29.11.17

Estáis aquí.

Pues eso.

El videoclip es una pista muy buena que resume lo que podría contar.

Yo canto peor y si lo cuento pierde la gracia.




27.11.17

El chi

Como todo ocurre por algo espero que esto tenga una buena moraleja y un final espectacular, como el de las películas. Si esto tiene un nudo y un desenlace, espero que sea un desenlace de los que nos gustan y no de los que nos dejan la ceja arqueada preguntándonos qué significa esto y que nos devuelvan el dinero. 

Esperar a veces no es bueno, así que bueno, es mejor no esperar. Que la vida es más simple.


Si tiene que ser, será; si no lo es, pues nada, a otra cosa, pasemos a lo siguiente y veamos qué más nos depara el camino.

A veces nos olvidamos del camino ofuscándonos en el final, yo la primera.

Debería ajustarme más a menudo el chi y los chakras.

Ajustados funcionan espectacularmente.


9.11.17

El café pendiente

Hace tiempo escuché la expresión "tener un café pendiente" para referirse a esas personas que desaparecieron de nuestras vidas de repente sin una explicación dejándonos con la duda de qué había pasado realmente. Esa expresión me gustó, y mucho. De hecho, es habitual en mi vocabulario desde entonces.

Lo primero sería pensar en qué personas son aquellas que deberían tener el honor de poseer tal distinción tan bonita para referirnos a ellas. Y por qué. ¿De verdad fueron tan importantes? ¿De verdad se lo merecen? Después habría que ver si de verdad se nos quedó esa duda de no saber qué pasó para que se nos quedara esa espinita hasta el punto de que, tiempo, años, una vida después, nos gustara, desearíamos, no nos importaría, tomarnos ese café que tenemos pendiente para aclarar cualquier incógnita que tuviéramos, suponiendo que esa persona tuviera a bien el contestar sinceramente a todas nuestras preguntas.

Y llegado el momento, en el que podríamos preguntar lo que quisiéramos... ¿qué preguntaríamos? ¿Cuál es esa duda que realmente nos quitaba el sueño? ¿Qué intriga era la que nos desvelaba? ¿Qué era lo que tanto ansiábamos saber? ¿Qué queríamos preguntar ahora que tenemos la oportunidad? Y cuando lanzas la pregunta al aire...

...y llega la respuesta...

...¿es lo que querías escuchar?

¿Es realmente lo que esperabas? ¿Es esto lo que te quitaba el sueño, el apetito, la vida? ¿Es este café pendiente lo que por fin zanjará de una vez por todas esa parte de tu vida y hará que no vuelvas a mirar atráss? Y si no es lo que esperabas... ¿seguirás hacia adelante sabiendo de una vez por todas lo que querías saber? Porque tener un café pendiente con alguien con el que te lo tomas significa que dejas de tenerlo pendiente, y la vida sigue igual que seguía antes sin esa persona, sin ellas, antes de tomarte ese café.

Ahora ya lo sabes. Ahora qué.

Sólo que has despejado otra incógnita, y ya.

Hace tiempo que los cafés que tengo pendientes son con gente con la que es bastante improbable que ahora pueda tomármelos. Supongo que cuando pase a donde estén ellos pueda tomármelos, pero a nadie que le brille el ojo, hoy por hoy, tiene ningún café pendiente por mi parte.

Aunque tardara en darme cuenta, me lo dejaron claro todo desapareciendo.

Así que es mejor la gente que me busca para tomarse el café conmigo.



6.11.17

Donde nadie más mira.

Muchas veces estamos tan enfrascados por el final del trayecto que nos perdemos el viaje. Estamos tan pendientes de llegar que no prestamos atención al camino. Y a mí, que me gusta mirar donde nadie mira, veo detalles que pasan desapercibidos pero que guardan una belleza y una simbología que sólo aprecio yo, puesto que soy quien los observa, los descubre y quien los disfruta.

Que los descubra y los disfrute no significa que los comparta. No. A veces el contar las cosas, como dice Stephen King, hace que la otra persona no comprenda qué es lo que la hace tan especial para ti, por lo que prefieres encontrar a alguien que comprenda lo que quieres contar.

