9.11.17

El café pendiente

Hace tiempo escuché la expresión "tener un café pendiente" para referirse a esas personas que desaparecieron de nuestras vidas de repente sin una explicación dejándonos con la duda de qué había pasado realmente. Esa expresión me gustó, y mucho. De hecho, es habitual en mi vocabulario desde entonces.

Lo primero sería pensar en qué personas son aquellas que deberían tener el honor de poseer tal distinción tan bonita para referirnos a ellas. Y por qué. ¿De verdad fueron tan importantes? ¿De verdad se lo merecen? Después habría que ver si de verdad se nos quedó esa duda de no saber qué pasó para que se nos quedara esa espinita hasta el punto de que, tiempo, años, una vida después, nos gustara, desearíamos, no nos importaría, tomarnos ese café que tenemos pendiente para aclarar cualquier incógnita que tuviéramos, suponiendo que esa persona tuviera a bien el contestar sinceramente a todas nuestras preguntas.

Y llegado el momento, en el que podríamos preguntar lo que quisiéramos... ¿qué preguntaríamos? ¿Cuál es esa duda que realmente nos quitaba el sueño? ¿Qué intriga era la que nos desvelaba? ¿Qué era lo que tanto ansiábamos saber? ¿Qué queríamos preguntar ahora que tenemos la oportunidad? Y cuando lanzas la pregunta al aire...

...y llega la respuesta...

...¿es lo que querías escuchar?

¿Es realmente lo que esperabas? ¿Es esto lo que te quitaba el sueño, el apetito, la vida? ¿Es este café pendiente lo que por fin zanjará de una vez por todas esa parte de tu vida y hará que no vuelvas a mirar atráss? Y si no es lo que esperabas... ¿seguirás hacia adelante sabiendo de una vez por todas lo que querías saber? Porque tener un café pendiente con alguien con el que te lo tomas significa que dejas de tenerlo pendiente, y la vida sigue igual que seguía antes sin esa persona, sin ellas, antes de tomarte ese café.

Ahora ya lo sabes. Ahora qué.

Sólo que has despejado otra incógnita, y ya.

Hace tiempo que los cafés que tengo pendientes son con gente con la que es bastante improbable que ahora pueda tomármelos. Supongo que cuando pase a donde estén ellos pueda tomármelos, pero a nadie que le brille el ojo, hoy por hoy, tiene ningún café pendiente por mi parte.

Aunque tardara en darme cuenta, me lo dejaron claro todo desapareciendo.

Así que es mejor la gente que me busca para tomarse el café conmigo.



6.11.17

Donde nadie más mira.

Muchas veces estamos tan enfrascados por el final del trayecto que nos perdemos el viaje. Estamos tan pendientes de llegar que no prestamos atención al camino. Y a mí, que me gusta mirar donde nadie mira, veo detalles que pasan desapercibidos pero que guardan una belleza y una simbología que sólo aprecio yo, puesto que soy quien los observa, los descubre y quien los disfruta.

Que los descubra y los disfrute no significa que los comparta. No. A veces el contar las cosas, como dice Stephen King, hace que la otra persona no comprenda qué es lo que la hace tan especial para ti, por lo que prefieres encontrar a alguien que comprenda lo que quieres contar.

Cuando unos miran a la novia, me gusta mirar al novio y ver su cara cuando ella llega. Cuando unos miran los fuegos artificiales, me gusta mirar la cara de la gente y ver cómo disfruta. Cosas así. De hecho, cuando estoy con cierta gente y veo que disfruta haciendo algo, me gusta fotografiarlas disimuladamente para luego pasarles las fotos y que se vean disfrutando de esos momentos sin posar, de manera espontánea. 

Es algo tan personal y tan subjetivo que me cuesta explicarlo, pero es algo que me gusta, es algo que me hace sentirme bien y cada vez que encuentro algún detalle que desconocía o veo algo donde nadie más mira me hace pensar en que hay muchas cosas en las que no nos fijamos y pasan sin pena ni gloria. A veces no son gratas, pero eso es otra historia.

Así que veo cosas que no busco, encuentro cosas sin querer y me fijo en cosas que nadie más mira.

Como me dijo una gran amiga, la vida es un paseo, y hay que disfrutarlo.

Y eso hago.

