21.6.18

A falta de placa (II)

Debería hacerme una placa para conmemorar el día de hoy cada día de mi vida desde el año pasado.

Qué día tan bonito es.

Y lo gracioso es que aún no me lo creo 💖

Pero es cierto.

11.6.18

Esplendor en la barba.

Tengo una amiga que me dice que sólo me fijaba en dos clases de hombres: en los gays y en los sinvergüenzas. Y la cabrona se chotea de mí de lo lindo, porque no fallaba.Yo, no ella. Bueno, yo sí que fallaba. que ya me entendéis.

Tengo un don para los gays. Y para los sinvergüenzas. Y tengo un ojo... ah, qué ojo tengo. Que no voy a contar las veces que no me he equivocado, pero ah, QUÉ OJO TENGO. Madre mía, eso tendría que ser un don, que me sirviera para ponerlo en el linkedin, en el currículum, que puntuara en oposiciones. QUE SIRVIERA PARA ALGO. Pero no, no sirve. Pero eso de que los hombres a veces se pasen de metrosexuales da para mucho despiste.

Os voy a hablar de Braulio. En realidad se llama Andreu, pero mejor le llamo Braulio y así nadie lo reconocerá si un día da con este nuestro blog. 

Braulio es una preciosidad de hombre hecha hombretón. Y qué hombre. Moreno, con una barba canosa e interesante que te destroza la cara, muy arregladita (y sospechosa). Va siempre muy bien vestido. Polos elegantes, camisas elegantes, vaqueros perfectos y que le sientan divinamente tanto por delante como por detrás, y lleva los zapatos más limpios que he visto yo jamás. Tanto si los lleva de piel como si son de lona y cordones, siempre los lleva impolutos, brillantes, perfectos. Y yo, que si no me piso un pie me estoy pisando el otro, me fijo en que yo, en cuanto salgo de casa, se me va el brillo del zapato, o toda la mugre de la calle se me deposita en mis bambas al asomar mi pie por la acera al salir.

Me fijo en sus manos. Si os digo la verdad, una cosa que me da cierto repelús son las manos pequeñas, no sé por qué. Si mido uno de mis palmos, son 23 cms, y que un hombre tenga las manos más pequeñas que yo, no sé, me da cosa. Bueno, pues él tiene las manos pequeñas. Y no me gusta. Pero tiene las uñas mejor que yo, el jodío. Mis padrastros y mis uñas rotas son históricas, y aquí el amigo está para salir en anuncios de cremas de manos.

Veo sus gafas. Hipermetropía, la justa para que los cristales no le haga los ojos demasiado grandes (la miopía los hace pequeños). Un modelo bonito, de pasta oscura, le hace interesante. cristales más que limpios, limpérrimos. No como yo, que por muy limpias que lleve las gafas necesito algún producto desincrustante porque no sé cómo me las apaño (o lo mismo son mis pestañas, que son muy largas) para tener las gafas que parece que estoy en pleno Londres y no veo un pijo porque me las tengo que limpiar cada hora. Si no, no veo.

Y se me arrugan las camisas, las camisetas, y hasta las bragas. Y ahí está el maromo, más bonito que un San Luís de plata, luciendo sus perfecciones, su estilo. Ya no es que te acerques y huela a limpio, es que es una persona que nada más verla ya sabes que es tan limpio que no meará ni cagará, ni se sonará los mocos siquiera, porque no tiene, de lo limpio que se le ve.

Pues Braulio resulta que es una belleza de hombre. Y tiene millones de amigas. Y es un encanto, y es perfecto, y es encantador, y es educado, y es guapérrimo, y es la exquisitez hecha hombre.

Y me dijeron: creo que es gay.

Y cuando lo vi pensé: coño, este tiene que ser gay. 

Pues Braulio no es gay, es metrosexual. Muy metrosexual. Más que echarse cremas, creo que se hace bocadillos con ellas.

Pero me tiene que explicar el jodío cómo puede ir por la vida con esa impolutez absoluta, con esa aureola de limpieza, que ya sólo con mirarle sabes que tiene que estar desinfectado por dentro, que tiene que tener limpia hasta la suela de los zapatos. 

Y lleva el pelo bien peinadito, que no se le mueve ni una greña, y yo, a los cinco minutos de peinarme parezco la Repu, el personaje de José Mota. Que hasta recién levantado tiene el pelo perfecto. PER FEC TO.

Es que ni se le arruga la ropa.

Me imagino que va caminando y, por donde pasa, las cosas se limpian solas y va dejando el camino limpio allí por donde sus pies han posado.

Cuando le digo estas cosas me dice que soy una exagerada.