Cuando unos miran a la novia, me gusta mirar al novio y ver su cara cuando ella llega. Cuando unos miran los fuegos artificiales, me gusta mirar la cara de la gente y ver cómo disfruta. Cosas así. De hecho, cuando estoy con cierta gente y veo que disfruta haciendo algo, me gusta fotografiarlas disimuladamente para luego pasarles las fotos y que se vean disfrutando de esos momentos sin posar, de manera espontánea. 

Es algo tan personal y tan subjetivo que me cuesta explicarlo, pero es algo que me gusta, es algo que me hace sentirme bien y cada vez que encuentro algún detalle que desconocía o veo algo donde nadie más mira me hace pensar en que hay muchas cosas en las que no nos fijamos y pasan sin pena ni gloria. A veces no son gratas, pero eso es otra historia.

Así que veo cosas que no busco, encuentro cosas sin querer y me fijo en cosas que nadie más mira.

Como me dijo una gran amiga, la vida es un paseo, y hay que disfrutarlo.

Y eso hago.

23.10.17

Sola.

Me despierto y estoy sola. 

Estiro los brazos en la cama y me desperezo como los gatos. Me levanto y no hay nadie que me meta prisa en el cuarto de baño. Desayuno y recojo las cosas que sólo yo ensucio y que cuando regrese estarán tal y como yo habré dejado. Pongo la lavadora con mi ropa. Me dirijo hacia el armario y lo tengo todo para mí porque no lo comparto con nadie más. Me visto, me maquillo y salgo de casa.

Como estoy sola, no tengo por qué decirle a nadie dónde voy ni con quién estaré. Voy donde quiero y estoy con quien quiero. Vuelvo a la hora que quiero y llevo a casa a quien quiero. Hago los planes que me apetece sin tener en cuenta a nadie más que a mí.

Viajo sola. Llego a la estación y me siento al lado de desconocidos en los que me fijo porque no les gusta viajar solos. Llenan su tiempo con aparatos electrónicos en vez de disfrutar del paisaje o de una siesta, todo con tal de no tener que dirigirle la palabra a nadie. Llego a la estación de destino y camino tranquila porque no tengo prisa. A veces hay alguien esperándome, otras veces no. Cosas de que me gusta llegar pronto a los sitios y no siempre hay gente con la que haya quedado, por lo que me gusta caminar sola y callejear por las grandes ciudades y perderme hasta dar con el hotel o el domicilio en el que me alojaré. Pero suelo caminar sola por las calles, mirándolas, disfrutando de las vistas, sintiéndome turista porque las personas solas que caminamos solas y no tenemos a nadie al lado con quién comentar las cosas podemos observarlas con otros ojos, sin prisa, hablando con desconocidos, conociendo a gente que no conoceríamos si fuésemos con alguien más. Porque hay gente que también viaja sola, como yo.

Cuando las personas solas llegamos al hotel a veces lo hacemos acompañadas. Cuando lo hacemos solas estiramos los brazos en la cama que tenemos toda para nosotros y dormimos de otra forma, con esa tranquilidad extraña de saber que hay alguien en la habitación de al lado, aunque estés acostumbrada a dormir sola durante meses.

Las personas solas podemos ir al teatro solas, de concierto solas, a un restaurante, sin sentirnos incómodas y no sólo podemos, sino que lo hacemos porque sabemos estar solas. Ese es el encanto de la soledad. Que no nos molesta estarlo y no nos aferramos a nadie sólo por no estarlo. Cuántas veces me he sentido sola estando con alguien... Cuántas veces me he sentido lejos de alguien que me ha apartado... No quiero volver a sentirme así nunca más.

Además. estando sola he conocido muchas cosas que con pareja o teniendo pareja no había tenido el gusto de disfrutar.

Las personas solas cuando llega la noche nos miramos en el espejo mientras nos lavamos los dientes y nos desmaquillamos y nos sentimos satisfechas. No echamos de menos a nadie porque estamos a gusto con nosotras mismas. Que nos echen de menos a nosotras. La de cosas que podemos hacer solas...

Sí, estamos "solas".