23.10.17

Sola.

Me despierto y estoy sola. 

Estiro los brazos en la cama y me desperezo como los gatos. Me levanto y no hay nadie que me meta prisa en el cuarto de baño. Desayuno y recojo las cosas que sólo yo ensucio y que cuando regrese estarán tal y como yo habré dejado. Pongo la lavadora con mi ropa. Me dirijo hacia el armario y lo tengo todo para mí porque no lo comparto con nadie más. Me visto, me maquillo y salgo de casa.

Como estoy sola, no tengo por qué decirle a nadie dónde voy ni con quién estaré. Voy donde quiero y estoy con quien quiero. Vuelvo a la hora que quiero y llevo a casa a quien quiero. Hago los planes que me apetece sin tener en cuenta a nadie más que a mí.

Viajo sola. Llego a la estación y me siento al lado de desconocidos en los que me fijo porque no les gusta viajar solos. Llenan su tiempo con aparatos electrónicos en vez de disfrutar del paisaje o de una siesta, todo con tal de no tener que dirigirle la palabra a nadie. Llego a la estación de destino y camino tranquila porque no tengo prisa. A veces hay alguien esperándome, otras veces no. Cosas de que me gusta llegar pronto a los sitios y no siempre hay gente con la que haya quedado, por lo que me gusta caminar sola y callejear por las grandes ciudades y perderme hasta dar con el hotel o el domicilio en el que me alojaré. Pero suelo caminar sola por las calles, mirándolas, disfrutando de las vistas, sintiéndome turista porque las personas solas que caminamos solas y no tenemos a nadie al lado con quién comentar las cosas podemos observarlas con otros ojos, sin prisa, hablando con desconocidos, conociendo a gente que no conoceríamos si fuésemos con alguien más. Porque hay gente que también viaja sola, como yo.

Cuando las personas solas llegamos al hotel a veces lo hacemos acompañadas. Cuando lo hacemos solas estiramos los brazos en la cama que tenemos toda para nosotros y dormimos de otra forma, con esa tranquilidad extraña de saber que hay alguien en la habitación de al lado, aunque estés acostumbrada a dormir sola durante meses.

Las personas solas podemos ir al teatro solas, de concierto solas, a un restaurante, sin sentirnos incómodas y no sólo podemos, sino que lo hacemos porque sabemos estar solas. Ese es el encanto de la soledad. Que no nos molesta estarlo y no nos aferramos a nadie sólo por no estarlo. Cuántas veces me he sentido sola estando con alguien... Cuántas veces me he sentido lejos de alguien que me ha apartado... No quiero volver a sentirme así nunca más.

Además. estando sola he conocido muchas cosas que con pareja o teniendo pareja no había tenido el gusto de disfrutar.

Las personas solas cuando llega la noche nos miramos en el espejo mientras nos lavamos los dientes y nos desmaquillamos y nos sentimos satisfechas. No echamos de menos a nadie porque estamos a gusto con nosotras mismas. Que nos echen de menos a nosotras. La de cosas que podemos hacer solas...

Sí, estamos "solas".

¿Y qué?

16.10.17

¿Echamos un partido?

Creo que un día voy a escribir en el blog las cosas que me dicen los tíos de sus ex para ponerlas como excusa cuando no han hecho algo durante mucho tiempo cuando les gustaba mucho. Y no porque ellas se lo hayan impedido con una pistola en la cabeza o los hayan encadenado durante años en una mazmorra. No. Simplemente dejaron de hacerlo.

Hoy, en el papel protagonista tenemos a Ricardo. 42 años. Divorciado. Ex-jugador de fútbol sala. Dos hijos. Guapo, y mucho. Dejó de jugar al fútbol porque su ex-mujer seguramente le rajaba los balones, le llenaría las zapatillas de chinchetas o lo ataba de pies y manos el tiempo que durara el partido para que no pudiera ir, porque no iba. Decía que ella tenía la culpa de que no fuera.

Llega el divorcio. Y no es que él diga: no, mira, es que dejé de jugar al fútbol. No. La culpa a ella. Porque por ella dejó de ir a jugar a fútbol sala con los de la falla, con los del trabajo, con sus amigos... Por ella, porque se enfadaba, porque porque porque porque...

