Desde nuestra más tierna infancia nos han contado cuentos. Infantiles, me refiero. Otra cosa son los cuentos que nos cuentan para camelarnos y tal. Bueno, pues los cuetnos, fábulas y demás historias típicas de la infancia son de las que quiero hablar.
Los hay de todos los gustos: de animales, de princesas, de seres imaginarios, de brujas, de artilugios con vida propia… Tengo que decir que los autores de estos cuentos tenían o una imaginación desbordante o un problema con las drogas. Pensemos que es la opción a. Imaginación desbordante. Vale, pues ellos hicieron que varias generaciones de niños hayamos escuchado estos cuentos, so riesgo de creérnoslos de pe a pa, con moraleja incluída.
Pero… ¿qué pasaría si en la vida real ocurriera lo mismo que en los cuentos?
Profundicemos en ellos…
Situación 1: Te estás peinando recién levantada, con una cara de sueño de tres pares y con bostezo fácil, cuando te aparece una imagen en el espejo que te dice que eres la más bella del reino. O tú, o Blancanieves, qué más da. Te cagas viva y te meas toa al mismo tiempo y no vuelves a entrar en el cuarto de baño hasta que estás segura de que han quitado el espejo una legión de exorcistas.
Situación 2: Tienes una fiesta y no sabes qué ponerte, y aparece una tía que dice que es tu hada madrina, y que te peina, viste y regala un coche para que vayas de gratis. Sabes que nadie da nada por nada, por lo que prescindes de un favor de una desconocida que no has pedido, y te presentas con tus pelos, tus harapos y con tu bonobús a la fiesta, en la que el chico más guapo (o por el que suspiras) pasa de ti incluso si asistieras a la fiesta en bolas. A la salida, aburrida, se te rompe un tacón, cae por una alcantarilla y tiras el zapato. Al día siguiente, acabas con un zapato de un solo pie y sin nadie que te busque con el otro.
Situación 3: Eres una sirena que le ha echado el ojo a un príncipe guapetón que has salvado en un naufragio. Para hacer cosas humanas con él, necesitas dos piernas, por lo que acabas yendo a una bruja para que te de algo pal cuerpo. Ella, a cambio, te pide tu voz. Como al príncipe no lo quieres para hablar, se la das encantada. Por la noche, vuelves, satisfecha y contenta y devuelves el par de piernas.
Situación 4: Tus padres son muy pobres y te abandonan junto a tu hermano Hans en el bosque. Ves en el bosque una casa de chocolate y empiezas a comértela, porque es chocolate del que se come. Una bruja se quiere comer a tu hermano y lo ceba, y a ti te usa para hacer las cosas de casa. Llamas a Servicios sociales y…
Situación 5: Estás durmiendo la siesta. El tío más guapo del mundo se acerca a despertarte con un beso de amor. Apoya sus labios en los tuyos y tú le sueltas una ñescla, por despertarte. Hay personas que tienen mu mal despertar, y además hay tíos cerdos que no tienen en cuenta si tú quieres que te besen.
Situación 6: Te toca :D
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4.3.09
23.1.08
Cómo saber si te quiere.
El amor es de lo único de lo que no escarmentamos. No hay antídoto para que vuelvas a caer como una tonta bajo la mirada de alguien que, en resumidas cuentas, no te conviene, así como tampoco te quiere. Es bonito estar enamorada, perder la cabeza y todo eso, pero no a cualquier precio ni siendo la persona que espera, la que calla, o la que tiene que escuchar eso de "pues esto es lo que hay".
En la película Cinema Paradiso hay una escena muy buena en donde se cuenta un cuento, que reproduzco a continuación:
El significado se halla en la acción del soldado. Y el final del cuento lo pongo yo (lo he buscado, no os penséis...):
Lo que pasara después entre el soldado y la princesa, no lo sé. Pero me lo imagino. Una palabra a destiempo no puede cambiar lo evidente.
El amor es como una adicción. Decía Neruda que es tan corto el amor, y es tan largo el olvido... Me acuerdo de todas y cada una de las veces que he tenido que soportar un largo olvido, y me hubiera dado tiempo a estudiar ingeniería aeroespacial y sacar cum laude, por lo menos.
Quedémonos con lo bueno.
Si te quiere, no te hace sufrir de ninguna manera.
Ps: La moraleja es... que mi espalda no me quiere.
En la película Cinema Paradiso hay una escena muy buena en donde se cuenta un cuento, que reproduzco a continuación:
-Una vez un rey celebró una fiesta.
A ella acudieron las princesas más guapas del reino. Un soldado que hacía la guardia vio pasar a la hija del rey y se enamoró enseguida.
Pero... ¿pero que podía hacer un pobre soldado en comparación con la hija del rey?. En fin... un buen día, consiguió hablar con ella y le dijo que no podía vivir sin estar a su lado.
La princesa quedó tan impresionada por su fuerte sentimiento que le dijo al soldado:
- Si consigues esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya.
Y a partir de ese instante, el soldado se fue allí y la espero un día, y dos días y diez, y luego veinte.
Y cada noche, la princesa le observaba desde la ventana pero él no se movía nunca. Con la lluvia, con el viento, con la nieve, siempre estaba allí. Las palomas se le cagaban encima y las abejas se lo comían vivo.
Pero él no se movía.
Después de noventa días estaba tremendamente delgado, pálido. Al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos y no podía contenerlas. Ya no le quedaban fuerzas para dormir.
Mientras tanto, la princesa seguía observándole y... al llegar la noche noventa y nueve, el soldado se incorporó, cogió su silla y se largó.