¿Y qué?

16.10.17

¿Echamos un partido?

Creo que un día voy a escribir en el blog las cosas que me dicen los tíos de sus ex para ponerlas como excusa cuando no han hecho algo durante mucho tiempo cuando les gustaba mucho. Y no porque ellas se lo hayan impedido con una pistola en la cabeza o los hayan encadenado durante años en una mazmorra. No. Simplemente dejaron de hacerlo.

Hoy, en el papel protagonista tenemos a Ricardo. 42 años. Divorciado. Ex-jugador de fútbol sala. Dos hijos. Guapo, y mucho. Dejó de jugar al fútbol porque su ex-mujer seguramente le rajaba los balones, le llenaría las zapatillas de chinchetas o lo ataba de pies y manos el tiempo que durara el partido para que no pudiera ir, porque no iba. Decía que ella tenía la culpa de que no fuera.

Llega el divorcio. Y no es que él diga: no, mira, es que dejé de jugar al fútbol. No. La culpa a ella. Porque por ella dejó de ir a jugar a fútbol sala con los de la falla, con los del trabajo, con sus amigos... Por ella, porque se enfadaba, porque porque porque porque...

Así que Ricardo, feliz y divorciado, volvió a jugar a fútbol sala, tal y como siempre había deseado y tanto le gustaba. Jornadas, competiciones, campeonatos...

Y conoció a otra chica, que no sé cómo se llama. Le llamaremos Clodomira, por ejemplo.

Ricardo y Clodomira empezaron a salir y les fue bien. Tanto, que estoy deseando saber qué excusa pondrá Ricardo cuando le pregunte que por qué ya no juega al fútbol sala que tanto le gustaba y que dejó de jugar por su ex-mujer ahora que ya no le puede echar la culpa a su ex-mujer.

Menos mal que yo no estoy con alguien así...

9.10.17

El sibarita.

Según la RAE:

Del lat. Sybarīta, y este del gr. Συβαρίτης Sybarítēs, de Σύβαρις Sýbaris 'Síbaris', ciudad del golfo de Tarento, en Italia, célebre por la riqueza y el refinamiento de sus habitantes. 
1. adj. Dicho de una personaQue se trata con mucho regalo y refinamientoU. t. c. s.2. adj. Natural de Síbaris, antigua ciudad griega situada en el sur de Italia. U. t. c. s.3. adj. Perteneciente o relativo a Síbaris o a los sibaritas.

¿Cuántas veces hemos escuchado la expresión ser un sibarita?

Pues os cuento de dónde viene.

Como habéis leído, antiguamente, un sibarita era un habitante de Sibaris, una ciudad de la Antigua Grecia. Esta ciudad era conocida por la afición de sus habitantes al más selecto lujo en todos sus ámbitos.

Se cuenta que un sibarita estuvo en Esparta y probó su comida añadiendo que comprendía perfectamente por qué los espartanos estaban dispuestos a morir, porque la muerte no era nada en comparación con su comida.

Pues eso. Que hay sibaritas de los chococrispis, y hacen colas en cafeterías y tiendas :|

3.10.17

El viaje.

Como este lunes es fiesta en Valencia por ser el día de la Comunitat, pues tenía planeado un viajecito de lo más divino yo sola por fin. Destino: Barcelona. 

Yuhu.

Tres días para estar conmigo misma. Lo tenía ya todo preparado. Había gente esperándome, gente a la que tengo ganas de volver a ver y gente a la que prometí subir a celebrar algo, así que eso de ir sola era relativo. Había quedado el lunes en Hospitalet para comer con un amigo, en ir a Montserrat con otro que quería llevarme, ir a varios sitios de la ciudad muy peculiares...

Pero está pasando algo bastante grave en Cataluña, algo que ha hecho que suspenda el viaje porque hasta mis amigos me dicen que no es el mejor momento. Ya habrán otras oportunidades.

Aunque no sé cómo, espero que se solucione lo mejor posible.

Pero vaya tela la que lían los políticos... Todos.


26.9.17

Tal vez...

Tal vez los hados, el destino, o el karma me estén avisando que por ahí, no.

