenitas, ya empiezan a especular el terreno...
Así que cuando he llegado al Cinturón de Orión, me he bajado un poco a estirar las piernas y a fumarme un cigarrito. Entonces ha venido un marciano con muy mala leche y me ha dicho con muy malas palabras que allí no se podía estacionar ni fumar. Total, que me ha multado y me ha caído tres sdhTfKxs de multa, que no sé cómo pagar. Más que nada porque no sé lo que son, de dónde, ni el valor al cambio en euros. Nada, que cuando le he dicho que no había ninguna señal casi me la hace tragar. Por allí tampoco vayáis, que no veáis cómo se las gastan.
¿Y después? Pues quería ver lo que había detrás del sol, pero ya veía que estaba muy lejos y he pasado. Además, tenía que repostar, por lo que he programado el piloto automático para que buscara la gasolinera más cercana, y allí me han clavado con ochocientos sdhTfKxs, que sigo sin saber qué son, pero me ha parecido demasiado -qué sería de la especie humana sin quejarnos de algo-. Por venganza, le he birlado un paquete de chicles El Venusiano, que no saben a nada, pero te dejan azul. Uh, no veáis mi madre esta tarde, qué susto se ha dado al verme.
He conocido a un par de marcianos que venían de no sé qué galaxia. Han dicho que querían abducirme un rato, y yo les he dicho que yo también quería abducirles. ¡Y se han negado! Y como en España se dice que, o jugamos todos, o se rompe la baraja, me he largado. Qué frescos. A ver qué se piensan, que me iba a dejar impresionar con un ovni tuneao...
Así que cuando he vuelto al garaje y he guardado la nave, me ha entrado hambre, y me he ido al frigo. Allí, junto a la leche, había un marcianillo que se había teletransportado y quería que lo apadrinara. Lo he apadrinado. Y entonces ha sido cuando ha dicho que iba a conquistar el mundo.
Ahora estoy comiéndome un bocadillo de lo que antes iba a conquistar el mundo. No está mal, un poco soso, y hace que se te quede la lengua verde. También salen escamas y dos trompetas por orejas, pero supongo que mañana se me pasará.
Qué domingo, chicos, qué domingo...
He comprobado que hay muchas estrellas, y que todas y cada una de ellas tiene un poder de atracción estupendo, pero es que a mí no me van las estrellas, por lo que pasado de ellas y me he ido a garbear por la vía Láctea, más que nada, por saber qué hay más allá del Meteosat. ¿La Luna? Uh, no vayáis, por la parte oculta no hay gran cosa: campos de golf para marcianos ricos y una gran megacontrucción de lo que será una ciudad. Joer con los selenitas, ya empiezan a especular el terreno...
¿Y después? Pues quería ver lo que había detrás del sol, pero ya veía que estaba muy lejos y he pasado. Además, tenía que repostar, por lo que he programado el piloto automático para que buscara la gasolinera más cercana, y allí me han clavado con ochocientos sdhTfKxs, que sigo sin saber qué son, pero me ha parecido demasiado -qué sería de la especie humana sin quejarnos de algo-. Por venganza, le he birlado un paquete de chicles El Venusiano, que no saben a nada, pero te dejan azul. Uh, no veáis mi madre esta tarde, qué susto se ha dado al verme.
He conocido a un par de marcianos que venían de no sé qué galaxia. Han dicho que querían abducirme un rato, y yo les he dicho que yo también quería abducirles. ¡Y se han negado! Y como en España se dice que, o jugamos todos, o se rompe la baraja, me he largado. Qué frescos. A ver qué se piensan, que me iba a dejar impresionar con un ovni tuneao...
Así que cuando he vuelto al garaje y he guardado la nave, me ha entrado hambre, y me he ido al frigo. Allí, junto a la leche, había un marcianillo que se había teletransportado y quería que lo apadrinara. Lo he apadrinado. Y entonces ha sido cuando ha dicho que iba a conquistar el mundo.
Ahora estoy comiéndome un bocadillo de lo que antes iba a conquistar el mundo. No está mal, un poco soso, y hace que se te quede la lengua verde. También salen escamas y dos trompetas por orejas, pero supongo que mañana se me pasará.
Qué domingo, chicos, qué domingo...
22.2.08
No se va del todo el que no quiere irse...

...pero es suficiente para que me sienta algo más persona, algo más humana y algo más agradable.
Dicen que el dolor de cabeza aumenta la líbido... y yo digo... que qué poco les duele la cabeza a quienes hacen esos estudios.
La líbido no sé si la aumenta (hasta el día de hoy no se ha dado jamás el caso), pero lo que es el apetito... Arrrrrr...
Me voy a por un bocata de leche condensada que, como todo el mundo sabe, es lo mejor para no perder la línea. La línea que ya tenemos, claro. Porque algunas lorzas necesitan alimentarse.
Sed buenos y haced cosas grandes para la humanidad.
La buena acción del día.
Yo, por lo visto, en otra vida tuve que ser muy mala, porque me duele la cabeza ya varios días y no se va el dolor, el muy cabr*n. Y cuando una no está bien, no está para fandangos ni fiestas, por lo que suelo estar más callada de lo normal, muy a pesar de las que me rodean que, por lo visto, no se tienen que aburrir mucho conmigo. El dolor -qué diver lo que cuento, ¿no?- no es lo suficientemente fuerte para que necesite dosis altas de sueño, o tal vez sí, pero vamos, que lo aguanto. Mal, pero lo aguanto. Pero mu mal.
Bueno, pues resulta que en el trabajo, con el frío que hacía esta mañana, una ha aparecido con un pin un tanto extraño colgado de la espalda y asomándose por debajo de su chaqueta. Cuatro palmos de pin, para ser exactos. Con dos corchetes en vez de un imperdible o un pincho con cierre, que sería lo más normal en estos casos. Vamos, como que en vez de un pin era un sujetador que la moza llevaba colgando de la espalda. Nadie se ha dado cuenta, pero yo sí, y eso que no estaba muy al tanto de lo que hablaban. Me he acercado sigilosamente y... claro, le he dicho lo que se le veía. Ella, muy disimuladamente, tras darme las gracias, se ha intentado remeter el sujetador por la chaqueta... pero se caía... Ha comprobado que no podía desenganchárselo del jersey... así que ha optado por meter el colgajo por dentro del pantalón. En resumidas cuentas, en un visto y no visto, se ha metido en un servicio en donde se ha deshecho de la prueba del delito y la ha escondido en el bolso.
-¿Nunca te ha pasado esto?- me ha preguntado.
-Pos no -qué simpática que soy a veces contestando monosílabos.
-Pues a mí tampoco.
Hombre, yo he visto a gente que ha visitado un servicio -público, ¿eh?- y se ha llevado en la suela del zapato un trozo de papel higiénico de cuatro palmos también y tampoco se ha dado cuenta. Sin ir más lejos, a mí me ha pasado... ¿y a quién no?
Pero ese peazo pin nunca lo había visto. Menos mal que sé que no se estila. Pero como alguien lea esto y le entren ideas...
Es viernes. Voy a dormir un rato a ver si vuelvo a ser persona, porque lo que ha pasado tiene para muchos chistes y ahora mismo no se me ocurre ninguno.
Lo dicho: que no estoy para fandangos precisamente. A ver si se me pasa ya...
Bueno, pues resulta que en el trabajo, con el frío que hacía esta mañana, una ha aparecido con un pin un tanto extraño colgado de la espalda y asomándose por debajo de su chaqueta. Cuatro palmos de pin, para ser exactos. Con dos corchetes en vez de un imperdible o un pincho con cierre, que sería lo más normal en estos casos. Vamos, como que en vez de un pin era un sujetador que la moza llevaba colgando de la espalda. Nadie se ha dado cuenta, pero yo sí, y eso que no estaba muy al tanto de lo que hablaban. Me he acercado sigilosamente y... claro, le he dicho lo que se le veía. Ella, muy disimuladamente, tras darme las gracias, se ha intentado remeter el sujetador por la chaqueta... pero se caía... Ha comprobado que no podía desenganchárselo del jersey... así que ha optado por meter el colgajo por dentro del pantalón. En resumidas cuentas, en un visto y no visto, se ha metido en un servicio en donde se ha deshecho de la prueba del delito y la ha escondido en el bolso.
-¿Nunca te ha pasado esto?- me ha preguntado.
-Pos no -qué simpática que soy a veces contestando monosílabos.
-Pues a mí tampoco.
Hombre, yo he visto a gente que ha visitado un servicio -público, ¿eh?- y se ha llevado en la suela del zapato un trozo de papel higiénico de cuatro palmos también y tampoco se ha dado cuenta. Sin ir más lejos, a mí me ha pasado... ¿y a quién no?
Pero ese peazo pin nunca lo había visto. Menos mal que sé que no se estila. Pero como alguien lea esto y le entren ideas...
Es viernes. Voy a dormir un rato a ver si vuelvo a ser persona, porque lo que ha pasado tiene para muchos chistes y ahora mismo no se me ocurre ninguno.
Lo dicho: que no estoy para fandangos precisamente. A ver si se me pasa ya...
18.2.08
Bienbienbien
Hoy ha llovido de mala manera, pero no me importa. Me he mojado hasta más arriba de las rodillas, pero me da igual. He acabado muertecica de frío pero como si nada. Se me ha doblado una varilla del paraguas, pero no me afecta. Me duele la cabeza, pero con el tiempo que hace, no me extraña. Tengo que pagar una derrama pero no me duele. No tengo previsto ningún viaje para fallas pero tampoco me voy a morir por ello. Se me ha roto mi libro preferido -pulverizado, desintegrado-, pero peor es morirse. Me han contado que han dicho de mí una cosa mu desagradable -y porque no me conocen, que si no, hubieran hablado mucho peor-, pero como si hubiera visto llover.
Pero hoy es un día grande.
Hoy tampoco me han llamado para la mesa electoral (con el miedo que me daba...)
Qué feliz que soy.
Pero hoy es un día grande.
Hoy tampoco me han llamado para la mesa electoral (con el miedo que me daba...)
Qué feliz que soy.
15.2.08
14.2.08
Concurso... (no hay premio)

Pista: es un poeta que viene al dedillo un día como hoy. También le dio por la prosa en forma de leyendas. Además, hasta le dedicaron un billete de 100 pesetas. Murió joven a pesar de hablarnos de golondrinas y de pupilas azules -si es que la vida es un asco :P- y como no encuentro la foto de este mozo, pongo un dibujo suyo (no creo que se lo hiciera él mismo, sino que lo he pillado por internet).
Pregunta: ¿Cómo se llama este poeta?
Venga, otra pista: Su nombre empieza por Gustavo Adolfo Bécqu...
Lo sé. Es una pregunta muy difícil...
¿Y tú qué eres?
...Anda que me he levantado fina esta mañana. Nada más titular el post ya he publicado, dando a entender que era obvio lo que quería decir: nada. O todo, que no podría ser condensado en unas líneas, pero a pocas palabras buen entendedor basta y todo eso.