Igual que cuando damos con alguien que nos da mal rollo, pues he dado con alguien que da sensación de limpieza, pero es que se ve lo limpio que es.

¿Os he dicho que es muy guapo? Muy muy guapo. Es prácticamente perfecto en su estilo. Pues aún es más limpio que guapo.

Así que imaginad qué sensación da.

27.5.18

Mis dieses

Unos de los cuadros más impactantes que he encontrado y de los que más me han sobrecogido es el de Iván el Terrible y su hijo, pintado por Iliá Repin.

Este señor, experto en cuadros históricos y retratos, pintó esta obra maestra en la que contrasta el oscuro del fondo con la claridad de las figuras que aparecen, y en especial, la cara inerte de un hijo que agoniza con la cara de horror de un padre que se acaba de dar cuenta que ha matado a su propio hijo de un golpe.




Yo no soy experta en arte, pero tengo que reconocer que hay obras que me gustan, que me emocionan, y a veces no encuentro el motivo. Es como tener el síndrome de Stendhal pero en pequeñito. Y esta obra tiene una fuerte carga emotiva que, queráis o no, le llega al público.

Bueno, pues resulta que este cuadro está en Moscú, en la Galería Tretiakov, y ayer, un hombre, con la excusa de que me ha sentado mal el vodka, ha rajado el cuadro, dañándolo muy seriamente.

En realidad, ha sido porque parece que hay grupos de ultrarreligiosos y nacionalistas que dicen que este cuadro es falso, y se indignan mucho por ello, además de que no es la primera vez que este cuadro ha sido atacado. ¿Motivo? Que este cuadro falsifica la historia. Bueno, en realidad el hijo de Iván el Terrible murió envenenado, porque hace unos cuantos decenios exhumaron su cadáver y le hicieron unas pruebas que así lo certifican. Pero que bueno, que no es excusa para que hagan esto.

Hay que estar muy zumbado para causar daños a algo sólo porque no estés de acuerdo con ello, y más cuando es simplemente una obra de arte que no vas a pintar tú algo así en tu vida

Cuántas historias y mentiras han contado las religiones, o los políticos, y la gente no se indigna hasta ese punto.

4.4.18

Déjame

Aunque no entiendas cuando te cuento lo que me ha pasado, déjame sentirme como me siento, como me sentía, como me sentí. Y déjame experimentar esas nuevas sensaciones.

La vida es un continuo aprendizaje del que aún me queda mucho por aprender, pero quiero saber, conocer, enterarme, interesarme, ilusionarme una y las veces que hagan falta por la más absoluta variedad de motivos y personas, por lo que, aunque no me entiendas, déjame que quiera conocer ese mundo que me rodea y del cual no tengo ni la más mínima idea a pesar de cada vez conocerlo mejor.

De una simple semilla puede brotar todo un árbol, así que si de mi curiosidad puede salir un brote, qué no saldrá si abono un poco más, si conozco, si sé, si indago, si se me presenta o busca mi encuentro. Hay cosas que simplemente aparecen y que aportan mucho a tu vida, y ahí se quedan contigo cuando la vida sigue y tú continúas por otros derroteros. Aprendí que hay cosas que despiertan eso oculto que tienes en ti y no lo sabías, y una vez despierto te sigue acompañando, porque como esa semilla, crece contigo, y nadie te lo puede quitar, acompañándote, como la primavera, que incluso en el más cerrado de los inviernos sabes que volverá a brotar.

Adoro, repito: adoro conocer a esa clase de gente que se te presenta delante y es capaz también de despertarte en ti eso que tenías dormido, oculto o silenciado, y que cuando sigue su camino tu brillo sigue luciendo. Es gente que te da su polvo de hada, gente mágica, que no te resta, sino que te hace brillar, que te hace creer aún más en ti, en que vieras que no eres lo que los demás te ven, o que no te ven, sino que tienes cosas buenas, y muchas, que otros se encargaron de apagar o de esconder sólo porque ellos no lo tienen o no te ven digna de tenerlo. Y ahí estás tú, maravillada por tu lucecita que no sabías que tenías, y te dedicas a hacerla cada vez más grande. Así que si no entiendes cómo puedo estar avivando algo en mi vida, déjame hacerlo, que tengo mis motivos.

Si ves que cosas que antes me interesaban o gente que crees que me conviene ya no me atraen, piensa que al igual que hay gente que se queda atrás en la vida, hemos encontrado caminos diferentes. Yo no necesito status, dinero o ningún motivo para haber querido estar, ser, sentir, son ellos los que lo buscaban Yo no.. Yo buscaba otra cosa que no me dieron, algo que no tenían y jamás hubiera encontrado a su lado.

