1. Compras pintura
2. Tapas y corres muebles
3. Recortas y pones cinta de carrocero.
4. Pintas las manos que hagan falta.
5. Limpias
6. Vuelves a poner todo en el sitio
7. Y, por favor, ventila si no quieres morir intoxicado.
Yo me quedé en el paso 1.
20.10.15
15.10.15
Esos minutos para mí (|)
Todos compartimos con los demás partes de nuestra vida, nuestros sentimientos, nuestros secretos, nuestros miedos, nuestras alegrías y nuestras penas. Sólo que no lo hacemos con la misma intensidad ni con la misma cantidad con todos. Con unos compartimos unas cosas, con otros compartimos otras, y no tienen por qué ser las mismas. Pero siempre hay una parte de mí es que completamente mía, que no comparto ni compartiré con nadie. Sencillamente, porque no quiero.
Y esos minutos en los que no hay nadie más en el mundo, en el que camino descalza porque no me puede pasar nada, suelo llenarlos de música de lo más variada. Porque me he dado cuenta de que la música es más importante para mí de lo que pensaba. Una canción me puede recordar a alguien, a una época, a un gran momento, a una escena en concreto, aunque también a malas épocas, o reflejarme en una letra. Me puede emocionar sin más, aunque no haya nada asociado a esa canción o a esa melodía. Aunque parezca una tontería hay un par de canciones con las que lloro a moco tendido cada vez que las escucho, y son canciones que tienen más años que yo, que me gustan desde pequeña. No sé, supongo que también os pasa. Canciones que recuerdo desde mi más tierna infancia, canciones con las que he crecido, y música que he ido descubriendo maravillada estos años. Musicales, bandas sonoras, música clásica, canciones rock, incluso me sorprendí gratamente al escuchar una dulzaina que tocaba una pieza que aún no he descubierto cuál era, pero quedé prendada.
La vida hay que llenarla de grandes personas y de grandes canciones.
Y esos minutos para mí, que nunca comparto con nadie, ni lo he hecho, ni lo haré, los acompaño con grandes canciones que, como las grandes personas, cuando aparecen en mi vida se quedan para siempre.
Os recomiendo subir el sonido.
Comparto con vosotros esta gran obra.
http://play.lso.co.uk/#/Ravels-Bolero/video
PS: Podéis cambiar las cámaras para ver desde otro ángulo. La sonrisa de complicidad de los dos violinistas jóvenes me encanta, en contraste con los dos más mayores, tan serios. A ver si los encontráis.
Y esos minutos en los que no hay nadie más en el mundo, en el que camino descalza porque no me puede pasar nada, suelo llenarlos de música de lo más variada. Porque me he dado cuenta de que la música es más importante para mí de lo que pensaba. Una canción me puede recordar a alguien, a una época, a un gran momento, a una escena en concreto, aunque también a malas épocas, o reflejarme en una letra. Me puede emocionar sin más, aunque no haya nada asociado a esa canción o a esa melodía. Aunque parezca una tontería hay un par de canciones con las que lloro a moco tendido cada vez que las escucho, y son canciones que tienen más años que yo, que me gustan desde pequeña. No sé, supongo que también os pasa. Canciones que recuerdo desde mi más tierna infancia, canciones con las que he crecido, y música que he ido descubriendo maravillada estos años. Musicales, bandas sonoras, música clásica, canciones rock, incluso me sorprendí gratamente al escuchar una dulzaina que tocaba una pieza que aún no he descubierto cuál era, pero quedé prendada.
La vida hay que llenarla de grandes personas y de grandes canciones.
Y esos minutos para mí, que nunca comparto con nadie, ni lo he hecho, ni lo haré, los acompaño con grandes canciones que, como las grandes personas, cuando aparecen en mi vida se quedan para siempre.
Os recomiendo subir el sonido.
Comparto con vosotros esta gran obra.
http://play.lso.co.uk/#/Ravels-Bolero/video
PS: Podéis cambiar las cámaras para ver desde otro ángulo. La sonrisa de complicidad de los dos violinistas jóvenes me encanta, en contraste con los dos más mayores, tan serios. A ver si los encontráis.
14.10.15
De visitas y otros seres.