Pues allá voy.
El otro día estuve leyendo que se estaba haciendo un estudio sobre las usuarias al bótox en EEUU. El bótox es un paralizante muscular, para el que no lo sepa. Pues el estudio iba sobre las muertes acontecidas tras un tratamiento. Incluso leí alucinadita que alguna de esas muertes eran de chicas de 18 años. Si me permitís el comentario, entendería que la gente se operara la nariz, las orejas, los ojos, la papada con esa edad. Incluso liposucciones, reducciones varias de partes corpóreas. Pero a los 18 años no se tienen arrugas, por lo que no entiendo a las que se someten a este tratamiento. Es como si a una rubia se le ocurre teñirse de rubio, de color idéntico al suyo. No lo entiendo. Si es por otras razones, vale, pero a los 18 años, repito NO SE TIENEN ARRUGAS.
La misma semana en la que leí el artículo, a las mujeres de España nos mostraron el resultado del estudio sobre las tallas de ropa. ¿Quién no tiene cuatro tallas distintas de pantalón en el armario, y las cuatro le vienen bien? Vale que quisieran intentar unificar el asunto, pero los nombrecitos que se gastaron para catalogarnos no han sido de los más acertados. Es más: me gustaría saber cómo se llaman los hijos del que eligió los nombres de campana, cilindro y diábolo, más que nada por comparar y ver si lo que tiene es mala leche o mal gusto. Se supone que es un estudio científico -que no casero- y estadístico de nuestras alegres lorzas, no la base para ya ir definiendo a la peña con estos tres nombres.
Pero... ¿qué ocurrirá cuando les toque el turno a los hombres, les hagan el estudio a ellos y salga a la luz la tripa cervecera, que se enquista y no se va? ¿Qué pasará cuando salga una figura en la que tiene mucho músculo en los brazos, pero sea canijillo de piernas? ¿Cómo llamarán al que parece a una pera con piernas? ¿Cómo llamarán a los dioses griegos? -seguro que dirán que el 99% de los hombres de entre 20 y 99 años pertenecen a este grupo-. ¿Y los fantasmas? ¿Dónde y cómo los catalogarán? ¿En qué grupo se incluirán los que hacen el estudio? Y lo más importante... ¿servirán de algo los dos estudios para unificar las tallas? Es que como muchas empresas textiles mandan coser sus prendas a China, allí la legislación de aquí se la pueden pasar por donde les de la gana.
No sé para qué hacen estos estudios, si luego cada fabricante acabará haciendo lo que le dé la gana -recordemos los cuatro pares de pantalones de cuatro tallas diferentes, y los cuatro te vienen bien-. Pero ardo en deseos de saber qué nombres se usarán para los tíos. A ver si se cubren de gloria también.
Por cierto: el bótox también se utiliza para tratamientos para la migraña. No sé si se bebe, se esnifa o se tiene que meter la cabeza en él. Pero, conforme están las cosas, prefiero los analgésicos de toda la vida.
Más vale lo malo conocido...
Pues allá voy.
El otro día estuve leyendo que se estaba haciendo un estudio sobre las usuarias al bótox en EEUU. El bótox es un paralizante muscular, para el que no lo sepa. Pues el estudio iba sobre las muertes acontecidas tras un tratamiento. Incluso leí alucinadita que alguna de esas muertes eran de chicas de 18 años. Si me permitís el comentario, entendería que la gente se operara la nariz, las orejas, los ojos, la papada con esa edad. Incluso liposucciones, reducciones varias de partes corpóreas. Pero a los 18 años no se tienen arrugas, por lo que no entiendo a las que se someten a este tratamiento. Es como si a una rubia se le ocurre teñirse de rubio, de color idéntico al suyo. No lo entiendo. Si es por otras razones, vale, pero a los 18 años, repito NO SE TIENEN ARRUGAS.
La misma semana en la que leí el artículo, a las mujeres de España nos mostraron el resultado del estudio sobre las tallas de ropa. ¿Quién no tiene cuatro tallas distintas de pantalón en el armario, y las cuatro le vienen bien? Vale que quisieran intentar unificar el asunto, pero los nombrecitos que se gastaron para catalogarnos no han sido de los más acertados. Es más: me gustaría saber cómo se llaman los hijos del que eligió los nombres de campana, cilindro y diábolo, más que nada por comparar y ver si lo que tiene es mala leche o mal gusto. Se supone que es un estudio científico -que no casero- y estadístico de nuestras alegres lorzas, no la base para ya ir definiendo a la peña con estos tres nombres.
Pero... ¿qué ocurrirá cuando les toque el turno a los hombres, les hagan el estudio a ellos y salga a la luz la tripa cervecera, que se enquista y no se va? ¿Qué pasará cuando salga una figura en la que tiene mucho músculo en los brazos, pero sea canijillo de piernas? ¿Cómo llamarán al que parece a una pera con piernas? ¿Cómo llamarán a los dioses griegos? -seguro que dirán que el 99% de los hombres de entre 20 y 99 años pertenecen a este grupo-. ¿Y los fantasmas? ¿Dónde y cómo los catalogarán? ¿En qué grupo se incluirán los que hacen el estudio? Y lo más importante... ¿servirán de algo los dos estudios para unificar las tallas? Es que como muchas empresas textiles mandan coser sus prendas a China, allí la legislación de aquí se la pueden pasar por donde les de la gana.
No sé para qué hacen estos estudios, si luego cada fabricante acabará haciendo lo que le dé la gana -recordemos los cuatro pares de pantalones de cuatro tallas diferentes, y los cuatro te vienen bien-. Pero ardo en deseos de saber qué nombres se usarán para los tíos. A ver si se cubren de gloria también.
Por cierto: el bótox también se utiliza para tratamientos para la migraña. No sé si se bebe, se esnifa o se tiene que meter la cabeza en él. Pero, conforme están las cosas, prefiero los analgésicos de toda la vida.
Más vale lo malo conocido...
13.2.08
Viva Chuck Norris.
El otro día me encontré una noticia que hacía referencia a este ilustre actor al que tan poco he seguido en la vida. Quise saber más. Y más. Y más. No me importó leer de nuevo lo mismo en otro sitio.
Perdonadme la grebedad del pos prque me esta entrando un ataqe de risa.
Perdonadme la grebedad del pos prque me esta entrando un ataqe de risa.
10.2.08
Mejor en compañía.
Esta tarde he estado con mi prima, que tiene problemas. Ha estado llorando como no la había visto nunca. Al intentar consolarla, sin querer me he venido abajo yo también y hemos estado llorando las dos juntas, a moco tendido. Luego nos hemos reído. Y hemos vuelto a llorar. Y hemos reído de nuevo. Y nos hemos inflado a llorar otra vez.
Cuando la cosa ya parecía que se calmaba, me ha sugerido que nos fuéramos a tomar algo para despejarnos. Pero es que yo tengo un grave problema cuando lloro: que se me nota demasiado. Cuando lloras, se te hinchan los ojos. A mí, mucho más que a cualquier mortal. Y a mis ojos hinchados por el llanto les pasa lo mismo que a las arrugas que se me marcan en la cara por la almohada: que tardan horas en desaparecer. Y como no quería salir con esa pinta a la calle, he preferido quedarme en su casa intentando ponerme hielo para rebajar el asunto y que nadie me viera en tan lamentable estado.
Entonces ella ha sugerido que viéramos una película. Ya puestos... he sugerido ver Más allá de los sueños. Tras casi ahogarnos con nuestras lágrimas, hemos rematado la sesión con La vida es bella.
Joer... es que lo que no hagas por la familia...
Cuando la cosa ya parecía que se calmaba, me ha sugerido que nos fuéramos a tomar algo para despejarnos. Pero es que yo tengo un grave problema cuando lloro: que se me nota demasiado. Cuando lloras, se te hinchan los ojos. A mí, mucho más que a cualquier mortal. Y a mis ojos hinchados por el llanto les pasa lo mismo que a las arrugas que se me marcan en la cara por la almohada: que tardan horas en desaparecer. Y como no quería salir con esa pinta a la calle, he preferido quedarme en su casa intentando ponerme hielo para rebajar el asunto y que nadie me viera en tan lamentable estado.
Entonces ella ha sugerido que viéramos una película. Ya puestos... he sugerido ver Más allá de los sueños. Tras casi ahogarnos con nuestras lágrimas, hemos rematado la sesión con La vida es bella.
Joer... es que lo que no hagas por la familia...
7.2.08
La historia la escriben los vencedores.
Hace tiempo leí la biografía de Juana de Aragón y Castilla, más conocida como "La Loca" y me dejó un regusto amargo. Pasó de ser la prefe de su madre, a ser ninguneada por todos los hombres de su vida. A pesar de ser ella la que tenía el poder, los títulos y estar en su país, primero su padre -que la casó por conveniencia con Felipito el Hermoso-, luego por su hermoso esposo -que lo he visto en retratos y de hermoso tenía más bien poco- y luego por su hijo, Carlos V (o Carlos I, depende del lugar del imperio en donde lo nombraras).
A mi entender, la putearon a base de bien. Tal vez su padre la expuso a estar a la sombra de su marido. Su marido sería guapísimo, pero cerdo fue un rato. Y entonces, por lo que cuentan, empezó a desequilibrarse, por la cantidad de cositas que decían que hacía. Tras enviudar de Felipito y llevarlo de peregrinación por media España -no quiero ni pensar a qué olería la cosa a la semana-, la encerraron en Tordesillas, creo. Allí acabaron apartándola también de sus hijos. Y allí, apartada primero por su padre, y luego por su propio hijo -que también le fue arrebatado de pequeño- pasó muchos y largos años hasta su muerte.
La historia la escriben los vencedores. ¿No os dáis cuenta del detalle? El que ostenta el poder lo acomoda a su antojo. Ni qué decir tiene que hay verdades que no se pueden ocultar, pero el escritor de historias maneja la realidad a su gusto, enseñando lo que quiere enseñar, ocultando lo que no interesa que se sepa, y exagerando o inventando para triturar a alguien o alguienes, menospreciando e ignorando a otros que, tal vez, sufrieron peor suerte. Además, el machismo también hizo lo suyo, y a estas alturas, yo me pregunto si de verdad la infanta Juana, que después fue reina, estuvo tan loca como cuentan.
Otra mujer que tiene historia con tintes de culebrón fue Lucrecia Borgia, cuya biografía también leí. Y, a mi entender, las dos, Lucrecia y Juana, fueron víctimas de los tejemanejes de su familia, casadas por conveniencia, manipuladas por su entorno, y si alguna vez fueron felices, fueron los suyos los que se preocuparon en que dejaran de serlo. Objetivo de calificativos atroces, acusadas de algo que, seguramente, no cometieron -y si hicieron algo, seguramente fue obligadas a la fuerza bruta-, pero que se dejó para la posterioridad para darles mala prensa, porque las historias más truculentas son más difíciles de olvidar. ¡Qué no harían los santos varones de su familia! Pero no. Había que acusar a las mujeres...