Todo iba bastante bien, estaba contenta, las cosas habían cambiado mucho y ninguna era lo que esperaba, pero están pasando cosas que no me gustan y ya no me las tomo como un disgusto, sino como que tengo que cambiar algo.

Si me resisto, sufro, así que tengo que soltar y que el viento se lo lleve. Aprendí, y tengo que recordar, que si vuela es porque no tiene el peso suficiente en mi vida para quedarse.

Si doy la mano para ayudar y como recompensa recibo una traición es que di más que lo que se merecían, así que sé que no debo confiar en esa gente.

Da igual que el pasado echara raíces profundas. Sinceramente, hay pasados que no eran tan importantes como pensaba ni tan profundos como ellos creían, así que como la vida es un paseo, aprendí que hay que seguir caminando sin mirar hacia atrás, porque quien quiera caminar a tu lado ya te buscará, hará lo posible para estar junto a ti. Junto a mí. Y si no camina junto a mí es porque no era para mí, o yo para él, ella, o lo que fuese. Como algunas personas no hay dos, hay miles. Que no se nos olvide.

Que hay cosas que surgen sin que te lo esperes.

Que tengo que seguir contenta, pero ese camino no es el mío, ni debo dejar que esa gente camine junto a mí.

Que mi corazoncito late ilusionado.

Tal vez vuelva a equivocarme...

Tal vez...

13.9.17

Comprando ropa.

No me gusta ir de compras.

Primero, porque es caro. Segundo, porque no me gusta lo que venden. Tercero, porque las tiendas que me gustan no están cerca unas de otras. Y la que más me gusta sólo la encuentro en Castellón y Barcelona. Y no, ahora no tengo problema con las tallas. De momento.

El otro día estaba en una tienda mirando vaqueros cuando me encontré unos que estaba rotos por la parte delantera. Los rotos eran horizontales, casi desde los bolsillos hasta los tobillos, como unos seis agujeros deshilachados. El bajo del pantalón no estaba en mejores condiciones. Casi 30 euros de pantalón, com más agujeros que pantalón. Bien. Lo primero que me vino a la cabeza era que quien se comprara ese pantalón... ¿cómo sabría cuándo estaba roto?

Luego cuando llegué a otra tienda a mirar modelos de pantalones sin deshilachados y sin agujeros empecé a ver modelos skinny finny, swinny thinny y la madre que los parió. A ver. Que antes estaban los modelos normal, léase pernera más ancha, o los modelos entallados, o pantalón pitillo. Ahora son el finny twinny swinny thinny y push up por todas partes como si te los pusieras y acabaras pareciendo una top model y crecieras 30 cm además de adelgazar ochenta kilos. No, a ver. Yo quiero unos pitillo que me escondan las lorzas estas que me sobresalen un poco por la cinturilla. No, no necesito que me levante el culo que aún tengo en su sitio. De momento. Quiero un pantalón que cuando me agache no muestre la hucha, a ser posible. Y ya está, que no pido tanto. Qué es ese talle bajo que se estila ahora, por dios, que si me lo pongo parezco un flotador con pantalones, que se me sale todo por la cinturilla, que está a la altura de la cadera y del principio de la rajita del culete.

Y luego, los zapatos. Quiero unas sandalias. Y este verano sólo hay dos modelos: con suela blanca, para que se note que es de temporada y que te las has comprado este año, y de plataforma, para que se note que es de este año también. No necesito comprarme nada con diez centímetros de plataforma cual Frankenstein, y no me gustan las suelas blancas, pero este año es bitemático a la hora de comprarte unas simples sandalias. Menos mal que ya termina el verano y tengo el cupo cubierto.

Así que por una vez en la vida que puedo ser banal, superficial y quejarme de problemas del primer mundo a la hora de comprarme ropa, resulta que no me gusta lo que hay, no porque no me venga nada. Eso de usar entre las tallas 38 y 40 es una experiencia nueva que no pienso desaprovechar, así que nada, voy experimentarla mientras dure.

Porque está durando y me sienta divinamente.

Yo creo que a este paso me va a gustar ir de compras si encuentro cosas que me gusten, porque la tienda esa de mis amores tiene verdaderas monadas que hacen que me encante ir de compras cuando voy allí.