Me gusta recibir visitas. Así de sencillo. Me gusta tener gente en casa, hablar, preparar, estar tirados en el sofá hasta las mil, las comidas y cenas eternas... Qué queréis que os diga, a cada uno le gusta una cosa. Pues esta es una de las que me gustan a mí. Yo ofrezco lo que tengo, que no es mucho, porque es lo que hay, y al que no le guste, que se vaya a un hotel. Pero a los que no les gusta no se van a un hotel.
Me fijo en qué desagradecida puede ser la gente. Empezando por el hecho de que yo suelo ser la anfitriona y hay quien no me da pie a ser la invitada. Hay quien ni saca el tema, porque pa qué, y hay quien alega que no tiene sitio, sillas o suficientes camas. Esa gente es la que va casi pasando el dedo por los muebles. Saca pegas: esto lo tienes roto, esto lo tienes mal, esto lo tienes sucio... Que no tengo la casa perfecta, pero no me dan la oportunidad de ver la perfección en sus hogares, la pulcritud y el orden absoluto. Ni que en mi casa se tuviera que entrar con machete.
Hay quien por llevar un simple vaso a la mesa ya piensa que ha hecho su parte de la tarea. A ver, que si uno cocina (yo), el otro tendrá que preparar. Pues hay quien no sabe cómo poner una simple mesa, y una de tres: o tiene un camarero en casa, o su mamma le pone la mesa, o tiene poderes para que, con un chasquido, se le aparezca un servicio de mesa completo. Pues mira, yo lo siento en el alma (pero por mí), pero no tengo ni magia, ni una madre aquí ni un camarero que me sirva, pero si vas a las casas ajenas, qué menos que colaborar un poquitillo.
¿Y las habitacines? Oh, eso es lo más genial. ¿Cuántos hacen la cama? Os puedo asegurar que hay quien ni coge las sábanas del suelo. ¿Cuántos dejan la habitación decente? Tal vez ponen pegas en casa porque no voy a hacérselas. Y no las haré mientras estén. Faltaría más. Manías.
Luego está el turno en el cuarto de baño. He llegado a esperar 45 minutos por la mañana a alguien que sólo iba a ducharse. 45 minutos por la mañana, ojito. Y era un santo varón, para que luego digáis. Y tras esos tres cuartos de hora de tardanza, cuando llega mi turno, luego se queja de lo que he tardado yo. Cosas veredes, amigo Sancho.
Es que esto no me gusta, es que yo no como de esto, es que a mí me gusta esto otro, es que la cama está dura, está blanda... Algunas visitas parecen sacadas del cuento "La princesa y el guisante" de lo delicaditas que son. Pues oiga, si no le gusta a su vuecencia el alojamiento y la comida en este vulgar y lúgubre piso, pues váyase al hotel y deje de dat la murga, que a mí no me aloja casi nadie. Pero los que me alojan, me tratan divinamente, de cederme su cama para dormir yo y darme llaves de su casa y esas cosas tan especiales. Eso sí, espero no ser una visita como las que a veces me han dado a mí.
¿Y los desayunos? Es una de mis marcas personales. Me gusta desayunar fuerte para no tener hambre hasta la hora de la merienda. Se ríen porque la gente está acostumbrada a un café o a un zumito, y yo parezco un bufet libre, porque tengo zumos, tostadas, galletas, nutella, magdalenas, queso de burgos y su respectivo café con leche condensada. De aquí salen rodando, os lo juro. Pero yo no obligo a que nadie coma, ojo, que eso lo hacen ellos solitos.
¿Y cuando soy yo la visita? Ya he dicho que hay gente que me ha tratado divinamente. De hecho, insiste en que vuelva, y se ríen porque dejo las camas hechas cuando me voy. Pues he visto de todo. He visto que para una vez que me invitan ha parecido forzado, tras millones de excusas para no hacerlo. A escondidas, como si yo fuese un delincuente en búsqueda y captura, no fuera que alguien me viera. Mil excusas, mil quejas y una incomodidad brutal. ¿Para eso voy? También he visto que, en otra ocasión, me trataban con muy poca cortesía. Al igual que en mi casa, el que tiene hambre o sed sabe dónde está el frigorífico, yo me he encontrado como si fuese un ladrón, sin libertad para ir al baño, y tener que pedir permiso para hacerlo. Está el que ni se excusa, ni lo comenta, y viene de invitado porque él lo vale. Gente que se cree especial. Que se cree especial, ojo.