Para no pecar de feminista, hablemos de hombres con un papel non grato en los anales de la historia: el papel de Judas en la vida de Jesús me parece injusto. No puedo negar que se cubrió de gloria con lo que hizo. Pero hay un pero. De sus apóstoles, fue el que le entregó, si, pero se arrepintió, y de qué manera. No como otrossssss, que dudaron (Tomás), que le negaron (Pedro) etc..., y que hoy en día siguen siendo santos, tras llevar una vida religiosa sin un mal remordimiento. Claro, que si empezamos a mirar las biografías de los santos... buenoooooooo... ni uno estaría en el cielo... Dos o tres, como mucho... Claro, que si te pones a mirar quién elige a los santos...
Lo que pasa es que parece que hay que creer en lo que te dicen. Pero... ¿quién te lo dice? Podemos estar de acuerdo que el holocausto judío fue una atrocidad, pero... ¿qué papel tienen ahora los judíos en los conflictos actuales? O... ¿qué pasó con los millones de rusos -en número muy superior al de los judíos- que murieron bajo el mandato de Stalin? ¿O qué pasó con los condenados por la inquisición? Y lo que es más interesante.... ¿qué pruebas tuvieron para ajusticiarlos?
A mí siempre me enseñaron a ver por mí misma, y a que no me dejara influir por los demás. Mi perspectiva es tan personal, que me ha causado no pocos problemas con alguna gente. Pero una es así, de todo tiene que haber en la viña del señor...
Por pensar diferente no se es mejor ni peor. No hago daño a nadie, mi pensamiento no matará a ningún ser vivo y el sol seguirá saliendo por el mismo sitio día tras día.
Pero entonces... ¿por qué coño quieren meterme en la cabeza cosas que yo no pienso? ¿No se dan cuenta que lo que hoy es bueno, mañana será malo? ¿Es que son tan influenciables?
Joer, qué profunda me he puesto. Venga, en el próximo post, hablaremos de... yo qué sé. Ya lo pensaré mañana.
A mi entender, la putearon a base de bien. Tal vez su padre la expuso a estar a la sombra de su marido. Su marido sería guapísimo, pero cerdo fue un rato. Y entonces, por lo que cuentan, empezó a desequilibrarse, por la cantidad de cositas que decían que hacía. Tras enviudar de Felipito y llevarlo de peregrinación por media España -no quiero ni pensar a qué olería la cosa a la semana-, la encerraron en Tordesillas, creo. Allí acabaron apartándola también de sus hijos. Y allí, apartada primero por su padre, y luego por su propio hijo -que también le fue arrebatado de pequeño- pasó muchos y largos años hasta su muerte.
La historia la escriben los vencedores. ¿No os dáis cuenta del detalle? El que ostenta el poder lo acomoda a su antojo. Ni qué decir tiene que hay verdades que no se pueden ocultar, pero el escritor de historias maneja la realidad a su gusto, enseñando lo que quiere enseñar, ocultando lo que no interesa que se sepa, y exagerando o inventando para triturar a alguien o alguienes, menospreciando e ignorando a otros que, tal vez, sufrieron peor suerte. Además, el machismo también hizo lo suyo, y a estas alturas, yo me pregunto si de verdad la infanta Juana, que después fue reina, estuvo tan loca como cuentan.
Otra mujer que tiene historia con tintes de culebrón fue Lucrecia Borgia, cuya biografía también leí. Y, a mi entender, las dos, Lucrecia y Juana, fueron víctimas de los tejemanejes de su familia, casadas por conveniencia, manipuladas por su entorno, y si alguna vez fueron felices, fueron los suyos los que se preocuparon en que dejaran de serlo. Objetivo de calificativos atroces, acusadas de algo que, seguramente, no cometieron -y si hicieron algo, seguramente fue obligadas a la fuerza bruta-, pero que se dejó para la posterioridad para darles mala prensa, porque las historias más truculentas son más difíciles de olvidar. ¡Qué no harían los santos varones de su familia! Pero no. Había que acusar a las mujeres...
Para no pecar de feminista, hablemos de hombres con un papel non grato en los anales de la historia: el papel de Judas en la vida de Jesús me parece injusto. No puedo negar que se cubrió de gloria con lo que hizo. Pero hay un pero. De sus apóstoles, fue el que le entregó, si, pero se arrepintió, y de qué manera. No como otrossssss, que dudaron (Tomás), que le negaron (Pedro) etc..., y que hoy en día siguen siendo santos, tras llevar una vida religiosa sin un mal remordimiento. Claro, que si empezamos a mirar las biografías de los santos... buenoooooooo... ni uno estaría en el cielo... Dos o tres, como mucho... Claro, que si te pones a mirar quién elige a los santos...
Lo que pasa es que parece que hay que creer en lo que te dicen. Pero... ¿quién te lo dice? Podemos estar de acuerdo que el holocausto judío fue una atrocidad, pero... ¿qué papel tienen ahora los judíos en los conflictos actuales? O... ¿qué pasó con los millones de rusos -en número muy superior al de los judíos- que murieron bajo el mandato de Stalin? ¿O qué pasó con los condenados por la inquisición? Y lo que es más interesante.... ¿qué pruebas tuvieron para ajusticiarlos?
A mí siempre me enseñaron a ver por mí misma, y a que no me dejara influir por los demás. Mi perspectiva es tan personal, que me ha causado no pocos problemas con alguna gente. Pero una es así, de todo tiene que haber en la viña del señor...
Por pensar diferente no se es mejor ni peor. No hago daño a nadie, mi pensamiento no matará a ningún ser vivo y el sol seguirá saliendo por el mismo sitio día tras día.
Pero entonces... ¿por qué coño quieren meterme en la cabeza cosas que yo no pienso? ¿No se dan cuenta que lo que hoy es bueno, mañana será malo? ¿Es que son tan influenciables?
Joer, qué profunda me he puesto. Venga, en el próximo post, hablaremos de... yo qué sé. Ya lo pensaré mañana.
5.2.08
¿Gosas, vida?
Tengo que renovarme el DNI. Tras ver en la tele las colas que tienden hacia el infinito, temblaba yo cual hoja ante semejante odisea. Pues no voy a tener que aventurarme en nada, ni llevar spray repelente para los que se cuelan, ni tan siquiera el traje de superzrú. Tengo cita telefónica, cosas del avance teconlógico en nuestros cuerpos de seguridad patrios. Ole. La pega es que me la han dado para dentro de mes y medio. Es que se ve que estresan mucho haciendo 15 carnets al día, como ahora es electrónico...
Tengo poco trabajo esta semana. La cosa está mal, mu mal, y creo que esta semana voy a estar más ociosa de lo que pensaba. Si no me quejo tanto, pero cuando llegue la nómina a final de mes me entrará la risa floja.
Qué martes más... raro.
Tengo poco trabajo esta semana. La cosa está mal, mu mal, y creo que esta semana voy a estar más ociosa de lo que pensaba. Si no me quejo tanto, pero cuando llegue la nómina a final de mes me entrará la risa floja.
Qué martes más... raro.
1.2.08
400: La película.
"El mayor éxito de la temporada" (The Vanguardian)
"Todo el mundo habla de ella" (The World)
"El más deseado estreno del año" (The Country)
"La película más polémica" (Eibisi)
"Imprescindible" (What?)
"La película que ha derrotado a Ciudadano Kane como la mejor película de todos los tiempos" (Forves)
"Todo el mundo habla de ella" (The World)
"El más deseado estreno del año" (The Country)
"La película más polémica" (Eibisi)
"Imprescindible" (What?)
"La película que ha derrotado a Ciudadano Kane como la mejor película de todos los tiempos" (Forves)
Con todos ustedes y todas ustedas...
...
...
...

...
...
...Es que no sé si pilláis la broma.
Ps: Pues yo me he tronchao :P
30.1.08
Conspiración.
Cuando creía que mi vida tomaba cierta normalidad, cuando mis nervios ya no me dan taquicardias ni ataques de ansiedad, cuando mi pelo ya dejó de caerse y recupero mi personalidad, me meten entre ceja y ceja la noticia de que el Tomate, programa televisivo histórico récord de la historia televisiva de las programaciones, deja de emitirse este viernes. Mira que les gusta disgustarme de mala manera, con lo que disfrutaba viendo yo a todos los frikis de la galaxia que tuvieran la suerte de salir en el programa.
O cuando te sacaban a alguien -que no tenías ni idea de quién era, pero era el primo-hermano-sobrino-cuñao de alguien a quien tampoco tenías el placer de conocer- y te lo tragabas igualmente, con siesta de por medio.
O cuando las tragedias de la España Profunda se quedaban en chascarrillos de un bachecillo de nada en nuestra patria, mientras el personaje al que entrevistaban contaba una de sus tragedias que hacía que tus ronquidos llegaran hasta el último piso.
O cuando sacaban una noticia de alguien y te afectaba lo justo para no perder el sueño.
O cuando sacaban una exclusiva que te dejaba tan frita como la siesta que te estabas pegando.
¿Qué sentido tiene mi vida ahora?
Ps: Lo malo de la escritura es que no puedes poner un tono a la hora de reflejar lo que piensas. Pero creo que ha quedado claro. Bastante claro.
Ps2: Esta noche pienso dormir igual.
Ps3: Miedo me da el sustituto.
O cuando te sacaban a alguien -que no tenías ni idea de quién era, pero era el primo-hermano-sobrino-cuñao de alguien a quien tampoco tenías el placer de conocer- y te lo tragabas igualmente, con siesta de por medio.
O cuando las tragedias de la España Profunda se quedaban en chascarrillos de un bachecillo de nada en nuestra patria, mientras el personaje al que entrevistaban contaba una de sus tragedias que hacía que tus ronquidos llegaran hasta el último piso.
O cuando sacaban una noticia de alguien y te afectaba lo justo para no perder el sueño.
O cuando sacaban una exclusiva que te dejaba tan frita como la siesta que te estabas pegando.
¿Qué sentido tiene mi vida ahora?
Mi alma no se contenta con haberla perdido,
aunque este sea el último dolor que ella me causa
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
aunque este sea el último dolor que ella me causa
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
Ps: Lo malo de la escritura es que no puedes poner un tono a la hora de reflejar lo que piensas. Pero creo que ha quedado claro. Bastante claro.
Ps2: Esta noche pienso dormir igual.
Ps3: Miedo me da el sustituto.
26.1.08
Cogito ergo...

Estaba buscando por internet una placa muy graciosa que no mentaré porque le quito la gracia -pero no sé de dónde es la jodía-, cuando me he encontrado con un cuadro de Goya.