¿Veis? También sé escribir chorradas. Sé escribir de todo. Lo que pasa es que no me apetece.




11.9.17

Ser y no parecer.

A lo largo de estos años se me han caído vendas de los ojos y otras me las he arrancado yo solita. Gente a la que tenía aprecio, cariño, admiración o estima, o todo ello, se ha esfumado de repente dejando en su lugar decepción, pero nada grave, todo superable y superado. Hay personas que es mejor dejarlas atrás, en un pasado que mejor que no vuelva, como ellas.

Sobre todo estos últimos años me he dado cuenta  de la clase de mierda a la que me habían acostumbrado para haber aguantado ciertas cosas. He flipado lo que he llegado a aguantar. Lo increíble no es sólo lo que yo haya soportado, sino que haya habido gente que se haya dado cuenta de ello, se haya aprovechado y se haya montado en el carro. Y, como ya he dicho varias veces, la culpa la tengo yo por gilipollas, así que no voy a refocilarme más en ello, sólo voy a recordarlo una vez más, que para eso el blog es mío y no sea que se os olvide.

Lo que sí tengo claro es cómo engañan esas personas. Una cosa es la imagen que dan, la pública, la que todos conocen, esa que los vecinos comentan que siempre saludaba. Esa parte amable, alegre, cariñosa, positiva, generosa...  Es gente con principios, con la cabeza bien amueblada, gente profunda, bromista, con sus aficiones, o gente seria, que tiene amigos, familia, su trabajo, o no lo tiene, da igual... Es gente aparentemente normal.

Aparentemente.

Pero la otra parte que tienen no es la imagen que muestran cuando tienen un mal día, o cuando se tuercen las cosas, no... Porque esta sería una parte considerada normal, a la que todos tenemos derecho.

La otra parte, la chunga, la auténtica, la real, es la que muestran cuando nadie los mira, cuando creen que no van a ser descubiertos, cuando piensan que hagan lo que hagan, o digan lo que digan, no van a tener consecuencias, aprovechándose de que no le vas a devolver la afrenta.

La que muestran cuando ya no les interesas.

Cuando saben que lo estás pasando mal y siguen haciéndote sufrir.

Cuando gozan de una superioridad respecto a ti y disfrutan haciendo cualquier cosa para que te sientas mal o sigas sintiéndote mal.

Cuando hablan mal de ti sin que te enteres.

Cuando te humillan en público inocentemente fingiendo que es una broma o que ha sido sin querer.

Cuando dirigen a ti su rabia, su odio, su frustración que les ha provocado otra persona.

Cuando fingen que te ignoran pero en realidad están pendientes de ti sabiendo que hacen daño y quieren disfrutarlo.

Cuando te ven en inferioridad y ponen a otra gente en tu contra...

Cuando te mienten sabiendo que confías en ellos.

Cuando te usan sabiendo que no sospechas de ellos.

Cuando cogen todo lo que les das y aún así no les parece ni suficiente, ni suficientemente bueno para ellos. Ni tú tampoco.

Ellos jamás reconocerán que se están portando mal contigo, todo lo contrario. Son imaginaciones tuyas, eres tú quien te lo has imaginado. Ni un remordimiento. Tras la diversión de ser crueles está la diversión de ver el desconcierto de la víctima. Pero nunca reconocerán que están haciendo algo malo porque para ellos no es malo. Saben que hacen daño pero nunca dirán que están actuando de forma malvada.

Desde entonces he cambiado mi opinión respecto a las personas. No las mido ya por el tiempo desde que las conozco, ni el parentesco, sino por cómo se comportan conmigo cuando ya no me necesitan, cuando nadie puede ver ni oir lo que me hacen o dicen, o cuando creen que sus actos no pueden tener consecuencias.

Porque ahí está la verdadera personalidad de la gente, y no como se definen, ni se describen, ni se muestran ante los demás o ni qué parecen.

Así son realmente.

Así somos.


5.9.17

Me entretengo




Por la tarde, al atardecer,
después de los versos,
me entretengo queriéndote,
me entretengo.