¿Y los móviles? Yo sé que dependemos demasiado de ellos, pero si estás con alguien (y esto es válido para cualquier relación interpersonal) queda como el culo que estés mirándolo cada dos por tres. Mira, siento mucho no ser la persona con la que te apetece hablar, pero estás de visita, y si has venido es porque quieres estar aquí, así que deja el puto móvil, o puedes llevártelo a la casa a la que no me invitas, o te vas a escribirle a quien te dé la gana a otro sitio, pero no me tengas delante observándote cómo te pasas el rato hablando con alguien por whatsapp. Que queda horrible y de muy mala educación. Eso sí, si luego yo recibo uno que a nadie se le ocurra decirme (que me lo han hecho) que deje el móvil, que no hago más que mirarlo. Amigo Sancho, te estás hartando de veredes cosas y vas a ver dónde le voy a meter el móvil.
Está claro que hay gente que sólo quiere ser visita y nunca anfitrión. ¿Por qué? No sé, pero no saben lo que se pierden. Yo espero poder seguir recibiendo visitas muchos años más, hasta en la residencia.
Ps: Vaya tostonaco jiji.
Me fijo en qué desagradecida puede ser la gente. Empezando por el hecho de que yo suelo ser la anfitriona y hay quien no me da pie a ser la invitada. Hay quien ni saca el tema, porque pa qué, y hay quien alega que no tiene sitio, sillas o suficientes camas. Esa gente es la que va casi pasando el dedo por los muebles. Saca pegas: esto lo tienes roto, esto lo tienes mal, esto lo tienes sucio... Que no tengo la casa perfecta, pero no me dan la oportunidad de ver la perfección en sus hogares, la pulcritud y el orden absoluto. Ni que en mi casa se tuviera que entrar con machete.
Hay quien por llevar un simple vaso a la mesa ya piensa que ha hecho su parte de la tarea. A ver, que si uno cocina (yo), el otro tendrá que preparar. Pues hay quien no sabe cómo poner una simple mesa, y una de tres: o tiene un camarero en casa, o su mamma le pone la mesa, o tiene poderes para que, con un chasquido, se le aparezca un servicio de mesa completo. Pues mira, yo lo siento en el alma (pero por mí), pero no tengo ni magia, ni una madre aquí ni un camarero que me sirva, pero si vas a las casas ajenas, qué menos que colaborar un poquitillo.
¿Y las habitacines? Oh, eso es lo más genial. ¿Cuántos hacen la cama? Os puedo asegurar que hay quien ni coge las sábanas del suelo. ¿Cuántos dejan la habitación decente? Tal vez ponen pegas en casa porque no voy a hacérselas. Y no las haré mientras estén. Faltaría más. Manías.
Luego está el turno en el cuarto de baño. He llegado a esperar 45 minutos por la mañana a alguien que sólo iba a ducharse. 45 minutos por la mañana, ojito. Y era un santo varón, para que luego digáis. Y tras esos tres cuartos de hora de tardanza, cuando llega mi turno, luego se queja de lo que he tardado yo. Cosas veredes, amigo Sancho.
Es que esto no me gusta, es que yo no como de esto, es que a mí me gusta esto otro, es que la cama está dura, está blanda... Algunas visitas parecen sacadas del cuento "La princesa y el guisante" de lo delicaditas que son. Pues oiga, si no le gusta a su vuecencia el alojamiento y la comida en este vulgar y lúgubre piso, pues váyase al hotel y deje de dat la murga, que a mí no me aloja casi nadie. Pero los que me alojan, me tratan divinamente, de cederme su cama para dormir yo y darme llaves de su casa y esas cosas tan especiales. Eso sí, espero no ser una visita como las que a veces me han dado a mí.
¿Y los desayunos? Es una de mis marcas personales. Me gusta desayunar fuerte para no tener hambre hasta la hora de la merienda. Se ríen porque la gente está acostumbrada a un café o a un zumito, y yo parezco un bufet libre, porque tengo zumos, tostadas, galletas, nutella, magdalenas, queso de burgos y su respectivo café con leche condensada. De aquí salen rodando, os lo juro. Pero yo no obligo a que nadie coma, ojo, que eso lo hacen ellos solitos.