La peculiaridad del cuadro es que -a mí no me gusta-, sale el rey español -ya con la carita que se gastaba en su adolescencia se diría que apuntaba maneras- más peor de todos -y hay quien se queja del actual... criaturitas... cuánto daño ha hecho la logse...- con su familia. Lo que no entiendo, y nunca he entendido, es qué hace cierta dama mirando hacia atrás. ¿Acaso era más fea aún que la reina? ¿Más fea aún que el rey? ¿Casualmente la pilló Goya en esa pose? ¿Era la más chula y quiso que la retrataran así? Porque anda que no tiene misterio la cosa...
Puedo vivir hasta los 120 años perfectamente sin enterarme. Pero era la perfecta excusa para hacer cierta flecha roja para señalar a la interfecta con un programilla que me he descargado.
Era gratis la descarga, a ver si os vais a pensar que yo...
Ps: Escritura del post: dos minutos. Encontrar la manera de hacer la flecha y colorearla: 15 minutos. Lo sé, lo sé. Todo es práctica.
25.1.08
Cómo saber si una persona está enamorada.
Una persona está enamorada hasta las trancas. Su cuerpo segrega miles de cosas que los biólogos sabrán cómo se llaman, pero yo no -yo es que soy de letras-. Estas cosas que nuestro cuerpo supura hacen que el sistema inmunológico funcione de lo más bien. Enamorada y sana, va junto.
Y yo tengo un trancazo encima...
Espero que el señor Pablo Bellomonte tenga a bien esta respuesta :D
Y yo tengo un trancazo encima...
Espero que el señor Pablo Bellomonte tenga a bien esta respuesta :D
¡NO! ¡Nooooooooooooooooooooooooooo!

Me han dicho que dicen, cuentan, se rumorea, que el mejor epitafio de todos los tiempos, escrito en la lápida de Groucho Marx, es falso. Que es una leyenda. Lo dice alguien que, por lo visto, ha oído por ahí que alguien ha escrito un libro que habla de cosasdesas. Leyendas urbanas de famosos, vamos.
Mierda, tendré que borrar esta foto - tomada en el Museo de las Ciencias, por cierto- ... Bueno, no, no la borraré. Que para tomarla tuve que luchar con leones salvajes, fieras hambrientas y miles de malvados villanos -no dejé ni uno vivo-. Mejor, la pongo en el blog. No sé qué tiene la foto de científica, pero... ¿Ahora qué harán? ¿La eliminarán?
...Claro que dicen que también es mentira el epitafio de la suegra de Groucho Marx.
Si es que RIP, RIP hurra... me parecía excesivo.
23.1.08
Cómo saber si te quiere.
El amor es de lo único de lo que no escarmentamos. No hay antídoto para que vuelvas a caer como una tonta bajo la mirada de alguien que, en resumidas cuentas, no te conviene, así como tampoco te quiere. Es bonito estar enamorada, perder la cabeza y todo eso, pero no a cualquier precio ni siendo la persona que espera, la que calla, o la que tiene que escuchar eso de "pues esto es lo que hay".
En la película Cinema Paradiso hay una escena muy buena en donde se cuenta un cuento, que reproduzco a continuación:
El significado se halla en la acción del soldado. Y el final del cuento lo pongo yo (lo he buscado, no os penséis...):
Lo que pasara después entre el soldado y la princesa, no lo sé. Pero me lo imagino. Una palabra a destiempo no puede cambiar lo evidente.
El amor es como una adicción. Decía Neruda que es tan corto el amor, y es tan largo el olvido... Me acuerdo de todas y cada una de las veces que he tenido que soportar un largo olvido, y me hubiera dado tiempo a estudiar ingeniería aeroespacial y sacar cum laude, por lo menos.
Quedémonos con lo bueno.
Si te quiere, no te hace sufrir de ninguna manera.
Ps: La moraleja es... que mi espalda no me quiere.
En la película Cinema Paradiso hay una escena muy buena en donde se cuenta un cuento, que reproduzco a continuación:
-Una vez un rey celebró una fiesta.
A ella acudieron las princesas más guapas del reino. Un soldado que hacía la guardia vio pasar a la hija del rey y se enamoró enseguida.
Pero... ¿pero que podía hacer un pobre soldado en comparación con la hija del rey?. En fin... un buen día, consiguió hablar con ella y le dijo que no podía vivir sin estar a su lado.
La princesa quedó tan impresionada por su fuerte sentimiento que le dijo al soldado:
- Si consigues esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya.
Y a partir de ese instante, el soldado se fue allí y la espero un día, y dos días y diez, y luego veinte.
Y cada noche, la princesa le observaba desde la ventana pero él no se movía nunca. Con la lluvia, con el viento, con la nieve, siempre estaba allí. Las palomas se le cagaban encima y las abejas se lo comían vivo.
Pero él no se movía.
Después de noventa días estaba tremendamente delgado, pálido. Al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos y no podía contenerlas. Ya no le quedaban fuerzas para dormir.
Mientras tanto, la princesa seguía observándole y... al llegar la noche noventa y nueve, el soldado se incorporó, cogió su silla y se largó.
-¿Al final?
-Sí, al final, y no preguntes cuál es el significado...
El significado se halla en la acción del soldado. Y el final del cuento lo pongo yo (lo he buscado, no os penséis...):
La gente le preguntó al soldado porqué, faltándole tan poco, había abandonado. El soldado contestó:
-Estaba enamorado de alguien que no me quería, porque de las noventa y nueve noches, no ha querido evitarme ni una.
Lo que pasara después entre el soldado y la princesa, no lo sé. Pero me lo imagino. Una palabra a destiempo no puede cambiar lo evidente.
El amor es como una adicción. Decía Neruda que es tan corto el amor, y es tan largo el olvido... Me acuerdo de todas y cada una de las veces que he tenido que soportar un largo olvido, y me hubiera dado tiempo a estudiar ingeniería aeroespacial y sacar cum laude, por lo menos.
Quedémonos con lo bueno.
Si te quiere, no te hace sufrir de ninguna manera.
Ps: La moraleja es... que mi espalda no me quiere.
21.1.08
El listo de la clase no es el más inteligente.
Como mi ordenador viejo está acumulando polvo, tenía previsto darle vidilla instalándole algún sistema operativo nuevo -léase Linux-, para ver cómo y de qué va la cosa. Para ello, me pongo en contacto con mi técnico personal y se lo comento. En pocas palabras, se rió en mis narices. Alegó que yo no iba a saber utilizarlo y, para ello, añadió, utilizando palabras inglesas y toda esa jerga informática desconocida para los profanos, que no iba a entender ni papa. Y ni falta que me hace saber qué era cada cosa, si yo quería saber solamente si podía instalármelo. A mí, lo que me molesta, es que me tomen por tonta del bote, que lo den por hecho. A tonta llego, de eso no hay duda, pero del bote... que yo sepa, a tanto no he llegado.Desde que el mundo es mundo, cada vez que he dado con alguien que sabía de informática -normalmente porque la han estudiado-, han intentado deslumbrar a la plebe con esa jerga específica. Vale que te hablaban de que si habían hecho un programa de nosequé, o que se pasaron su infancia y adolescencia con el Spectrum, pero recuerdo el caso de que soltaron un "voy a instalar un periférico" delante de su madre y de más gente, y se quedó más ancho que largo. La madre, orgullosa, se regodeaba en cuánto sabe mi niño... Lo que muchos no sabían era que iba a desconectar el cable del viejo teclado para poner otro nuevo, hazaña aún no batida por nadie de ese entorno. Se ve que el susodicho periférico tenía un peligro indeterminado, bajo pena de que se cayera el sistema operativo entero a esta parte del país, si llegaba a instalar de forma inadecuada el periférico.
Yo llamaba inbox a mi correo porque arriba de la pantalla principal ponía inbox XDDD. Hasta creía que era una clase de correo. Una vez pasada la vergüenza al ver que lo que realmente quería decir era "bandeja de entrada" y reconocer mi ignorancia, me dediqué a enterarme un poquillo más de qué iba la cosa. Intento hacer mis cosillas sin ayuda, hasta le formateo a alguna gente su ordenador y le instalo de nuevo su sistema operativo, cortesía de otro informático que no me cree tan inepta e ignorante. Si tengo dudas, pregunto, pero a mí, lo que me mola, es lo del ensayo y error. Yo creo que es vicio. Pero cuando a esta gente le da por hacerse los interesantes... bueno, es que los cortan del mismo patrón... se güelven insoportables...
Y como lo único que quiero es darle otra oportunidad a mi viejo pc, esperaré a pedir consejo a otras personas que también saben y no se ríen en mi cara. Para ensayar y errar, no necesitaría nada más.
Todo esto me recuerda al chiste de que una madre habla de que su hijo estudia inglés, francés, alemán e informática. Al llegar la hora de dormir, le dice al niño: "Da las buenas noches en informática".
Es lunesssssssssssss y aún no sé nada de ése trabajo. Se han muerto todos, seguro. Como si lo viera... :D
12.1.08
Sigo sin pillarlo (o Caroline, dirígete a la luz)
Ahora no recuerdo si en la película Polstergeist a Caroline la llamaban desde la tele o desde dónde. Lo que está claro es que la llamaban, de eso no hay duda. Y lo peor es que hizo caso, y así le fue.
Vale.
Pues me gustaría saber qué era lo que me (nos) quería decir la tele poco antes de las ocho de la tarde de este viernes. Ignoro el idioma utilizado, si iba a alguien en especial o cualquier otra cosa que pueda disipar esta duda existencial.
Pero a las pruebas me remito, gráficas esta vez.
Salvo eso, no había nada interesante en la tele a esa hora.
Ojalá Caroline hubiera visto esto, porque anda que no se hubiera ahorrado problemas...
Vale.
Pues me gustaría saber qué era lo que me (nos) quería decir la tele poco antes de las ocho de la tarde de este viernes. Ignoro el idioma utilizado, si iba a alguien en especial o cualquier otra cosa que pueda disipar esta duda existencial.Pero a las pruebas me remito, gráficas esta vez.
Salvo eso, no había nada interesante en la tele a esa hora.
Ojalá Caroline hubiera visto esto, porque anda que no se hubiera ahorrado problemas...
11.1.08
¿Mande lo cualo?
La leche -alimento básico- está más cara que la gasolina. La barra de pan -alimento básico- cuenta 80 céntimos en una panadería. El pollo también está para tratarle de usted -dejaré los chistes sobre el conejo-. La vivienda -derecho fundamental de los españoles- está intocable, pero los alquileres no se andan a la zaga. En la SS -o sea, en la seguridad social, no en la alemana- hay unas listas de espera terribles para una simple ecografía, y para un quiste tonto en un dedo lo tratan como si fuera un post-operatorio de un trasplante triple de pulmón, corazón y cerebro. Hay un incremento de la inseguridad ciudadana bastante considerable, así como asaltos en las casas con o sin habitantes dentro, robos con fuerza, abusos de toda clase... Gracias a todos los que nos han gobernado, España goza de los peores sueldos de toda Europa, sin contar a Portugal y Grecia -¿o es Italia?-, así como el lugar de honor de tener mayor precariedad laboral. Aquí entra cualquier ilegal con una larga lista de delitos y condenas en su país y pasea alegremente entre nosotros. Un menor te puede violar, pegar una paliza, quemarte viva y darte de comer a los cerdos, y no le pasará nada de nada, pero ni se te ocurra darle un guantazo a tu hijo cuando te esté destrozando la espinilla porque no le has comprado la Wii. De un día para otro, en el trabajo ese fijo que tienes, te pueden tirar a la rue, casi by the face, por aquéllo de agilizar el despido. Y mientras, los políticos del color que sean se doblan el sueldo -vitalicio en la mayoría de los casos- y se inflan a pluses, dietas y leches.
