10.1.18

Pongámonos serios.

Hace años que me enganché, y os conté, a la serie Pasión de Gavilanes. Como telenovela cumplía todos los requisitos, como serie también, y además es que era graciosa. De hecho, ni cambiando canales ninguna otra telenovela ha conseguido mi más mínimo interés, por lo que supongo que sonó la flauta por casualidad y no creo que me aventure en esas lides de nuevo.

También he probado series que fueron abandonadas ya por ser tan repetitivas o previsibles que ya no me enganchaban. Siempre ocurre eso de la tensión sexual no resuelta de los protagonistas, que sí, que no, que huy, que tengo un drama personal que no te he contado, que siempre es una tragedia a lo bestia... O cambios brutales en el guión de una temporada a otra que te hacen dudar de si estás viendo la misma serie. Me pasó con Alias, que me aburrió en la tercera temporada, Héroes, que me decepcionó totalmente al principio de la segunda y la abandoné para siempre jamás, Bones, que la aborrecí a la cuarta temporada, Almacén, Nº13, El secreto de  Puente Viejo (con lo bien que empezó la serie y la han alargado hasta la náusea), Shameless,  Downtown Abbey... No sé, a lo mejor el cuerpo no me pilló con la necesidad de verlas en ese momento, porque todas tienen éxito, pero no conmigo. Rarita que es una.

En cambio, hay otras a las que les di una segunda oportunidad, aunque al principio no me llegaban a enganchar, como fue el caso de The Big Bang Theory. Tengo que reconocer que hay escenas que aún me hacen llorar de risa cuando las veo.

Y ahora vienen series que me dejaron encantada. Homeland es una. Breaking Bad es la segunda más mejor en mi ranking, y con diferencia respecto a las otras. Quién me iba a decir que el padre de Malcolm, otra de mis series favoritas, iba a cambiar tanto (guiño, guiño, codazo). Además, con un final apoteósico y dignísimo. Luego está también A dos metros bajo tierra, que es originalísima y, aunque se me hizo pesada en las temporadas centrales, pude terminar y no me decepcionó con el mejor final de serie que he visto en la vida.

¿Y qué pasa cuando ves una serie buena? Pues que luego te cuesta encontrar una que te enganche de esa manera. Sí, te entretienen, pero poco más. Hasta que das con LA SERIE. Perdón: LA SERIE.

Perdón:

LA SERIE


Pues eso. Que un día te hablan bien de la serie y sí, veo que sale mi adorado Rodolfo Sancho, pero bueno, ya la veré (es la excusa que decimos siempre para decir que no la vamos a ver).  Y sigue el bombardeo de la has visto? la has visto? la has visto?. Y entonces es cuando dices... Ea, pues podría verla a ver qué tal...

Y empiezas a ver El Ministerio del Tiempo.

Y cuando la empecé a ver me maravilló. Me encantó. He visto las tres temporadas de la serie, en donde hay muchos puntazos geniales que pueden pasar inadvertidos. Igual que yo he visto algunos se me habrán escapado miles, y he encontrado millones en internet que iluminan mi ignorancia.

El reparto, genial, con un Hugo Silva, el que hizo que todos los niños de España se llamen Hugo, espléndido, con un Nacho Fresneda y Aura Garrido perfectos, así como Cayetana Guillén Cuervo o Jaime Blanch. Te sacan la sonrisa viendo personajes como Spínola, el Papa Luna, el Cid, Alfonso XII, Buñuel, Velázquez, Lope de Vega, Cervantes, Simón Bolívar (que, por cierto, de adulto lo protagoniza el que hace de marido de Norma en... tachán, ¡Pasión de Gavilanes!) y muchos personajes más. Una serie de aventuras, de intrigas, que me maravilló por completo. Por completo.

Como curiosidad, parece ser que mientras rodaron  el episodio en el castillo de Peñíscola yo andaba por allí, porque estaba todo el montante en el patio. Pero bueno, sólo es una anécdota y una casualidad.

Y cuando llegaron los dos episodios finales, se salieron. Se superaron. Se vinieron arriba. Es una exhibición de maestría en dirección, guión, crítica, guiños, humor... Son completamente perfectos en donde cada vez que te das cuenta de algo abres la boca porque han tirado con bala, es pura intención, no es nada sutil, todo es evidente, pero de manera elegante, ingeniosa y sarcástica.