¿Y cuando soy yo la visita? Ya he dicho que hay gente que me ha tratado divinamente. De hecho, insiste en que vuelva, y se ríen porque dejo las camas hechas cuando me voy. Pues he visto de todo. He visto que para una vez que me invitan ha parecido forzado, tras millones de excusas para no hacerlo. A escondidas, como si yo fuese un delincuente en búsqueda y captura, no fuera que alguien me viera. Mil excusas, mil quejas y una incomodidad brutal. ¿Para eso voy? También he visto que, en otra ocasión, me trataban con muy poca cortesía. Al igual que en mi casa, el que tiene hambre o sed sabe dónde está el frigorífico, yo me he encontrado como si fuese un ladrón, sin libertad para ir al baño, y tener que pedir permiso para hacerlo. Está el que ni se excusa, ni lo comenta, y viene de invitado porque él lo vale. Gente que se cree especial. Que se cree especial, ojo.
¿Y los móviles? Yo sé que dependemos demasiado de ellos, pero si estás con alguien (y esto es válido para cualquier relación interpersonal) queda como el culo que estés mirándolo cada dos por tres. Mira, siento mucho no ser la persona con la que te apetece hablar, pero estás de visita, y si has venido es porque quieres estar aquí, así que deja el puto móvil, o puedes llevártelo a la casa a la que no me invitas, o te vas a escribirle a quien te dé la gana a otro sitio, pero no me tengas delante observándote cómo te pasas el rato hablando con alguien por whatsapp. Que queda horrible y de muy mala educación. Eso sí, si luego yo recibo uno que a nadie se le ocurra decirme (que me lo han hecho) que deje el móvil, que no hago más que mirarlo. Amigo Sancho, te estás hartando de veredes cosas y vas a ver dónde le voy a meter el móvil.
Está claro que hay gente que sólo quiere ser visita y nunca anfitrión. ¿Por qué? No sé, pero no saben lo que se pierden. Yo espero poder seguir recibiendo visitas muchos años más, hasta en la residencia.
Ps: Vaya tostonaco jiji.
5.10.15
30.9.15
The world still turns
And the spirit of love
Is rising within me
Talking to you now
Telling you clearly
The fire still burns
I'm talking to you now
The fire still burns
Whatever you do now
The world still turns
http://www.goear.com/listen/53f4aec/insight-depeche-mode
Is rising within me
Talking to you now
Telling you clearly
The fire still burns
I'm talking to you now
The fire still burns
Whatever you do now
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29.9.15
Dime con quién andas...
Hoy me encuentro con un reportaje, cuanto menos curioso, de una fotógrafa que ha plasmado en imágenes cómo sería su vida según la pareja que hubiera elegido:
http://culturainquieta.com/es/foto/item/7653-una-fotografa-imagina-como-hubiera-sido-su-vida-con-diferentes-parejas.html
Es cierto que, según con quién estés, tu comportamiento o tus hábitos pueden cambiar, e incluso la otra persona podría incluso acoplarse a ti también, pero eso me ha hecho pensar en las relaciones que he tenido, y cómo me vería yo si me hubiera sometido a sus costumbres o manías.
SUJETO A: Yo actualmente andaría con psicólogos y psiquiatras porque estaría engañándome hasta con mi psiquiatra varón de 70 años, gordo, calvo y sifilítico. Me diría que soy una malpensada porque no me fío de él, y que el que no se fía no es de fiar.
SUJETO B: Estaría muerta del asco mientras él lee el móvil, ve la tele o juega a la play. Si me alejara de él mientras hace una de esas cosas acabaría buscándome para ver qué hago. En cuanto me viera ocupada con algo volvería a sus aparatos electrónicos. No saldría nunca con él, no iría con él a ningún sitio, la gente pensaría que no tengo pareja aunque lleváramos años juntos.
SUJETO C: Sería en todo momento corregida. Daría igual lo que dijera, estaría equivocada. Nada es como lo que digo, cuento o relato. Eso no es así. Y sacaría defectos a todo lo que me rodea, lo que hago o cómo está. Pero no podría decirle a él nada, porque inmediatamente me diría que todo está perfectamente. Incluso cuando eres un segundo plato. En público también lo hace. Por detrás cuenta que no eres nada más que con quien se acuesta, aunque lleves mucho tiempo con él.