-¿Al final?
-Sí, al final, y no preguntes cuál es el significado...
El significado se halla en la acción del soldado. Y el final del cuento lo pongo yo (lo he buscado, no os penséis...):
La gente le preguntó al soldado porqué, faltándole tan poco, había abandonado. El soldado contestó:
-Estaba enamorado de alguien que no me quería, porque de las noventa y nueve noches, no ha querido evitarme ni una.
Lo que pasara después entre el soldado y la princesa, no lo sé. Pero me lo imagino. Una palabra a destiempo no puede cambiar lo evidente.
El amor es como una adicción. Decía Neruda que es tan corto el amor, y es tan largo el olvido... Me acuerdo de todas y cada una de las veces que he tenido que soportar un largo olvido, y me hubiera dado tiempo a estudiar ingeniería aeroespacial y sacar cum laude, por lo menos.
Quedémonos con lo bueno.
Si te quiere, no te hace sufrir de ninguna manera.
Ps: La moraleja es... que mi espalda no me quiere.
28.11.07
La insoportable brevedad del ser.
Dicen que la vida son cuatro días y tres te los pasas durmiendo. Algo que hay por dentro de mí -mis tripas, mis gustos, mis apetencias- han cambiado tan de la noche a la mañana, que yo misma me sorprendo de mis descubrimientos, por eso, el día que me quedará por vivir -veinticinco horas, a lo sumo, y si no vivo eternamente-, no voy a andar destrozándome con cosas que no me apetecen, y mucho menos me aprovechan.
Yo llevaba años siendo consumidora de terror, por mucho que luego me diera un ataque de caguitis, en formato libro o en formato cine. Ahora no lo soporto. Es más, es que ni me llama ver una película de miedo, como tampoco me apetece ver una de tiros, o una en la que salga Tom Cruise. Es como si viviera una época de tranquilidad emocional interior, en dónde sólo me sulfuran los hechos reales, y no los cinematográficos. De ahí que prefiera, con diferencia, los pastelones, que ni matan, ni curan, pero tampoco producen pesadillas ni dan malas ideas, por mucho que luego alguien, harto y hastiado, proclame su odio contra este tipo de cine. Pa gustos, Scolores. Es como si una supuesta religión, en la que la única integrante sea yo, no me lo permitiera. No porque me den miedo -que me da, y mucho, rozando los tres infartos de golpe-, sino porque no me atraen ya.
Pero la pasada noche ví algo que, en un principio, no me apetecía ver. Era un monólogo sobre espíritus y leyendas urbanas. Cachis... y a qué horas me encontraba eso, cansada de trabajar, pero sin pizca de sueño. Hice de tripas corazón al pensar que, si se trataba de un monólogo, era cosa de humor, aunque la temática fuera delicada. Me armé de valor, con cierto horror le dí al play de la reproducción y...
Os juro que anoche fue la primera vez que por un tema de miedo, me fuí con lágrimas en los ojos a la camita.
Primera parte:
Segunda parte:
Las lágrimas fueron de risa, claro.
Yo llevaba años siendo consumidora de terror, por mucho que luego me diera un ataque de caguitis, en formato libro o en formato cine. Ahora no lo soporto. Es más, es que ni me llama ver una película de miedo, como tampoco me apetece ver una de tiros, o una en la que salga Tom Cruise. Es como si viviera una época de tranquilidad emocional interior, en dónde sólo me sulfuran los hechos reales, y no los cinematográficos. De ahí que prefiera, con diferencia, los pastelones, que ni matan, ni curan, pero tampoco producen pesadillas ni dan malas ideas, por mucho que luego alguien, harto y hastiado, proclame su odio contra este tipo de cine. Pa gustos, Scolores. Es como si una supuesta religión, en la que la única integrante sea yo, no me lo permitiera. No porque me den miedo -que me da, y mucho, rozando los tres infartos de golpe-, sino porque no me atraen ya.
Pero la pasada noche ví algo que, en un principio, no me apetecía ver. Era un monólogo sobre espíritus y leyendas urbanas. Cachis... y a qué horas me encontraba eso, cansada de trabajar, pero sin pizca de sueño. Hice de tripas corazón al pensar que, si se trataba de un monólogo, era cosa de humor, aunque la temática fuera delicada. Me armé de valor, con cierto horror le dí al play de la reproducción y...
Os juro que anoche fue la primera vez que por un tema de miedo, me fuí con lágrimas en los ojos a la camita.
Primera parte:
Segunda parte:
Las lágrimas fueron de risa, claro.
25.11.07
Y yo, encantada.
He ido al cine. Y he disfrutado de una deliciosa película de la factoría Disney en donde los cuentos y sus personajes tienen un gran protagonismo. Hasta se hacen una autocrítica con las canciones que se cantan, el amor en las historias, príncipes ñoños y protagonistas femeninas demasiado rimbombante. Es Encantada, y así me ha dejado salir del cine: encantada de la vida.
Si aún tienes en tu vida un poquito de tu infancia, si aún crees que ya lo has visto todo, y si crees que nada de lo que veas te va a sorprender... esta es tu película, con gran dosis de autocrítica, por cierto.
Ps: Perdón por la canción en inglés, pero no está en español aún. De todas formas, es tremenda.
Si aún tienes en tu vida un poquito de tu infancia, si aún crees que ya lo has visto todo, y si crees que nada de lo que veas te va a sorprender... esta es tu película, con gran dosis de autocrítica, por cierto.
Ps: Perdón por la canción en inglés, pero no está en español aún. De todas formas, es tremenda.
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