Parece ser que no se sabe aún si habrá una cuarta temporada, pero esta serie ha sido aclamada como la mejor serie española de todos los tiempos, y en mi opinión, con todos los motivos, razones y justificaciones del mundo.

Espero que ese alguien que se ha dedicado a machacar la serie en la tele se deje de manías. Ya sabemos que en este país el que tiene padrino, se casa, pero hay gente buena que hace cosas buenas y merecen su reconocimiento, que se le da, y a este alguien porque no le guste no lo ha podido impedir, aunque sí puede impedir que se renueve esa cuarta temporada. Porque vaya tela el maltrato que se le ha dado en la misma cadena a esta serie, que está siendo adaptada en otros países... ¡Si se supone que debería ser un orgullo poseer los derechos de emisión! Pues en este caso, no.

Así que desde aquí quiero dejar constancia que he regalado mis ratitos de vida a esta serie porque me ha hecho disfrutar tantísimo que he vuelto a empezar a verla desde el principio.

Y cada vez encuentro cosas nuevas.

Vaya lujazo de serie. Vaya gustazo verla.



8.12.17

Respeten las flores.

A mí no me gusta esperar. Es una cosa que odio. Y no es lo mismo esperar con ilusión una cosa que ansío o a alguien en concreto y especial (y ahí hago una excepción) que esperar a alguien que me hace esperar sencillamente porque es una persona tardona, y no me vale ningún tipo de excusa. El día tiene el mismo número de horas para todo el mundo, así que no tolero que nadie me vuelva a hacer perder mi tiempo.

Pues una de las cosas que he aprendido esperando, además de que no tengo que esperar más a ciertas personas, es a observar a mi alrededor, fijándome en detalles en los que a lo mejor la gente no presta atención. Y una de las cosas que miro es el suelo. No muy a menudo, pero lo tengo ahí delante, haciéndome compañía mientras espero. Pero mientras espero me da por mirar detalles que sólo se ven desde mi posición. Y a veces me sorprende las cosas que puedo llegar a ver y que hacen que me intriguen saber más sobre ellas. Y todo por esperar a alguien, mirar alrededor o al suelo mientras espero...

También mi curiosidad viene porque, cuando camino por los sitios, me gusta observar por donde voy. Me fijo en detalles, en placas, calles, fachadas, farolas... Puede ser que no parezca importante, pero una persona se puede enterar de cosas muy interesantes leyendo algo escrito en una placa delante de la cual pasas todos los días y ni siquiera te fijas.

Y cuando camino, también miro el suelo, el mismo sobre el que espero, pero cuando paso. Señales pintadas, adoquines, placas, símbolos, baldosas... Me gusta observar las diferencias y similitudes que existen entre las distintas ciudades, descubrir cosas desconocidas para mí, así como las diferencias arquitectónicas entre una provincia y otra, el caminar por sus calles dejando de lado el transporte público para disfrutar del ambiente, de sus avenidas, ramblas, paseos y parques, en donde  me sorprendo cada vez descubriendo detalles y personas que hacen que alegren aún más mis caminatas.

Y en Barcelona, por ejemplo, veía unas baldosas que se repetían por donde iba, con forma de flor, que no había visto en ningún otro sitio. De hecho, me fijé que en el mapa que llevaba aparecía la flor que se repetía una y otra vez en las baldosas de las aceras.




Ahá, mi ignorancia estaba a punto de ser reducida, así que eché mano de Google y sólo con poner dibujo aceras barcelona me aparece lo que andaba buscando:


Incluso veo que se utiliza también en una placa redonda roja en el suelo para señalar edificios incluídos en la ruta modernista de la ciudad de Barcelona.

Y no sólo está esta flor, hay más modelos de baldosas, llamadas panots. Círculos, dianas, hojas de platanero... Vaya, mi ignorancia va a quedar destruida. Todo empezó con una curiosidad sobre una baldosa con un dibujo con forma de flor.

Así que si vais a Barcelona y miráis el suelo, ya no veréis sólo baldosas. Hay dibujos característicos en ellas, todos con su explicación y su historia.

Últimamente me estoy encontrando muchos detalles que despiertan mi curiosidad.