Pero que no se les ocurra hacernos pagar un canon para descargarnos música, que el equipo de fútbol de nuestras entretelas baje a segunda o que nos prohíban hacer botellón, porque eso sí que no. No lo consentiremos, entonces reaccionamos y sólo nos cabreamos (y mucho) por estas tres causas.
Lo dicho: somos idiotas.
Pero que no se les ocurra hacernos pagar un canon para descargarnos música, que el equipo de fútbol de nuestras entretelas baje a segunda o que nos prohíban hacer botellón, porque eso sí que no. No lo consentiremos, entonces reaccionamos y sólo nos cabreamos (y mucho) por estas tres causas.
Lo dicho: somos idiotas.
6.1.08
Las capas de la cebolla.
Creo que a lo largo de la historia del blog he dejado bien claro mi facilidad innata para el llanto. Otras cualidades no tendré, pero soy la más rápida a este lado del Mediterráneo en dejar caer la primera lágrima con inusitada velocidad. Emotiva, dicen. O blandengue. O llorica. O llorona. O lo que sea. Sobre mis llantos he dejado huella en muchos posts, por varios motivos. Lo único que me pasa con el llanto es que muy poca gente me ha visto llorar. Muy poca. Se creen que una es de hierro, y así pasa. Pero nada más lejos de la realidad. Si soy un trozo de mantequilla... bueno, en estas fechas más bien soy un trozo de grasa informe -es que he engordado un pelín-. Lo que pasa es que tengo obsesión por no llorar ni delante de la gente ni encima de la báscula.
Bueno, pues hace unos posts hablé de mi negativa a ver películas de miedo, a pesar de mi afición desaforada por ellas, así como a los libros de terror. Serán las hormonas, digo yo, pero prefiero ahora los finales felices y las películas de risa. Pues me he tragado -devorado, mejor dicho- tres películas con las que he disfrutado como una enana. El orden ha estado bien: una de risa, una de terror, y un drama. Con las tres he llorado, blandengue que es una. La primera era Arma fatal, la segunda El orfanato, y la tercera ha sido Cinema Paradiso. Con la primera ha sido de risa, con la segunda por el desenlace, y la tercera porque si. Como una magdalena, oiga.
Pero... ¿qué es lo que hace que mi vena sensiblera se ponga a trabajar? Pues no lo sé, pero si sarna con gusto no pica... Lo que pasa es que los llantos me dejan los ojos hinchados, y una, que ya los tiene grandecicos y saltones de nacimiento... Menos mal que no vivo de mi imagen, ni tengo sesiones fotográficas para ninguna revista, porque si no... Que pestañeo y se me mueven las gafas... La cosa ha tomado dimensiones preocupantes...
Pero bueno. Aquí estoy de guardia, esperando a los Reyes Magos (tenía ganas de decir algo así) y preparándome el traje de noche (el pijama, vamos) para la fiesta que celebraré esta noche en mi cama conmigo misma, en donde sólo estaré yo y roncaré, se me caerá la babilla, se me marcará alguna arruga de la almohada en la jeta, y dormiré hasta que pueda. Me echaré alguna manta más porque prefiero morir aplastada por el peso de la ropa de cama a morir de frío -me gusta el invierno, pero abrigaíta-.
Nas noches...
Bueno, pues hace unos posts hablé de mi negativa a ver películas de miedo, a pesar de mi afición desaforada por ellas, así como a los libros de terror. Serán las hormonas, digo yo, pero prefiero ahora los finales felices y las películas de risa. Pues me he tragado -devorado, mejor dicho- tres películas con las que he disfrutado como una enana. El orden ha estado bien: una de risa, una de terror, y un drama. Con las tres he llorado, blandengue que es una. La primera era Arma fatal, la segunda El orfanato, y la tercera ha sido Cinema Paradiso. Con la primera ha sido de risa, con la segunda por el desenlace, y la tercera porque si. Como una magdalena, oiga.
Pero... ¿qué es lo que hace que mi vena sensiblera se ponga a trabajar? Pues no lo sé, pero si sarna con gusto no pica... Lo que pasa es que los llantos me dejan los ojos hinchados, y una, que ya los tiene grandecicos y saltones de nacimiento... Menos mal que no vivo de mi imagen, ni tengo sesiones fotográficas para ninguna revista, porque si no... Que pestañeo y se me mueven las gafas... La cosa ha tomado dimensiones preocupantes...
Pero bueno. Aquí estoy de guardia, esperando a los Reyes Magos (tenía ganas de decir algo así) y preparándome el traje de noche (el pijama, vamos) para la fiesta que celebraré esta noche en mi cama conmigo misma, en donde sólo estaré yo y roncaré, se me caerá la babilla, se me marcará alguna arruga de la almohada en la jeta, y dormiré hasta que pueda. Me echaré alguna manta más porque prefiero morir aplastada por el peso de la ropa de cama a morir de frío -me gusta el invierno, pero abrigaíta-.
Nas noches...
4.1.08
A contrarreloj.
Me he encontrado con la noticia de que la gente prefiere los centros comerciales porque no quieren aglomeraciones... ¿Mande? ¿Aglomeraciones en un hipermercado? Aglomeraciones no habrá en la tienda de la esquina de tu casa, en donde el dueño ha vendido un paquete de pañuelos en lo que llevamos de lustro. Pero decir que en los centros comerciales no hay aglomeraciones es como decir que tras las fiestas seguimos en el mismo peso que antes de comenzarlas. Cada uno es diferente.
Más allá de las aglomeraciones por esta época está el tema de aymadrequenoencuentroloquebusco. Teniendo en cuenta de que las campañas se preparan un mes y pico antes, dudo mucho que alguien encuentre el juguete de moda o la oferta de sus sueños el día antes de desmantelar los pasillos de regalos. Pero el día anterior a la entrega de premios -léase navidad o reyes-, la gente es odiable. La gente es insoportable. Llegas a odiar a la gente. Te convertirías en un psicópata sin ningún problema. Te sacan de quicio a pesar de la mierda de sueldos que pagan. Y peor aún si eres externa. Todos saben más que tú, todos lo quieren ya, y quieren encontrar lo que buscan en el almacén. Si, en el almacén. En la tienda ya saben que no hay lo que quieren. Tiene que estar en el almacén. Y en el almacén, el día que termina la campaña, sólo queda lo que no se ha vendido y unos huecos llenos de aire y polvo que te hacen limpiar de año en año antes de llenarlo con otras cosas de la campaña siguiente.
Recuerdo el caso de una mujer que buscaba una muñeca, el juguete estrella de esas navidades, pero no quedaba. Estábamos a mediados de diciembre, pero no quedaba ni una, y tampoco se recibiría más. La mujer insistió en que fuera al almacén a mirar por si quedaba alguna. Yo le dije que no quedaba. Ella insistió en que fuera. Acabé poniéndome seria y le dije que NO QUEDABA. Ella se fue no muy convencida, y la sorprendí preguntándole a un compañero de otra sección por la muñequita de los coj*nes. El chico recurrió a mí. Le conté la historia: que no hay, y que ya me había preguntado a mí. A los cinco minutos, me llaman por el pasillo. Era ¡la misma señora! preguntándome si quedaba alguna de esas muñecas. No voy a escribir aquí lo que le dije -tampoco le dije tanto, pero yo perdería glamour ante vosotros-, pero se tomó peor lo que no quedara ninguna muñeca de ésas.
El día de nochebuena o el de reyes, es cuando la gente que es habitual del último momento no encuentra lo que quiere, está enfadada y quiere pagarlo con alguien: tú. Llegas a escuchar barbaridades. Yo siempre les decía que lo que me decían a mí, que tuvieran narices de decírselo al jefe de sección o, mejor aún, al director. Ninguno tenía esa valentía de la que alardeaban, y acababan fundiéndose con la aglomeración que llenaban el pasillo. Por ejemplo, acusan a los empleados de reservarse ciertos productos para comprarlos ellos. Toma, pues claro. A ver quién en su trabajo no goza siquiera de una ventaja frente a otros consumidores. Pero los comprábamos mucho antes, para que pasaran desapercibidos. Para eso si que podíamos -o pueden- tener ciertas ventajas frente a los demás. Pero al mismo precio, que yo no tenía descuento por empleado. Y el que quiera algo, que no se espere al último momento, ni al penúltimo. Que venga en el puente de diciembre cuando aún queda algo de todo. Después, ya no.
Yo lo tengo claro: este año regalo perfumes. Me he gastado un pastorro en perfumes. Es algo práctico, no necesita pilas ni lavados en seco... Todo son ventajas. Y como además sabes lo que utiliza cada uno, pues estupendo de la muerte.
Y ahora, si me permiten, voy a ducharme, que mi aroma no lo camufla ni el perfume más caro.
Feliz año con retraso, que paséis un feliz día de reyes, y seguid siendo buenos.
Más allá de las aglomeraciones por esta época está el tema de aymadrequenoencuentroloquebusco. Teniendo en cuenta de que las campañas se preparan un mes y pico antes, dudo mucho que alguien encuentre el juguete de moda o la oferta de sus sueños el día antes de desmantelar los pasillos de regalos. Pero el día anterior a la entrega de premios -léase navidad o reyes-, la gente es odiable. La gente es insoportable. Llegas a odiar a la gente. Te convertirías en un psicópata sin ningún problema. Te sacan de quicio a pesar de la mierda de sueldos que pagan. Y peor aún si eres externa. Todos saben más que tú, todos lo quieren ya, y quieren encontrar lo que buscan en el almacén. Si, en el almacén. En la tienda ya saben que no hay lo que quieren. Tiene que estar en el almacén. Y en el almacén, el día que termina la campaña, sólo queda lo que no se ha vendido y unos huecos llenos de aire y polvo que te hacen limpiar de año en año antes de llenarlo con otras cosas de la campaña siguiente.
Recuerdo el caso de una mujer que buscaba una muñeca, el juguete estrella de esas navidades, pero no quedaba. Estábamos a mediados de diciembre, pero no quedaba ni una, y tampoco se recibiría más. La mujer insistió en que fuera al almacén a mirar por si quedaba alguna. Yo le dije que no quedaba. Ella insistió en que fuera. Acabé poniéndome seria y le dije que NO QUEDABA. Ella se fue no muy convencida, y la sorprendí preguntándole a un compañero de otra sección por la muñequita de los coj*nes. El chico recurrió a mí. Le conté la historia: que no hay, y que ya me había preguntado a mí. A los cinco minutos, me llaman por el pasillo. Era ¡la misma señora! preguntándome si quedaba alguna de esas muñecas. No voy a escribir aquí lo que le dije -tampoco le dije tanto, pero yo perdería glamour ante vosotros-, pero se tomó peor lo que no quedara ninguna muñeca de ésas.