SUJETO D: Tendría complejo de muñeca hinchable porque me buscaría cuando quiere tema. No eres más que alguien con quien pasar buenos ratos. No te presenta a nadie, no salís con nadie más, no quedáis con nadie. Hablaría por detrás también de lo que hace conmigo. Sale con otras pero me dice que sólo está conmigo. Me sentiría tonta y la situación sería bastante humillante.
SUJETO E: :|
Creo que ya os podéis hacer una idea de lo idiota que puedo llegar a ser.
Pero como no estoy con ninguno de ellos y veo que me quisieron limitar bastante, está más que bien que me hayan dejado. Oh, yeah.
http://culturainquieta.com/es/foto/item/7653-una-fotografa-imagina-como-hubiera-sido-su-vida-con-diferentes-parejas.html
Es cierto que, según con quién estés, tu comportamiento o tus hábitos pueden cambiar, e incluso la otra persona podría incluso acoplarse a ti también, pero eso me ha hecho pensar en las relaciones que he tenido, y cómo me vería yo si me hubiera sometido a sus costumbres o manías.
SUJETO A: Yo actualmente andaría con psicólogos y psiquiatras porque estaría engañándome hasta con mi psiquiatra varón de 70 años, gordo, calvo y sifilítico. Me diría que soy una malpensada porque no me fío de él, y que el que no se fía no es de fiar.
SUJETO B: Estaría muerta del asco mientras él lee el móvil, ve la tele o juega a la play. Si me alejara de él mientras hace una de esas cosas acabaría buscándome para ver qué hago. En cuanto me viera ocupada con algo volvería a sus aparatos electrónicos. No saldría nunca con él, no iría con él a ningún sitio, la gente pensaría que no tengo pareja aunque lleváramos años juntos.
SUJETO C: Sería en todo momento corregida. Daría igual lo que dijera, estaría equivocada. Nada es como lo que digo, cuento o relato. Eso no es así. Y sacaría defectos a todo lo que me rodea, lo que hago o cómo está. Pero no podría decirle a él nada, porque inmediatamente me diría que todo está perfectamente. Incluso cuando eres un segundo plato. En público también lo hace. Por detrás cuenta que no eres nada más que con quien se acuesta, aunque lleves mucho tiempo con él.
SUJETO D: Tendría complejo de muñeca hinchable porque me buscaría cuando quiere tema. No eres más que alguien con quien pasar buenos ratos. No te presenta a nadie, no salís con nadie más, no quedáis con nadie. Hablaría por detrás también de lo que hace conmigo. Sale con otras pero me dice que sólo está conmigo. Me sentiría tonta y la situación sería bastante humillante.
SUJETO E: :|
Creo que ya os podéis hacer una idea de lo idiota que puedo llegar a ser.
Pero como no estoy con ninguno de ellos y veo que me quisieron limitar bastante, está más que bien que me hayan dejado. Oh, yeah.
26.9.15
25.9.15
22.9.15
HAI EXCOMUNION
Imaginad que tenéis una biblioteca y es la Edad Media. Además de que hay una importante cantidad de gente que no sabe leer ni escribir, los que sí saben acuden a vosotros para usar tus libros. Podéis encadenar los libros, pero habrá quien anote cosas en sus márgenes. Podéis prohibir el robo, pero habrá quien se los lleve. Nada como amenazar para que os hagan caso y dejen los libros en su sitio.
Esta técnica la usó la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca.
Luego hay otras técnicas, como la que cuentan que usó el Monasterio de San Pedro en Barcelona (no he localizado a qué monasterio en concreto se refieren ni la placa o escrito que lo contenga) que dice algo un poco más explícito:
Por eso, amiguitos, hay que cuidar los libros.
Qué leches. Hay que cuidar los libros sin más.
Esta técnica la usó la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca.
Luego hay otras técnicas, como la que cuentan que usó el Monasterio de San Pedro en Barcelona (no he localizado a qué monasterio en concreto se refieren ni la placa o escrito que lo contenga) que dice algo un poco más explícito:
Para aquel que robara, cogiera prestado o no retornara un libro a su legítimo propietario, que se transforme en una serpiente en su mano y se la desgarre. Que quede paralizado o todos sus miembros malditos. Que sufra el dolor pidiendo en voz alta clemencia, y que no se le permita recuperarse de su agonía hasta que se descomponga. Permítase a los gusanos de los libros que roan sus entrañas… y cuando vaya a alcanzar su castigo final, permítase que se consuma eternamente en las llamas del infierno
Por eso, amiguitos, hay que cuidar los libros.