Apago las luces y enciendo el amor,
y al amor de la lumbre
que brota del recuerdo…
(¡Es hermoso el otoño para amarte !)
…Encandilo mis ojos
y caliento mis dedos,
pongo agua en los nardos
y un disco de silencio.

Aunque no estás conmigo
a tu imagen queriendo,
por la tarde yo sola,
me entretengo,
queriéndote, me entretengo.


(Gloria Fuertes.)

29.8.17

Viva la novia.

La novia está a cientos de kilómetros de mí pero me hace partícipe de cada decisión que toma para su gran día.

Me falta tocar la tela del vestido, pero he visto antes que nadie cómo es. Me comenta cada detalle, me consulta cada idea que tiene, me pregunta como si yo fuese una especialista en eventos nupciales, pero me hace sentir especial.

Iré el día antes de la boda para echarle una mano en lo que haga falta, aunque sea para limpiar la casa, y también me he ofrecido a recibir invitados que vienen de fuera en Atocha.

La novia me ha pedido varias cosas. Una, que la ayudara a repartir los regalos. Pues claro, mujer, eso ni se pregunta. Boba.

Otra, que hablara en la boda. Yo. Salvo a los novios y a la madre de ella, no conozco a nadie, pero bueno, será por palabras... Algo se me ocurrirá para ese día, en el que una auténtica Eufrasia de boda y desconocida para todos salvo para los novios y la madre de la novia hablará ante el gran público. Lo bueno es que como no me conocen si hago el ridículo luego no me los cruzaré por la calle ni coincidiré a menudo con ellos. Haha.

Y la más bonita fue que la novia me pidiera que fuese la persona que la ayudara a vestirse.

Todas sabemos que eso se le pide a alguien muy especial. Y en un año dos personas me lo han pedido. Dos personas muy especiales para mí.

Ains, qué bonito es ver que a las personas le vayan bien las cosas y que quieran compartirlo conmigo.

Pues nada. Tocado comprado y vestido preparado.


28.8.17

Dar es un verbo.

En estos meses de lecturas varias he encontrado autores que antes ni de coña hubiera hojeado. Ni siquiera me hubiera parado a ver cómo se llamaban.

Autores que tratan sobre la personalidad, la autoayuda, el crecimiento personal... De todos ellos he aprendido mucho, y otras me han hecho levantar la ceja de puro escepticismo. Pero en general, me han hecho aprender cosas, muchas, y muy buenas. Ya he dicho mil veces que me gusta aprender.

Una de las cosas que he aprendido es que la resistencia es sufrimiento. Para qué te resistes a creer algo que te está sucediendo, ¿acaso piensas que por negarlo va cambiar y va a suceder como deseas? Pues no, bonita. Así que lección una, aprobada.

Otra de las cosas que he aprendido es la de fluir, la de adapatarme a los cambios, a las adversidades. Hay que combinarlo con la lección 1. No hay que resistirse. Es normal sufrir ante ciertas cosas, pero a veces las cosas vienen como vienen. El agua sigue su camino, igual que la vida, dejando atrás cada obstáculo, y se adapta a lo que venga. 

Hace tiempo os diría que me han secuestrado el blog, que esa que escribe no soy yo. Pero sí lo soy. La mismita. La incrédula. C´est moi.

La siguiente cosa que he aprendido es que la gente es como es. Me explico. Si alguien me gusta, me cae bien, acepto cómo es. Nada de ir corrigiendo cómo habla, como se comporta...  Y eso me ha abierto otro poco los ojos porque he visto cómo me ha tratado cierta gente. Por ejemplo: salir con alguien y elegirle la ropa me parece horrible, porque me parecería que ese hombre sale con su madre. O que si quieres que esa persona adelgace 100 kilos y ella no quiere, no tienes que estar machacándola para que lo haga sólo porque quieres tú. Querer que la otra persona cambie o que haga lo que quiere una significa que no le gusta cómo es. Y me he dado cuenta de la cantidad de gente que a la tonta intenta que los demás cambien a como ellos quieren. O cómo han querido que cambiara yo. No era lo suficientemente delgada, inteligente, o no tenía el suficiente status porque para ciertas personas siempre había en mí algo que mejorar.