No os perdáis los detalles que os encontréis. En ellos están los mensajes, las historias, los acontecimientos, las explicaciones, las anécdotas...

Por eso, siempre por donde vayáis, respetad las flores, sean como sean.

Y disfrutad de ellas, sean como sean.

Sed felices.

29.11.17

Estáis aquí.

Pues eso.

El videoclip es una pista muy buena que resume lo que podría contar.

Yo canto peor y si lo cuento pierde la gracia.




27.11.17

El chi

Como todo ocurre por algo espero que esto tenga una buena moraleja y un final espectacular, como el de las películas. Si esto tiene un nudo y un desenlace, espero que sea un desenlace de los que nos gustan y no de los que nos dejan la ceja arqueada preguntándonos qué significa esto y que nos devuelvan el dinero. 

Esperar a veces no es bueno, así que bueno, es mejor no esperar. Que la vida es más simple.


Si tiene que ser, será; si no lo es, pues nada, a otra cosa, pasemos a lo siguiente y veamos qué más nos depara el camino.

A veces nos olvidamos del camino ofuscándonos en el final, yo la primera.

Debería ajustarme más a menudo el chi y los chakras.

Ajustados funcionan espectacularmente.


9.11.17

El café pendiente

Hace tiempo escuché la expresión "tener un café pendiente" para referirse a esas personas que desaparecieron de nuestras vidas de repente sin una explicación dejándonos con la duda de qué había pasado realmente. Esa expresión me gustó, y mucho. De hecho, es habitual en mi vocabulario desde entonces.

Lo primero sería pensar en qué personas son aquellas que deberían tener el honor de poseer tal distinción tan bonita para referirnos a ellas. Y por qué. ¿De verdad fueron tan importantes? ¿De verdad se lo merecen? Después habría que ver si de verdad se nos quedó esa duda de no saber qué pasó para que se nos quedara esa espinita hasta el punto de que, tiempo, años, una vida después, nos gustara, desearíamos, no nos importaría, tomarnos ese café que tenemos pendiente para aclarar cualquier incógnita que tuviéramos, suponiendo que esa persona tuviera a bien el contestar sinceramente a todas nuestras preguntas.

Y llegado el momento, en el que podríamos preguntar lo que quisiéramos... ¿qué preguntaríamos? ¿Cuál es esa duda que realmente nos quitaba el sueño? ¿Qué intriga era la que nos desvelaba? ¿Qué era lo que tanto ansiábamos saber? ¿Qué queríamos preguntar ahora que tenemos la oportunidad? Y cuando lanzas la pregunta al aire...

...y llega la respuesta...

...¿es lo que querías escuchar?

¿Es realmente lo que esperabas? ¿Es esto lo que te quitaba el sueño, el apetito, la vida? ¿Es este café pendiente lo que por fin zanjará de una vez por todas esa parte de tu vida y hará que no vuelvas a mirar atráss? Y si no es lo que esperabas... ¿seguirás hacia adelante sabiendo de una vez por todas lo que querías saber? Porque tener un café pendiente con alguien con el que te lo tomas significa que dejas de tenerlo pendiente, y la vida sigue igual que seguía antes sin esa persona, sin ellas, antes de tomarte ese café.

Ahora ya lo sabes. Ahora qué.

Sólo que has despejado otra incógnita, y ya.

Hace tiempo que los cafés que tengo pendientes son con gente con la que es bastante improbable que ahora pueda tomármelos. Supongo que cuando pase a donde estén ellos pueda tomármelos, pero a nadie que le brille el ojo, hoy por hoy, tiene ningún café pendiente por mi parte.

Aunque tardara en darme cuenta, me lo dejaron claro todo desapareciendo.

Así que es mejor la gente que me busca para tomarse el café conmigo.



6.11.17

Donde nadie más mira.

Muchas veces estamos tan enfrascados por el final del trayecto que nos perdemos el viaje. Estamos tan pendientes de llegar que no prestamos atención al camino. Y a mí, que me gusta mirar donde nadie mira, veo detalles que pasan desapercibidos pero que guardan una belleza y una simbología que sólo aprecio yo, puesto que soy quien los observa, los descubre y quien los disfruta.