El día de nochebuena o el de reyes, es cuando la gente que es habitual del último momento no encuentra lo que quiere, está enfadada y quiere pagarlo con alguien: tú. Llegas a escuchar barbaridades. Yo siempre les decía que lo que me decían a mí, que tuvieran narices de decírselo al jefe de sección o, mejor aún, al director. Ninguno tenía esa valentía de la que alardeaban, y acababan fundiéndose con la aglomeración que llenaban el pasillo. Por ejemplo, acusan a los empleados de reservarse ciertos productos para comprarlos ellos. Toma, pues claro. A ver quién en su trabajo no goza siquiera de una ventaja frente a otros consumidores. Pero los comprábamos mucho antes, para que pasaran desapercibidos. Para eso si que podíamos -o pueden- tener ciertas ventajas frente a los demás. Pero al mismo precio, que yo no tenía descuento por empleado. Y el que quiera algo, que no se espere al último momento, ni al penúltimo. Que venga en el puente de diciembre cuando aún queda algo de todo. Después, ya no.
Yo lo tengo claro: este año regalo perfumes. Me he gastado un pastorro en perfumes. Es algo práctico, no necesita pilas ni lavados en seco... Todo son ventajas. Y como además sabes lo que utiliza cada uno, pues estupendo de la muerte.
Y ahora, si me permiten, voy a ducharme, que mi aroma no lo camufla ni el perfume más caro.
Feliz año con retraso, que paséis un feliz día de reyes, y seguid siendo buenos.
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29.12.07
Vamos, que nos vamos (full version)
Desde luego, este año acaba bastante bien. No puedo quejarme más de que el trabajo es una mierda, pero ahí seguimos en eso otro de lo que os hablé. Sigo. Y cuando digo que sigo, es que aún me incluyen en la lista dorada. Yo digo que estoy en cuartos de final. Y sigo pensando que no me van a coger, pero también pienso ¿y por qué no? Con lo que yo valgo -uh, con lo que yo valgo-, puede ser que el azar me depare mejor fortuna en cuestiones laborales este año. Bueno, no, el que viene, porque mira que a este ya le queda poco... Además, de algunas oposiciones que aprobé han abierto las bolsas de interinos, y habrá que meter cabeza. Otra cabeza. Ya he perdido la cuenta de las veces que la he metido. La cabeza, digo. En las bolsas, me refiero... ¡Qué mal pensados sois!
Y hay otras bolsas que llevan mi nombre que, a lo mejor, puede ser que pirulen antes de lo que yo me espero. Como que soy de las primeras je je je.
También tengo que agradecer a este año que los dolores de cabeza se hayan distribuido mejor que otras veces. Ya sólo me ataca en ocasiones críticas y puntuales -cosas de chicas, vamos-, pero cuando duele, aprieta de narices. Eso si: de momento -y digo de momento- no me he resfriado, cosa rara, porque yo empalmo resfriado con gripazo y luego con otro resfriado. Será cosas del ajo, y de esas tostadas que me hago de vez en cuando con ajo y aceite. No, si al final va a ser verdad lo de esas propiedades curativas y preventivas...
Dicen que los dioses no pueden ver felices a los mortales. No es que sea especialmente feliz, sino que estoy tranquilita, muy tranquilita. Hasta me permito el lujo de aburrirme y dedicarme a la lectura de cosas raras y extrañas, al ensayo y error con otras -mi técnico es el que me llama para preguntarme si necesito instalarme algo-, así como de intentar -pero no lo consigo- seguir aprendiendo inglés por mi cuenta. Me entra una pereza... Creo que los dioses, por este año, han preferido mirar hacia otra parte.
Que sigan, que sigan.
Total, este año, ya está pulío.
Y hay otras bolsas que llevan mi nombre que, a lo mejor, puede ser que pirulen antes de lo que yo me espero. Como que soy de las primeras je je je.
También tengo que agradecer a este año que los dolores de cabeza se hayan distribuido mejor que otras veces. Ya sólo me ataca en ocasiones críticas y puntuales -cosas de chicas, vamos-, pero cuando duele, aprieta de narices. Eso si: de momento -y digo de momento- no me he resfriado, cosa rara, porque yo empalmo resfriado con gripazo y luego con otro resfriado. Será cosas del ajo, y de esas tostadas que me hago de vez en cuando con ajo y aceite. No, si al final va a ser verdad lo de esas propiedades curativas y preventivas...
Dicen que los dioses no pueden ver felices a los mortales. No es que sea especialmente feliz, sino que estoy tranquilita, muy tranquilita. Hasta me permito el lujo de aburrirme y dedicarme a la lectura de cosas raras y extrañas, al ensayo y error con otras -mi técnico es el que me llama para preguntarme si necesito instalarme algo-, así como de intentar -pero no lo consigo- seguir aprendiendo inglés por mi cuenta. Me entra una pereza... Creo que los dioses, por este año, han preferido mirar hacia otra parte.
Que sigan, que sigan.
Total, este año, ya está pulío.
28.12.07
Del Tomate también se aprende.
Conversación que he escuchado en la tele:
-¿De quién es esta foto?
-De Inés Lastre.
-No es Inés Lastre... es Inés Sastre... ¡Pero es que es Esther Cañadas!
Ni idea de quién y cuándo de esta lindeza, pero hay que ver lo que me he reído...
-¿De quién es esta foto?
-De Inés Lastre.
-No es Inés Lastre... es Inés Sastre... ¡Pero es que es Esther Cañadas!
Ni idea de quién y cuándo de esta lindeza, pero hay que ver lo que me he reído...
23.12.07
La millonetis.
Me ha tocado la lotería.
87.459.689 millones de euros, creo, es que no lo he contado bien y sigo con la duda. Vamos, lo que llevaba jugado...
He recuperado gastos. He llenado la piscina de mi habitación con billetes de 500 euros, y mañana mismo me marcho de viaje a dar la vuelta al mundo sin equipaje. Tengo tanto dinero, que ya me compraré lo que necesite por donde esté. Estrenaré bragas cada día. Estrenaré coche cada día. Estrenaré casa cada día. Me dedicaré a dar conferencias sobre el azar y lo duro que se hace ser rico de la noche a la mañana. Me querrán por mi dinero, pero no me abandonará ni uno. Algo es algo.
Me darán premios los de la aldea como "Personaje más influyente" y chorradas de ésas. Podré bañarme en silicona, inyectármela, bebérmela en cantidades industriales. Hasta puede que haga una fundación a mi nombre y me dedique a causas tan altruistas como el fomento del uso del botijo. Mi nombre saldrá en las listas Forbes, más arriba de Bilgueits y Florentino Pérez querrá que le apadrine yo.
Será por dinero...
...
...
...Vale, es mentira. Sigo siendo la misma (...esto lo canta Tamara... la mala, digo), y encima me toca levantarme a las siete para ir al club de golf... Vale, no: para ir a trabajar.
Tengo que dormir rápido...
...pero eso de que yo apadrinara a Florentino Pérez... tendría su puntito de ironía...
87.459.689 millones de euros, creo, es que no lo he contado bien y sigo con la duda. Vamos, lo que llevaba jugado...
He recuperado gastos. He llenado la piscina de mi habitación con billetes de 500 euros, y mañana mismo me marcho de viaje a dar la vuelta al mundo sin equipaje. Tengo tanto dinero, que ya me compraré lo que necesite por donde esté. Estrenaré bragas cada día. Estrenaré coche cada día. Estrenaré casa cada día. Me dedicaré a dar conferencias sobre el azar y lo duro que se hace ser rico de la noche a la mañana. Me querrán por mi dinero, pero no me abandonará ni uno. Algo es algo.
Me darán premios los de la aldea como "Personaje más influyente" y chorradas de ésas. Podré bañarme en silicona, inyectármela, bebérmela en cantidades industriales. Hasta puede que haga una fundación a mi nombre y me dedique a causas tan altruistas como el fomento del uso del botijo. Mi nombre saldrá en las listas Forbes, más arriba de Bilgueits y Florentino Pérez querrá que le apadrine yo.
Será por dinero...
...
...
...Vale, es mentira. Sigo siendo la misma (...esto lo canta Tamara... la mala, digo), y encima me toca levantarme a las siete para ir al club de golf... Vale, no: para ir a trabajar.
Tengo que dormir rápido...
...pero eso de que yo apadrinara a Florentino Pérez... tendría su puntito de ironía...
22.12.07
Feliz Navidad.
21.12.07
Una semana en imágenes.

Decidme si esta portada os recuerda a algo... Cuando la ví, pensé que era un plagio ---> descarado... Y no me vale que sea de 1978. ¡Copión! ;D
Hoy es un día de comidas y de cenas de empresa. La Generalitat Valenciana ha hecho una campaña para que la gente no beba más de la cuenta, y haga y diga cosas públicamente de las que luego se arrepienta. No seas el borracho, vamos. Pero tampoco el pelota, añadiría yo. Todo lo demás -dentro de un límite, claro-, creo que está permitido (yo, como la comida la tengo mañana, estaré fuera del plazo de la campaña y podré hacer y decir lo que quiera) :P
Para el que guste de pedirle cositas a Papá Noël, que sepa que no todo el mundo comprende lo que significa, y mucho menos quién es y qué puede hacer......Esto, y los niños que llevan en volandas las multitudes para que toquen los pies de las vírgenes en algunas procesiones, debería estar prohibido. Qué lastimica, po dió, todos acaban llorando.
Que tengáis un feliz viernes.
20.12.07
Para Navidad... un clásico.
Llegan las Navidades y vuelve lo de siempre: el gordo de la lotería, el turrón, los belenes, películas como "¡Qué bello es vivir!", cenas familiares, la gente que no te habla durante el resto del año te quiere más que a su vida...
Y cómo no, este audio...
Aplicable a los Reyes Magos, of course!
Y cómo no, este audio...
Aplicable a los Reyes Magos, of course!
19.12.07
Cuidadín con tantas felicitaciones (versión del director)
Esta noche me he encontrado con una felicitación de Navidad en el correo electrónico, enviada a las 22:24 de la noche, que no esperaba. Y me refiero a que esperas recibir alguna felicitación de gente que conoces, de familiares, de gente de la que ya no te acuerdas, de gente que trabajó contigo, de gente que trabaja contigo, de gente de la cual pensabas que se habían olvidado de que existías... pero jamás esperas recibir una felicitación de alguien, a quien no tengo el placer de haber sido presentada, teniendo en cuenta de que no conozco a nadie -repito: nadie- que se llame como el remitente de la tarjeta felicitadora que iba a mí como única destinataria.