Déjame abrir los ojos y darme cuenta de que sonrío sin motivo especial.

Hay cosas que simplemente suceden.

Sientes que hay cosas que ya no tienes. Sientes que hay cosas que has perdido. Y esas cosas dejan de ser una necesidad para notar que realmente eran unas cargas que no te dejaban respirar. Y sabes que no se puede perder nada que no hayas tenido antes, por lo que realmente no perdiste nada puesto que no eran tuyas. Sólo eran mentiras. Farsantes. Postureo. Apariencia. Humo. Nada.

Y cuando ya no esperas nada es cuando sucede todo.


27.2.18

Acéptalo.

Tienes que aceptar muchas cosas en la vida.

Pues aceptemos que ciertas personas nos dejen de lado para la toma de decisiones cuando nuestra opinión vale lo mismo que la de las demás. Aceptemos que no cuenten con nosotros para ciertas cosas que también nos afectan.

Aceptemos también, que no somos nadie para la gente que recurre a nosotros cuando nos necesita pero cuando somos nosotros los que necesitamos ayuda no están ni se les espera. Aceptemos que nos fallen una y otra vez, es lo que tiene darle demasiada importancia a gente que no la tiene.

Aceptemos que ante problemas, esa gente por la que diste la cara te deje sola cuando el problema lo tienes tú. Aceptemos que a toro pasado sepan mucho más que tú de lo que te has roto la boca de contar pero no te contaron lo que sabían antes de que te afectara.

Aceptemos que ayudamos a gente que luego no nos ayuda, y aceptemos que hay gente así, y no tenemos por qué cambiarla.

Todo es perfecto.

La aceptación hará que cuando sean ellos los que te necesiten, quieran saber nuestra opinión, que contemos con ellos, o quieren contar con nosotros para algo que les interesa, que les ayudemos, que demos la cara por ellos y que estemos a su lado... nosotros no estemos.

Ni estaremos.

Qué gustazo decir "no" y que ya no te afecte. Y ver la cara que se les queda.

Pues que lo acepten.

Haha.

25.2.18

Sentada en el parque.

Un día, ocurre.

Es un día normal, como tantos otros, no tiene nada de especial. Pero te notas diferente. Y te levantas de la cama como si nada, porque no pasa nada, y te aseas, desayunas y te quitas el pijama, dudando qué ponerte ese día y si hará frío o calor.

Ese día es tan normal que haces todo lo que tienes que hacer sin incidentes y, salvo que se estropee algo en casa, no tiene ninguna anécdota destacable qué contar. 

Pero de repente, te das cuenta. Ese pensamiento que te atormentaba, eso que te oprimía el pecho en cuanto pensabas en ello o en esa persona, ha desaparecido. Y te sorprendes.

Te sorprendes de haber estado dando tanta importancia a algo que te hacía sentir mal. Alimentándolo. Atormentándote. Pero ahora no, ahora se ha esfumado y no sabes cuándo ni cómo. 

Tal vez se lo llevó la última lluvia caída, la que limpia, refresca y riega. O tal vez se lo llevó el viento, con una brisa silenciosa. O tal vez simplemente se desgastó de tanto pensar en ello.

Sea como fuese, ya no está.

Y te sientas en el banco de un parque dejando que el sol te toque y el viento también. Y mientras estás sentada no haces nada más que cerrar los ojos y relajarte. Nada como hacer lo contrario a lo que tanto tiempo estabas sufriendo.

Ahora disfruta.

La realidad está ahí, pero la aceptación también. Y cuando tú cambias, todo cambia. Y has cambiado, hace tiempo que lo hiciste. Vendrán otras preocupaciones, sí, pero ahora disfruta de esa calma que te rodea, de quererte tú misma, de darte todos esos caprichos que siempre te negaste a saber por cuál de los motivos.

Mira a la gente pasar por tu lado, a los ciclistas, a las madres con carrito de bebé, a los jubilados que van a dar una vuelta. Mira cómo se mueven las hojas de los árboles, la amplia gama de verdes que puedes encontrar en ellas y el travieso rayo de sol que se cuela hasta llegar al suelo.

Ese es un día como otro, pero a la vez no lo es. Ese día es un bonito día. El día en el que por fin todo termina y sigue a la vez. En el que ya no duele, ya no piensas y ya no vas a hacer nada para que vuelva ese sentimiento.

Ese día llega. 

Te lo aseguro.

14.2.18

Sólo mías.


No pienso compartir canciones con nadie porque son sólo mías. Y esas canciones pueden tener miles de versiones, tantas como personas puedes conocer. Y cuando desaparecen esas personas de tu vida no se llevan esa canción.


Ni ninguna.