Qué leches. Hay que cuidar los libros sin más.
21.9.15
Las personas no son tan distintas a los animales
Este fin de semana hemos tenido sesión de cine, en donde cada uno sugería una película. La mía ha sido una de mis favoritas, la típica película de serie B para no pensar pero que sí te hace pensar: "Siempre a tu lado", con Hugh Jackman.
No voy a contar de qué va, por si a alguien le apetece verla. Cuando yo la vi por primera vez quedé encantada con la escena en la que la protagonista está viendo un documental de animales. Me fijé en lo que decía, y desde entonces veo que es perfectamente aplicable a las personas, porque hay quien actúa exactamente como esos animales que describe.
El libro estaba descatalogado, pero lo encontré en una tienda de segunda mano. Y aquí está el párrafo en el que puedo quitar la palabra animales y poner nombres de personas jeje.
No voy a contar de qué va, por si a alguien le apetece verla. Cuando yo la vi por primera vez quedé encantada con la escena en la que la protagonista está viendo un documental de animales. Me fijé en lo que decía, y desde entonces veo que es perfectamente aplicable a las personas, porque hay quien actúa exactamente como esos animales que describe.
El libro estaba descatalogado, pero lo encontré en una tienda de segunda mano. Y aquí está el párrafo en el que puedo quitar la palabra animales y poner nombres de personas jeje.
"La paralización es una reacción muy extendida ante la amenaza del predador, pero algunas presas añaden una sutileza a la conducta de la paralización. En cuanto ven que se acerca un predador corren a esconderse detrás de un árbol antes de quedarse inmóviles como una estatua.
Si la paralización no funciona, el paso siguente es la huida. Muchas especies víctimas han desarrollado métodos de fuga sorprendentemente rápidos, y hay varios refinamientos en la conducta de huida. En lugar de intentar escapar alejándose con la mayor rapidez posible del predador, algunos animales siguen una ruta errática y zigzagueante. Esta táctica se basa en el principio de que el perseguidor no será capaz de cambiar de dirección con la misma eficacia que la presa. Para conseguir su propósito, los cambios de rumbo del animal fugitivo deben ser irregulares, de manera que el predador no pueda anticipar cuándo o en qué dirección se producirá el siguiente.
Otra estrategia consiste en correr y esconderse, o correr y retroceder. Es un método usado por los animales que no podrían soportar una huida prolongada. Corren súbitamente a la mayor velocidad posible y luego se quedan paralizados, totalmente inmóviles, entre la vegetación. Si el predador toma la dirección incorrecta permanecen ocultos hasta que haya pasado el peligro, pero si vuelve a aproximarse, esperan hasta el último momento para volver a correr y esconderse. Pueden repetir esta táctica una y otra vez hasta que, con una poca de suerte, el predador abandona la persecución.
Desmond Morris, "El arte de observar el comportamiento animal"
20.9.15
Un buen prólogo.
Creo que ya comenté por aquí que me gusta Stephen King, sobre todo sus primeros libros.
Hay uno en concreto que tiene uno de los mejores prólogos que haya leído nunca. Pertenece al relato "The Body", en "Las cuatro estaciones".
¿Qué os parece?
Hay uno en concreto que tiene uno de los mejores prólogos que haya leído nunca. Pertenece al relato "The Body", en "Las cuatro estaciones".
¿Qué os parece?
"Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo, ¿verdad? Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos. Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos sólo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, ni por qué nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo. Creo que eso es precisamente lo peor. Que el secreto lo siga siendo, no por falta de un narrador, sino por falta de un oyente comprensivo."
19.9.15
Ante todo, mucho glamour
Como si fuese maniática, cuando me compro unos zapatos, si me gustan, puedo llevarlos hasta en la ducha. Y este verano, y los cuatro anteriores, he llevado muy a gusto unas sandalias de cuña, la mar de divinas, comodísimas, negras, pero que tuvieron que romperse este año. Grrr. Y decidí comprarme otras aprovechando las rebajas. Así que elegí otras color maquillaje, con grabados, con un poquito de tacón... divinas.
Y llega el día en que decido estrenarlas. Me dispongo a salir toda hecha un pincel cuando doy un mal paso en la escalera y me voy escaleras abajo.