Una, que a veces lee cosas de ingeniería social -hay que ver hasta dónde llega mi interés-, se encuentra con que estas tarjetas, por ejemplo, se utilizan para robar cuentas de correo pensando en nuestra buena fe, en nuestras ganas de ser felicitados o en nuestra curiosidad. Porque estas tarjetas tienen un enlace en el que, si tienes un mínimo aprecio por tu correo, no tienes que clicar, porque aparecerá una página idéntica a la de tu correo, como que te has salido. Te piden, cómo no, volver a poner tu cuenta y la contraseña... y ni se te ocurra poner nada porque ya la habrás cagado. Del todo. Te quedas sin cuenta y te pueden meter en un buen lío.
¿Y por qué a mí? Pienso. ¿Quién quiere mi cuenta? ¿Qué hay en ella de interesante para que quieran birlármela? ¿Tan importante me creen? Je je... Y más teniendo en cuenta que mi cuenta (valga la redundancia) es algo tan simple como mi nombre y mi apellido, y no creo que en el mundo hayan muchas que se llamen así, y puesto de cierta manera para diferenciar de otras posibles Eufrasias Glamoures. Lo que está claro es que si se recibe esa tarjeta es porque hay alguien interesado en tu cuenta. Ha sido intencionado, vamos. Alguien que sabe mi correo y quiere saber qué hay en él... y al que luego enviarían mi contraseña para que haga y deshaga a su gusto.
El que sabe birlar las cuentas, no cae en estas chorradas. Y las que tenemos que aprender sobre la marcha, desconfiamos hasta de nuestro padre. Así que he cambiado todo: contraseña, correo alternativo -que era una cuenta que cancelé, por cierto- y un largo etecé. Si mi ordenador está poseído, de poco servirá, pero si no lo está y quieren hackear esa cuenta... por lo menos, que se jodan y que se lo curren, que no lo he puesto nada fácil. Además, llevo un tiempo con la mosca detrás de la oreja, no sé porqué, pero ahora que me pase esto...
Y otra cosa: ¿quién puede haber sido? No he dado esa cuenta a nadie más que a los míos, es la de los asuntos serios -tengo otras cuatro más, cada una de un padre, pero para otros menesteres, una para amigotas, otra para cositas serias pero más informales, otras dos anónimas-. ¿Ahora qué hago? ¿Desconfiar de mis contactos?
Sea quien sea, lo tengo claro: hoy en día se pueden denunciar los robos de cuentas. E incluso está tipificado como delito. Que yo no me corto ya. No será la primera vez que denuncie algo que me ha llegado por correo electrónico. Es más: es MI cuenta. Son MIS correos. Son MIS correspondencias. Y está protegido por ley.
Desde luego, qué poco trabajo tiene la gente y cuántas ganas de fastidiar a los demás. Me van a tocar a mí un poco el algoritmo neperiano...
Abrigáos...
Una, que a veces lee cosas de ingeniería social -hay que ver hasta dónde llega mi interés-, se encuentra con que estas tarjetas, por ejemplo, se utilizan para robar cuentas de correo pensando en nuestra buena fe, en nuestras ganas de ser felicitados o en nuestra curiosidad. Porque estas tarjetas tienen un enlace en el que, si tienes un mínimo aprecio por tu correo, no tienes que clicar, porque aparecerá una página idéntica a la de tu correo, como que te has salido. Te piden, cómo no, volver a poner tu cuenta y la contraseña... y ni se te ocurra poner nada porque ya la habrás cagado. Del todo. Te quedas sin cuenta y te pueden meter en un buen lío.
¿Y por qué a mí? Pienso. ¿Quién quiere mi cuenta? ¿Qué hay en ella de interesante para que quieran birlármela? ¿Tan importante me creen? Je je... Y más teniendo en cuenta que mi cuenta (valga la redundancia) es algo tan simple como mi nombre y mi apellido, y no creo que en el mundo hayan muchas que se llamen así, y puesto de cierta manera para diferenciar de otras posibles Eufrasias Glamoures. Lo que está claro es que si se recibe esa tarjeta es porque hay alguien interesado en tu cuenta. Ha sido intencionado, vamos. Alguien que sabe mi correo y quiere saber qué hay en él... y al que luego enviarían mi contraseña para que haga y deshaga a su gusto.
El que sabe birlar las cuentas, no cae en estas chorradas. Y las que tenemos que aprender sobre la marcha, desconfiamos hasta de nuestro padre. Así que he cambiado todo: contraseña, correo alternativo -que era una cuenta que cancelé, por cierto- y un largo etecé. Si mi ordenador está poseído, de poco servirá, pero si no lo está y quieren hackear esa cuenta... por lo menos, que se jodan y que se lo curren, que no lo he puesto nada fácil. Además, llevo un tiempo con la mosca detrás de la oreja, no sé porqué, pero ahora que me pase esto...
Y otra cosa: ¿quién puede haber sido? No he dado esa cuenta a nadie más que a los míos, es la de los asuntos serios -tengo otras cuatro más, cada una de un padre, pero para otros menesteres, una para amigotas, otra para cositas serias pero más informales, otras dos anónimas-. ¿Ahora qué hago? ¿Desconfiar de mis contactos?
Sea quien sea, lo tengo claro: hoy en día se pueden denunciar los robos de cuentas. E incluso está tipificado como delito. Que yo no me corto ya. No será la primera vez que denuncie algo que me ha llegado por correo electrónico. Es más: es MI cuenta. Son MIS correos. Son MIS correspondencias. Y está protegido por ley.
Desde luego, qué poco trabajo tiene la gente y cuántas ganas de fastidiar a los demás. Me van a tocar a mí un poco el algoritmo neperiano...
Abrigáos...
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informática para aprendices
17.12.07
Qué pequeños somos.
Cuando llega el invierno, todos somos más bajos. Y más delgados. Y más inquietos.
La prueba de tal afirmación está en vosotros mismos. Cuando hace frío, se hunde la cabeza entre los hombros, por muy abrigado que vayas al salir de casa, y tus músculos se encogen hasta solidificarse con tus huesos. Tus brazos se incrustan entre tus costillas, y las manos se calcifican en tus bolsillos. Además, no puedes dejar de mover los pies, so pena de que se te queden azules en cuanto estés un par de minutos quieto. Y no vas a los sitios paseando para disfrutar del paisaje: si vas, vas echando leches, para llegar cuanto antes, entrar cuanto antes al tren, autobús o lo que sea. Qué leches: es invierno ya -por mucho que aún no haya llegado la fatídica fecha de la inauguración de esa estación-, y todos somos más bajos, más delgados, y somos puro nervio gracias a la bajada de temperaturas. Que siiiiii, que más frío hace en Burgos, pero estar a uno bajo cero por aquí, ya es hacer frío. Mucho frío.
...Y qué trabajo cuesta sacar un pie de la cama al levantarte...
Rectifico: en invierno, además de más bajos, más delgados y más inquietos, también somos más perezosos.
Y la pereza es un pecado capital. Como el de la lujuria (ver post anterior). Mortales de necesidad.
Qué pecadores somos... pero qué frío hace, coñi.
Buenas noches a todos. Y abrigáos.
La prueba de tal afirmación está en vosotros mismos. Cuando hace frío, se hunde la cabeza entre los hombros, por muy abrigado que vayas al salir de casa, y tus músculos se encogen hasta solidificarse con tus huesos. Tus brazos se incrustan entre tus costillas, y las manos se calcifican en tus bolsillos. Además, no puedes dejar de mover los pies, so pena de que se te queden azules en cuanto estés un par de minutos quieto. Y no vas a los sitios paseando para disfrutar del paisaje: si vas, vas echando leches, para llegar cuanto antes, entrar cuanto antes al tren, autobús o lo que sea. Qué leches: es invierno ya -por mucho que aún no haya llegado la fatídica fecha de la inauguración de esa estación-, y todos somos más bajos, más delgados, y somos puro nervio gracias a la bajada de temperaturas. Que siiiiii, que más frío hace en Burgos, pero estar a uno bajo cero por aquí, ya es hacer frío. Mucho frío.
...Y qué trabajo cuesta sacar un pie de la cama al levantarte...
Rectifico: en invierno, además de más bajos, más delgados y más inquietos, también somos más perezosos.
Y la pereza es un pecado capital. Como el de la lujuria (ver post anterior). Mortales de necesidad.
Qué pecadores somos... pero qué frío hace, coñi.
Buenas noches a todos. Y abrigáos.
13.12.07
Padre, confieso que he pecado.
No se puede. No se puede repicar y estar en misa. No se puede. No se debe. Pero a los mortales pecadores que nos iremos al infien-no con los pecados más veniales nos lo están poniendo difícil. Muy difícil. Es que tiene narices. Y mirad que yo fui fiel feligresa hasta que me cansé de los rollos que por ahí veía, y miro ahora la religión con la decepción del que creyó y dejó de creer.
Ahora soy más terrenal. Vamos, que observo el mundo que me rodea y si algo me interesa, lo miro mucho. Mucho. Soy así de superficial. Calendarios de bomberos, por ejemplo. Podría preocuparme en comprarme uno alguna vez... Uf, uf... qué calores... Pero tampoco me gustan tanto como para ir adrede a pillarlo. Total, si por inten-né se puede ver gratis je je...
Y por culpa de inten-né corro el riesgo de pecar mucho con uno de los pecados más graves: uno Capital. En concreto, con el de la lujuria. Si es que me lo ponen muy difícil, hombre, que soy mu güenecica y me estropean cuando veo -o me enseñan- esas cosas... Estoy por aparcar un tiempecito al Beckham y dedicarme a ver el nuevo calendario del Vaticano, en donde aparecen dioses hechos hombres. Cachis... que porque haya dejado de creer no significa de que no intente mentalizarme de que son curas, son curas, son curas, caca, caca, eso no se piensa...
Pero... snif... qué complicado me lo están poniendo...
¿Me confesaría alguno de ellos?
PORQUE HE PECADO. Y mucho. He tenido un pensamiento mu malo -bueno para mí, claro, pero que ni mata ni cura- (¡Arrrrrrrgh! ¡He vuelto a decir CURA!)
Ahora soy más terrenal. Vamos, que observo el mundo que me rodea y si algo me interesa, lo miro mucho. Mucho. Soy así de superficial. Calendarios de bomberos, por ejemplo. Podría preocuparme en comprarme uno alguna vez... Uf, uf... qué calores... Pero tampoco me gustan tanto como para ir adrede a pillarlo. Total, si por inten-né se puede ver gratis je je...
Y por culpa de inten-né corro el riesgo de pecar mucho con uno de los pecados más graves: uno Capital. En concreto, con el de la lujuria. Si es que me lo ponen muy difícil, hombre, que soy mu güenecica y me estropean cuando veo -o me enseñan- esas cosas... Estoy por aparcar un tiempecito al Beckham y dedicarme a ver el nuevo calendario del Vaticano, en donde aparecen dioses hechos hombres. Cachis... que porque haya dejado de creer no significa de que no intente mentalizarme de que son curas, son curas, son curas, caca, caca, eso no se piensa...