Una de las cosas que más me han impactado, además de los depredadores emocionales (ya puse el vídeo hace unos meses), ha sido el tema de la gente que se aprovecha de ti. Esa clase de gente busca lo que quiere, lo que no tiene, y tú sí. Y cuando encuentra a alguien que le interesa más te abandona de malas maneras, llevándose con ellos todo tu buen rollo y tu alegría porque no son capaces de irse sin más, tienen que hacer el mayor daño posible, y en este tema incluyen a amigos, parejas o familiares. Pues lo que me gustó mucho fue que dijeran que fue un intercambio de cosas. Ellos dan vibraciones negativas. Mentiras, envidias, traición, manipulación, indiferencia, menosprecio... En cambio, nosotros damos cosas buenas, bonitas y positivas.

Vale, y ahora diréis... ¿y qué pasa con eso? 

Pues la frase "Cada uno da lo que tiene".es bastante reveladora, ¿no?


Es más que reveladora :)



24.8.17

Reflexión..

Me encantan los que se enamoran de gente con buenos puestos de trabajo, buenos salarios, y empiezan a contar de la de cosas que hacen, de a la de sitios que van, etc, etc, etc...

Yo siempre me hago una pregunta cuando los escucho hablar de lo felicísimos que son.

¿Los querrían igual si no tuvieran nada?

Yo sé la respuesta. Y vosotros, también.

9.8.17

Dani Rovira tiene razón.

De su Twitter:

La de cosas que quedan por sentir, probar, leer, crear, amar, reír, andar, abrazar, saltar, aprender, hacer y deshacer...y solo una vida.

:)

7.8.17

El exorcismo

No sé si en la ley de Murphy hay algún capítulo que hable de la profundidad existente de los cajones en casa, pero debería haberlo, porque telita la de mierda que se puede hallar en ellos. Y la culpa es MÍA. Vuestra, en vuestras casas, so guarros.

Podemos hacer un tratado de arqueología mirando lo que podemos encontrar en ellos, desde facturas del año del Pleistoceno, hasta una invitación de boda en la que el niño ya ha hecho la comunión, pasando por un móvil que iba a cuerda por aquél entonces. Claro, si ese cajón no se usa, cómo iba a saber yo que estaban esas reliquias ahí.

Pues igual que encontramos cosas curiosas también encuentro cosas que no necesito, no quiero y no me apetece tener, así que ale, a la basura, aire, atomarporsaco. Y la sorpresa viene cuando de un cajoncito de nada llenas una bolsa de guarradas que no sabía que tuvieras ni que acumularas en todo este tiempo y mucho menos que ocuparan tanto espacio. Pero bueno, qué Diógenes estoy hecha, po favó, dentro de nada no puedo entrar en casa, igual que esos programas que salen en la tele que no se ve ni el suelo de la mierda que tienen.

Pero también encontramos cosas que dimos por perdidas hace años. Ah, malandrín, aquí te hallo, cuando ya había desistido en volverte a ver... Que puede ser cualquier cosa, desde una foto, hasta un pen, o cualquier otra mierda que te indica la cantidad de años que o no abres ese cajón o no lo ordenas, cochinote/a. Ejem.

Y cables de móviles. ¿Encontraremos cables de móviles diferentes? Hasta me he encontrado una cartilla de un banco que no existe desde hace no sé cuántos años, y otra de otro banco que no existe desde hace unos pocos. Todo indica que banco que toco, desaparece. Pero mi hipoteca, no.

Qué entretenido es esto. Haha. Y qué dejada he sido.

24.7.17

El resumen de toda una vida.

Hacía muchos años, por lo menos ocho, que no me cruzaba con él. Era un viejo compañero de instituto con el que compartí también amigos en común. Se hizo arquitecto y le fue bien cuando a todo el mundo le fue bien. Y yo dejé de tener relación con él más que nada porque ya ni coincidíamos en ningún sitio.