Eso de que ves pasar tu vida por delante es mentira, yo veía un escalón en el que me iba a dejar, por lo menos, los dientes.
Como pude, intenté agarrarme a la barandilla, creyendo que así mi integridad estaría a salvo. Craso error, porque la gravedad hace su trabajo y, aunque te sujetes, tu cuerpo sigue bajando. Vamos, que me dejé en el lomo y las espinillas todos los escalones de ese tramo de escalera. No puedo describir lo que duele, pero podéis haceros una ligera idea.
Agradeciendo que no hubiera testigos de mi caída, tras reponerme de los dolores, conseguí volver a casa quitándome las sandalias nuevas divinas que me había comprado y poniéndome otras al tiempo que veía señales de la caída.
Salí a la calle con todo el glamour que pude conseguir mientras cojeaba y se me veía el derrame en uno de los dedos del pie.
Por cierto, se me olvidaba. Vendo sandalias nuevas a estrenar. Razón, aquí.
Y llega el día en que decido estrenarlas. Me dispongo a salir toda hecha un pincel cuando doy un mal paso en la escalera y me voy escaleras abajo.
Eso de que ves pasar tu vida por delante es mentira, yo veía un escalón en el que me iba a dejar, por lo menos, los dientes.
Como pude, intenté agarrarme a la barandilla, creyendo que así mi integridad estaría a salvo. Craso error, porque la gravedad hace su trabajo y, aunque te sujetes, tu cuerpo sigue bajando. Vamos, que me dejé en el lomo y las espinillas todos los escalones de ese tramo de escalera. No puedo describir lo que duele, pero podéis haceros una ligera idea.
Agradeciendo que no hubiera testigos de mi caída, tras reponerme de los dolores, conseguí volver a casa quitándome las sandalias nuevas divinas que me había comprado y poniéndome otras al tiempo que veía señales de la caída.
Salí a la calle con todo el glamour que pude conseguir mientras cojeaba y se me veía el derrame en uno de los dedos del pie.
Por cierto, se me olvidaba. Vendo sandalias nuevas a estrenar. Razón, aquí.
18.9.15
16.9.15
La bofetada de gracia.
Podría escribir mi propio post pero desmerecería la narración de un relato que me emocionó cuando lo leí por primera vez. El ser humano puede ser grande, enorme, en contraste de que también puede ser lo peor cuando se lo propone.
Grande, muy grande.
http://blogs.afp.com/focus/?post/la-bofetada-de-gracia
Grande, muy grande.
http://blogs.afp.com/focus/?post/la-bofetada-de-gracia
15.9.15
14.9.15
Y lunes.
¿Sabéis cuando os entra la risa y el café se os sale por la nariz?
Pues no toméis café mientras leéis esto. Bueno, ni café ni nada.
http://culturainquieta.com/es/arte/street-art/item/7450-un-graffitero-experimenta-con-las-autoridades-en-una-hilarante-escalada.html
Pues no toméis café mientras leéis esto. Bueno, ni café ni nada.
http://culturainquieta.com/es/arte/street-art/item/7450-un-graffitero-experimenta-con-las-autoridades-en-una-hilarante-escalada.html
11.9.15
La canción del día
Una gran película y una gran banda sonora.
Os recomiendo ambas.
http://www.goear.com/listen/1da182c/08-wise-up-aimee-mann
Os recomiendo ambas.
http://www.goear.com/listen/1da182c/08-wise-up-aimee-mann
9.9.15
Tachán
¿Os acordáis de las cartas nigerianas en el correo? Ah, qué tiempos... Ahora recibo correos que me dicen que tengo un mensaje de voz de whatsapp (se ve que no llegué a recibirlo en el micromilinanosegundo que me quedé sin conexión en el móvil), me venden viagra (un clásico, por lo visto, ven que lo necesito mucho para mojarlo en el café con leche del desayuno), o me ofrecen trabajo (siempre de empresas internacionales que se toman la molestia de buscarme A MÍ en la red despreciando vilmente a esa gente que ha puesto su cv en páginas de empleo, qué cutres).
Luego miro los correos que llegan a la carpeta de spam y... anda, sí son los mismos. Pues sí que funcionan bien los filtros, ¿no?