Pero... snif... qué complicado me lo están poniendo...
¿Me confesaría alguno de ellos?
PORQUE HE PECADO. Y mucho. He tenido un pensamiento mu malo -bueno para mí, claro, pero que ni mata ni cura- (¡Arrrrrrrgh! ¡He vuelto a decir CURA!)
12.12.07
Animales y costumbres.
Dicen que los hombres (y las mujeres) somos los únicos animales que tropezamos dos veces con la misma piedra. Se ve que nos tenemos que querer muy poco, o darle escasa importancia a nuestra propia integridad por la de veces -algunas, muchas más de dos- con las que nos topamos con la misma piedrecica y volvemos a estamparnos contra ella, a veces, hasta modificando la pose. De cabeza, de dientes, de culo... Por ello, también se puede decir que somos animales de costumbres, por aquello de que, teniendo una monotonía adherida ya a nuestro carácter, para qué cambiarla... No nos hará más felices, no nos hará más altos, ni más guapos, pero ahí está. Enredándose con el adn, hurgando en los cromosomas. Es como el fumar: lo difícil es dejarlo.
Estas costumbres suelen ser bastante inocentes, no perjudican a nadie, pero pueden molestar. O no. Lo cierto es que ese animal de costumbres que es el hombre ha creado un algoritmo en el que sus funciones siempre están condicionadas por factores externos que hacen que, si está ocupado en otros menesteres, deje la piedrecita de marras, pero que si no tiene nada mejor que hacer en su vida, vuelva a su costumbre de intentar chocarse, hacer rodar o admirar la roca, de tamaño tan cambiante como las ganas de chocarse con ella.
Ninguno de nosotros llevamos una pegatina en la frente que nos diga cuál es nuestra piedra, pero por la costumbre acabas sabiendo cuál es la de cada uno. Sé que no conozco a las personas, que nunca conoceré lo suficiente a la gente para saber por dónde saldrán, pero sí que sé que el hombre es un animal de costumbres. Y las costumbres no cambian. El que adquiere un hábito lo tiene para siempre. Pero, por casualidades de la vida, si que llego a ver cosas que la mayoría de gente no ve. A lo mejor ahí está gran parte de mi fracaso con cierta gente. Que veo. Que pienso. Y, lo que menos gusta, que sé.
Y ahora que sé, que he visto, que he comprobado porqué ciertos humanos tropiezan dos, tres, y las veces que hagan falta con la misma piedra, me pregunto qué quieren conseguir con ello. Porque al final no es tan hilarante ver que alguien se tira con la piedra atada a los pies de nuevo, como sabiendo que esa persona no sabe que está siendo observada. Que lo mismo lo sabe, o le da igual, pero creo que no lo sabe.
Que lo sepa o no, mi única duda está en porqué chocarse de nuevo con la piedra de las narices en vez de rodearla y seguir camino. O hacerla rodar. Una piedra es una piedra, da igual el tamaño.
O lo mismo es que le gusta chocar con la piedra. Costumbres que se cogen y cuesta dejarlas.
Y como dice la canción de los Gipsy Kings, si no la quieres, déjala vivir en paz.
Estas costumbres suelen ser bastante inocentes, no perjudican a nadie, pero pueden molestar. O no. Lo cierto es que ese animal de costumbres que es el hombre ha creado un algoritmo en el que sus funciones siempre están condicionadas por factores externos que hacen que, si está ocupado en otros menesteres, deje la piedrecita de marras, pero que si no tiene nada mejor que hacer en su vida, vuelva a su costumbre de intentar chocarse, hacer rodar o admirar la roca, de tamaño tan cambiante como las ganas de chocarse con ella.
Ninguno de nosotros llevamos una pegatina en la frente que nos diga cuál es nuestra piedra, pero por la costumbre acabas sabiendo cuál es la de cada uno. Sé que no conozco a las personas, que nunca conoceré lo suficiente a la gente para saber por dónde saldrán, pero sí que sé que el hombre es un animal de costumbres. Y las costumbres no cambian. El que adquiere un hábito lo tiene para siempre. Pero, por casualidades de la vida, si que llego a ver cosas que la mayoría de gente no ve. A lo mejor ahí está gran parte de mi fracaso con cierta gente. Que veo. Que pienso. Y, lo que menos gusta, que sé.
Y ahora que sé, que he visto, que he comprobado porqué ciertos humanos tropiezan dos, tres, y las veces que hagan falta con la misma piedra, me pregunto qué quieren conseguir con ello. Porque al final no es tan hilarante ver que alguien se tira con la piedra atada a los pies de nuevo, como sabiendo que esa persona no sabe que está siendo observada. Que lo mismo lo sabe, o le da igual, pero creo que no lo sabe.
Que lo sepa o no, mi única duda está en porqué chocarse de nuevo con la piedra de las narices en vez de rodearla y seguir camino. O hacerla rodar. Una piedra es una piedra, da igual el tamaño.
O lo mismo es que le gusta chocar con la piedra. Costumbres que se cogen y cuesta dejarlas.
Y como dice la canción de los Gipsy Kings, si no la quieres, déjala vivir en paz.
11.12.07
Queridos Reyes Magos...
Este año no voy a pedirle nada a los Reyes. No es que me pase a Papá Noël, sino que dejaré que la monarquía regale a su gusto y a su libre albedrío. No tengo necesidad de nada -de momento-, estoy bien servida de todo -conformista o afortunada, según se mire- y, visto lo visto en anteriores ocasiones, para dejarme con un palmo de narices, prefiero sorprenderme -o no- con regalos que no espero, que no he pedido y, en caso de que no me gusten, puedo guardarlos en el fondo del armario hasta que se mimeticen con el hábitat allí creado, o me dé por venderlos en Ebay.
Eso de no saber qué se quiere, ya es malo. O es bueno. Tengo mi mesa de ordenador, tengo mi peazo sillón de piel reclinable y mi pc nuevo que zumba de la leche. Tengo mi cámara de fotos de toda la vida -que suena rac-rac cada vez que quiero hacer una foto nueva- que no saco ya por vergüenza -algún día me envidiarán por poseer tal reliquia- y mi cámara digital para hacer fotos y colgarlas en el blog. Tengo mi mp3 que me hace un apaño impresionante -qué era de mi vida sin él- y que lleno de cosas tan variadas como el "Nessum Dorna" de Pavarotti, "Tu peor error" de la Quinta Estación o el "Too many broken hearts" de Jason Donovan. Tengo mi Manolo, de color rosa, que hace fotos estupendas y que funciona tan bien como el otro teléfono -aunque este hace más cosas, hay que añadir-.
Tengo salud -llevo la leche sin resfriarme-, tengo a toda la familia bien, tengo trabajo -de mierda, de sobra, pero trabajo es- y tengo una escasa vida social, pero algo queda, si no me han olvidado ya. Tengo mis libros, algunos aún sin empezar.
Y tengo un blog que pronto cumplirá tres años.
Estoy completamente servida. Tengo de todo. A lo mejor sólo necesitaría algo de tiempo libre para mí, o para dormir, pero creo que sobreviviré sin ello por una temporada.
Queridos Reyes Magos... este año no mando carta. Os lo estoy poniendo difícil, lo sé. Es mi pequeña venganza.
¡¡¡¡Whahahahaha...!!!!! (cómo se nota que mañana tengo libre, después de dos semanas sin un sólo día de descanso...
Eso de no saber qué se quiere, ya es malo. O es bueno. Tengo mi mesa de ordenador, tengo mi peazo sillón de piel reclinable y mi pc nuevo que zumba de la leche. Tengo mi cámara de fotos de toda la vida -que suena rac-rac cada vez que quiero hacer una foto nueva- que no saco ya por vergüenza -algún día me envidiarán por poseer tal reliquia- y mi cámara digital para hacer fotos y colgarlas en el blog. Tengo mi mp3 que me hace un apaño impresionante -qué era de mi vida sin él- y que lleno de cosas tan variadas como el "Nessum Dorna" de Pavarotti, "Tu peor error" de la Quinta Estación o el "Too many broken hearts" de Jason Donovan. Tengo mi Manolo, de color rosa, que hace fotos estupendas y que funciona tan bien como el otro teléfono -aunque este hace más cosas, hay que añadir-.
Tengo salud -llevo la leche sin resfriarme-, tengo a toda la familia bien, tengo trabajo -de mierda, de sobra, pero trabajo es- y tengo una escasa vida social, pero algo queda, si no me han olvidado ya. Tengo mis libros, algunos aún sin empezar.
Y tengo un blog que pronto cumplirá tres años.
Estoy completamente servida. Tengo de todo. A lo mejor sólo necesitaría algo de tiempo libre para mí, o para dormir, pero creo que sobreviviré sin ello por una temporada.
Queridos Reyes Magos... este año no mando carta. Os lo estoy poniendo difícil, lo sé. Es mi pequeña venganza.
¡¡¡¡Whahahahaha...!!!!! (cómo se nota que mañana tengo libre, después de dos semanas sin un sólo día de descanso...
5.12.07
...Y otro.
Una de las cosas que más me aburren son las personas que quieren criticar todo cuanto digo o hago. Me aburren hasta el bostezo. No sabía yo que fuera tan importante para ellas, hasta el punto de estar al quite de mis palabras, de no tolerar nada de cuanto diga o haga, y hasta querer hacerlo de manera retroactiva. Oscar Wilde -para el que no lo sepa, lo recuerdo-, dice que es mejor que hablen bien o mal de nosotros, pero que hablen. Las personas que no nos importan son ignoradas por completo, al igual que somos ignorados por las personas que no tienen ninguna clase de interés en nosotros.
La vida es asín de cruda.
Y como me aburren estas personas que no dejan un comentario decente o una crítica constructiva, que dejan bien claro con sus palabras qué piensan de mí, a partir de ahora voy a ignorarlas. Por completo y para siempre.
Porque ellos no me van a decir de qué puedo hablar o no. Pero -qué cosas- me hacen sentirme importante para que malgasten su tiempo dejándome su intolerancia escrita en los comentarios, e incluso criticar de forma anónima posts que llevan muchísimo tiempo ya escritos.
Puedes ignorarme, que yo me dejo :D
La vida es asín de cruda.
Y como me aburren estas personas que no dejan un comentario decente o una crítica constructiva, que dejan bien claro con sus palabras qué piensan de mí, a partir de ahora voy a ignorarlas. Por completo y para siempre.
Porque ellos no me van a decir de qué puedo hablar o no. Pero -qué cosas- me hacen sentirme importante para que malgasten su tiempo dejándome su intolerancia escrita en los comentarios, e incluso criticar de forma anónima posts que llevan muchísimo tiempo ya escritos.
Puedes ignorarme, que yo me dejo :D
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