Hoy me lo he cruzado, después de todos esos años, y me ha saludado muy efusivamente, como si no hubiera pasado el tiempo. Iba vestido muy alternativo, a su lado yo parecía una marquesa, y eso que iba con vaqueros. Tras decirnos lo típico que se dice en estos casos qué tal estás, qué bien te veo, cómo te va, y de ponernos al tanto de lo que nos ha pasado estos años, me ha soltado la pregunta. Perdón: LA PREGUNTA.

-¿Estás casada? ¿Tienes pareja?

-No y no.

-Ah, pues yo estoy con una chica desde hace diez meses y...

Bueno, por lo visto le hacía ilusión decir que estaba con alguien. De esos hay a puñaos, que si no lo pregonan como que la gente no se lo cree o algo. Bueno. Me alegro que te vaya bien. Ya nos despedíamos cuando...

-Tú tranquila, seguro que ya aparecerá alguien cuando menos te lo esperes.

Yo os juro que me meo. Después de tantos años y de ponernos al día de nuestra vida, con la de cosas que han pasado, resulta que lo más importante es tener pareja.

Cachis.

En qué estaré yo pensando...

16.7.17

Do it yourself

Aunque en el registro civil pone que soy mujer (¡y qué mujer!) y me etiqueten los más carcas como el sexo débil no sé qué gen tengo que hizo que, desde pequeña, fuese de las personas que aprendiese a hacer las cosas por mí misma sin que pidiera ayuda a otros más que lo justo y necesario. 

De hecho, me acuerdo que de pequeña me fijaba en cómo los mayores hacían alguna cosa y yo luego los imitaba. Me cuentan que era una microbia y yo ya quería hacer cosas que no me correspondían a mi edad, y de lo que me gustaba fijarme yo ya sabía firmar con mi nombre, suponiendo que me llamase Antonio.

Cuando crecí ya me quise meter en temas de bricolaje y manualidades, y tuve bastante éxito en mis obras que, sin ser la Capilla Sixtina ni dignas de salir en Bricomanía, pues oye, que pude ahorrarme unas pesetillas que debí meter en una hucha, porque ahora podría tener unos ahorros importantes. Salvo en ciertos temas en los que prefiero no meterme, en lo demás me atrevo, pero hay batallas que sólo dejo a profesionales en esas lides.

Luego está el tema lúdico. Salir. Hacer senderismo. Ir en tándem.  A ver, que poder, puedes hacerlo solo, pero no es lo mismo. Para muchas cosas necesitas compañía, o es mejor con compañía. Aunque para otras no, o puedes hacerlo sin nadie más, que todo es decidirse. Ir al cine, Ir a la playa. Viajar. Ah, los viajes. Aunque me falle el presupuesto, me gusta viajar. Surgen viajes, se cancelan, se apunta gente, me proponen cosas, voy, se cancelan, las cancelo... argh, qué rabia me da. Voto a bríos que me sulfura el que sí, que no, que sí, que no... Que no es pintar una pared, que hay gente que depende de tu decisión, y hay que pillar billetes, hotel, cuadrar fechas... Y me voy de viaje con compañía que va cambiando según el momento y la ocasión. Y planeas viajes y salidas a veces que te aseguran que sí, que está todo claro, que sí, que no te preocupes, pero llega la fecha y...

Que no.

Y cuando ha pasado varias veces por motivos varios y me quedo con las ganas (estoy de un egoísta últimamente que pa qué), pues me acuerdo de mi época del bricolaje, en la que yo, a lo Juan Palomo, me solucionaba las cosas yo mismamente porque para eso no necesitaba a nadie realmente. Porque para esto, aunque haya tardado en darme cuenta, me hacía falta liquidez, no compañía. También decisión, porque ganas tengo siempre.

Ya tengo fecha y hotel. Faltan los billetes.

Por primera vez en mi vida, me voy sola de viaje y seguro que será una experiencia única. Voy a ver lo que no he visto aún, no voy a repetir lugares. Callejear, perderme, vaguear y, sobre todo, disfrutar.. 

Destino: [Editado]. Me han recomendado unos cuantos sitios que pienso ver. No sé si al final se animará alguien más, pero este viaje no va a depender de nadie más que de mí.

Porque para viajar no hace falta a nadie.

:D