También me mandan correos picantes para ver chicas, milf y demás diosas, pero sigo teniendo claro que me gustan los hombres, pero sólo unos pocos y van cambiando (menos Beckham y Rodolfo Sancho, que esos tienen podio ad eternum).
Pero... ¿dónde estarán aquellos autores de cartas nigerianas que fueron premiados con el IgNobel?
¿A dónde irán los besos que no damos?
¿Dónde están las llaves, matarile?
Qué sabe nadie...
Luego miro los correos que llegan a la carpeta de spam y... anda, sí son los mismos. Pues sí que funcionan bien los filtros, ¿no?
También me mandan correos picantes para ver chicas, milf y demás diosas, pero sigo teniendo claro que me gustan los hombres, pero sólo unos pocos y van cambiando (menos Beckham y Rodolfo Sancho, que esos tienen podio ad eternum).
Pero... ¿dónde estarán aquellos autores de cartas nigerianas que fueron premiados con el IgNobel?
¿A dónde irán los besos que no damos?
¿Dónde están las llaves, matarile?
Qué sabe nadie...
29.10.11
El mensaje secreto.
Sigo viva.
En otro mundo.
En las redes sociales.
Con otro nombre.
Con otra gente.
Y disfrutando como nunca.
Os echo de menos.
Gracias por el tiempo que me acompañásteis aquí :)
En otro mundo.
En las redes sociales.
Con otro nombre.
Con otra gente.
Y disfrutando como nunca.
Os echo de menos.
Gracias por el tiempo que me acompañásteis aquí :)
17.11.09
Colofón
Hay cosas en esta vida que te propones y puedes -o no- conseguirlas.
Hay cosas que no salen bien a la primera. Y piensas: no lo he intentado de verdad.
Hay cosas que no salen a la segunda. Y piensas: cachis, que a ver si es que no voy a poder de verdad.
Hay cosas que ni salen. Y piensas: dios, en vez de hacerme como persona con sentimientos y deseos, haberme creado como unos calcetines a juego y prívame de esta frustración.
Pero cuando salen, puede ser como las pipas: te comes un paquete y acaba apeteciéndote otro.
Creo que como propósito de nuevo año por adelantado (¡y de los siguientes!) voy a proponerme repetir la cosa que nunca pude hacer y siempre me quedé con las ganas:
No sé qué pasó a media canción, que pararon y volvieron a empezarla desde el principio XDDDDDD Ver al cantante (verlo, lo que se dice verlo... pues no)gritando YEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE para que se pararan fue un espectáculo. Ver a 10.000 o 12.000 (¿o eran 9.000?) personas (todo siempre depende de quién lo cuente, claro) saltando al compás fue una pasada. Valió la pena. Y valdrá la pena repetir.
Que yo repito. Lo tengo claro. Ésos no saben delante de quién tocaron.
Ah, otra cosa: sus debo un correo si no habéis cambiado la dirección, claro... Pero es que no he podido...
Sólo quería deciros que lo conseguí.
Lo conseguí.
Por fin lo conseguí.
Hay cosas que no salen bien a la primera. Y piensas: no lo he intentado de verdad.
Hay cosas que no salen a la segunda. Y piensas: cachis, que a ver si es que no voy a poder de verdad.
Hay cosas que ni salen. Y piensas: dios, en vez de hacerme como persona con sentimientos y deseos, haberme creado como unos calcetines a juego y prívame de esta frustración.
Pero cuando salen, puede ser como las pipas: te comes un paquete y acaba apeteciéndote otro.
Creo que como propósito de nuevo año por adelantado (¡y de los siguientes!) voy a proponerme repetir la cosa que nunca pude hacer y siempre me quedé con las ganas:
No sé qué pasó a media canción, que pararon y volvieron a empezarla desde el principio XDDDDDD Ver al cantante (verlo, lo que se dice verlo... pues no)gritando YEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE para que se pararan fue un espectáculo. Ver a 10.000 o 12.000 (¿o eran 9.000?) personas (todo siempre depende de quién lo cuente, claro) saltando al compás fue una pasada. Valió la pena. Y valdrá la pena repetir.
Que yo repito. Lo tengo claro. Ésos no saben delante de quién tocaron.
Ah, otra cosa: sus debo un correo si no habéis cambiado la dirección, claro... Pero es que no he podido...
Sólo quería deciros que lo conseguí.
Lo conseguí.
Por fin lo conseguí.
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