Así que Ricardo, feliz y divorciado, volvió a jugar a fútbol sala, tal y como siempre había deseado y tanto le gustaba. Jornadas, competiciones, campeonatos...

Y conoció a otra chica, que no sé cómo se llama. Le llamaremos Clodomira, por ejemplo.

Ricardo y Clodomira empezaron a salir y les fue bien. Tanto, que estoy deseando saber qué excusa pondrá Ricardo cuando le pregunte que por qué ya no juega al fútbol sala que tanto le gustaba y que dejó de jugar por su ex-mujer ahora que ya no le puede echar la culpa a su ex-mujer.

Menos mal que yo no estoy con alguien así...

9.10.17

El sibarita.

Según la RAE:

Del lat. Sybarīta, y este del gr. Συβαρίτης Sybarítēs, de Σύβαρις Sýbaris 'Síbaris', ciudad del golfo de Tarento, en Italia, célebre por la riqueza y el refinamiento de sus habitantes. 
1. adj. Dicho de una personaQue se trata con mucho regalo y refinamientoU. t. c. s.2. adj. Natural de Síbaris, antigua ciudad griega situada en el sur de Italia. U. t. c. s.3. adj. Perteneciente o relativo a Síbaris o a los sibaritas.

¿Cuántas veces hemos escuchado la expresión ser un sibarita?

Pues os cuento de dónde viene.

Como habéis leído, antiguamente, un sibarita era un habitante de Sibaris, una ciudad de la Antigua Grecia. Esta ciudad era conocida por la afición de sus habitantes al más selecto lujo en todos sus ámbitos.

Se cuenta que un sibarita estuvo en Esparta y probó su comida añadiendo que comprendía perfectamente por qué los espartanos estaban dispuestos a morir, porque la muerte no era nada en comparación con su comida.

Pues eso. Que hay sibaritas de los chococrispis, y hacen colas en cafeterías y tiendas :|

3.10.17

El viaje.

Como este lunes es fiesta en Valencia por ser el día de la Comunitat, pues tenía planeado un viajecito de lo más divino yo sola por fin. Destino: Barcelona. 

Yuhu.

Tres días para estar conmigo misma. Lo tenía ya todo preparado. Había gente esperándome, gente a la que tengo ganas de volver a ver y gente a la que prometí subir a celebrar algo, así que eso de ir sola era relativo. Había quedado el lunes en Hospitalet para comer con un amigo, en ir a Montserrat con otro que quería llevarme, ir a varios sitios de la ciudad muy peculiares...

Pero está pasando algo bastante grave en Cataluña, algo que ha hecho que suspenda el viaje porque hasta mis amigos me dicen que no es el mejor momento. Ya habrán otras oportunidades.

Aunque no sé cómo, espero que se solucione lo mejor posible.

Pero vaya tela la que lían los políticos... Todos.


26.9.17

Tal vez...

Tal vez los hados, el destino, o el karma me estén avisando que por ahí, no.

Todo iba bastante bien, estaba contenta, las cosas habían cambiado mucho y ninguna era lo que esperaba, pero están pasando cosas que no me gustan y ya no me las tomo como un disgusto, sino como que tengo que cambiar algo.

Si me resisto, sufro, así que tengo que soltar y que el viento se lo lleve. Aprendí, y tengo que recordar, que si vuela es porque no tiene el peso suficiente en mi vida para quedarse.

Si doy la mano para ayudar y como recompensa recibo una traición es que di más que lo que se merecían, así que sé que no debo confiar en esa gente.

Da igual que el pasado echara raíces profundas. Sinceramente, hay pasados que no eran tan importantes como pensaba ni tan profundos como ellos creían, así que como la vida es un paseo, aprendí que hay que seguir caminando sin mirar hacia atrás, porque quien quiera caminar a tu lado ya te buscará, hará lo posible para estar junto a ti. Junto a mí. Y si no camina junto a mí es porque no era para mí, o yo para él, ella, o lo que fuese. Como algunas personas no hay dos, hay miles. Que no se nos olvide.

Que hay cosas que surgen sin que te lo esperes.

Que tengo que seguir contenta, pero ese camino no es el mío, ni debo dejar que esa gente camine junto a mí.

Que mi corazoncito late ilusionado.

Tal vez vuelva a equivocarme...

Tal vez...