Que los descubra y los disfrute no significa que los comparta. No. A veces el contar las cosas, como dice Stephen King, hace que la otra persona no comprenda qué es lo que la hace tan especial para ti, por lo que prefieres encontrar a alguien que comprenda lo que quieres contar.

Cuando unos miran a la novia, me gusta mirar al novio y ver su cara cuando ella llega. Cuando unos miran los fuegos artificiales, me gusta mirar la cara de la gente y ver cómo disfruta. Cosas así. De hecho, cuando estoy con cierta gente y veo que disfruta haciendo algo, me gusta fotografiarlas disimuladamente para luego pasarles las fotos y que se vean disfrutando de esos momentos sin posar, de manera espontánea. 

Es algo tan personal y tan subjetivo que me cuesta explicarlo, pero es algo que me gusta, es algo que me hace sentirme bien y cada vez que encuentro algún detalle que desconocía o veo algo donde nadie más mira me hace pensar en que hay muchas cosas en las que no nos fijamos y pasan sin pena ni gloria. A veces no son gratas, pero eso es otra historia.

Así que veo cosas que no busco, encuentro cosas sin querer y me fijo en cosas que nadie más mira.

Como me dijo una gran amiga, la vida es un paseo, y hay que disfrutarlo.

Y eso hago.

23.10.17

Sola.

Me despierto y estoy sola. 

Estiro los brazos en la cama y me desperezo como los gatos. Me levanto y no hay nadie que me meta prisa en el cuarto de baño. Desayuno y recojo las cosas que sólo yo ensucio y que cuando regrese estarán tal y como yo habré dejado. Pongo la lavadora con mi ropa. Me dirijo hacia el armario y lo tengo todo para mí porque no lo comparto con nadie más. Me visto, me maquillo y salgo de casa.

Como estoy sola, no tengo por qué decirle a nadie dónde voy ni con quién estaré. Voy donde quiero y estoy con quien quiero. Vuelvo a la hora que quiero y llevo a casa a quien quiero. Hago los planes que me apetece sin tener en cuenta a nadie más que a mí.

Viajo sola. Llego a la estación y me siento al lado de desconocidos en los que me fijo porque no les gusta viajar solos. Llenan su tiempo con aparatos electrónicos en vez de disfrutar del paisaje o de una siesta, todo con tal de no tener que dirigirle la palabra a nadie. Llego a la estación de destino y camino tranquila porque no tengo prisa. A veces hay alguien esperándome, otras veces no. Cosas de que me gusta llegar pronto a los sitios y no siempre hay gente con la que haya quedado, por lo que me gusta caminar sola y callejear por las grandes ciudades y perderme hasta dar con el hotel o el domicilio en el que me alojaré. Pero suelo caminar sola por las calles, mirándolas, disfrutando de las vistas, sintiéndome turista porque las personas solas que caminamos solas y no tenemos a nadie al lado con quién comentar las cosas podemos observarlas con otros ojos, sin prisa, hablando con desconocidos, conociendo a gente que no conoceríamos si fuésemos con alguien más. Porque hay gente que también viaja sola, como yo.

Cuando las personas solas llegamos al hotel a veces lo hacemos acompañadas. Cuando lo hacemos solas estiramos los brazos en la cama que tenemos toda para nosotros y dormimos de otra forma, con esa tranquilidad extraña de saber que hay alguien en la habitación de al lado, aunque estés acostumbrada a dormir sola durante meses.

Las personas solas podemos ir al teatro solas, de concierto solas, a un restaurante, sin sentirnos incómodas y no sólo podemos, sino que lo hacemos porque sabemos estar solas. Ese es el encanto de la soledad. Que no nos molesta estarlo y no nos aferramos a nadie sólo por no estarlo. Cuántas veces me he sentido sola estando con alguien... Cuántas veces me he sentido lejos de alguien que me ha apartado... No quiero volver a sentirme así nunca más.

Además. estando sola he conocido muchas cosas que con pareja o teniendo pareja no había tenido el gusto de disfrutar.

Las personas solas cuando llega la noche nos miramos en el espejo mientras nos lavamos los dientes y nos desmaquillamos y nos sentimos satisfechas. No echamos de menos a nadie porque estamos a gusto con nosotras mismas. Que nos echen de menos a nosotras. La de cosas que podemos hacer solas...

Sí, estamos "solas".

¿Y qué?