30.10.08

Cuando el río suena...

Hace un tiempo que, por motivos de trabajo, me codeo con gente de ésa que sale en los periódicos cuando pasa algo, o inauguran algo, o le dan medallas a alguien y etecé, etecé. Mucha de esa gente ha tenido algún que otro comentario positivo hacia mi persona, el último escalón -allá, abajo, tan lejano- de esta jerarquía. Me he hecho amiguita de algunos escoltas, que parecen escogidos por catálogo para señoras. Tengo buenos compañeros/as, por poco tiempo ya (snif). Tengo un par de enemiguitos, pero los tengo a raya de momento (y que osen dirigir su mirada hacia donde yo esté whahahahaha...). Y tengo fama de ser cordial, trabajadora, discreta, alegre y hay un aviso sobre mi cabeza -que todo el mundo ve menos yo- que advierte que no me toquen mucho las fanfarrias porque tengo un pronto mu malo. Tó eso. Y lo más terrible de todo es que tienen razón. En lo del pronto, también.

Hoy he recibido más halagos que en toda mi vida junta. No sobre mi melena rojiza, ni por mis ojos expresivos, ni tampoco por mis curvas abiertas hasta el infinito, ni por mis tareas. Qué va. Hoy han dejado muy claro dos personas -que creo que no se conocen y ninguno es ascendiente mío- que tengo un trato amabilísimo y correctísimo, que soy una pofesioná y que valgo mucho (¿eh? ¿eh?) Y allí me veíais, colorá como una pasa, escuchando una cadena de halagos que haría sonrojar a cualquiera. Sólo se me ha ocurrido bromear diciendo que lo pusieran en papel, para mi próximo trabajo. Risas generales, pero no se han mojado. Bla bla bla, que la fuerza se les va por la boca.

Lo dicho: soy un diamante en bruto. Con los días contados.

Y con las manos heladas (estufa bonita... andandarás...)

Así que por lo menos he podido disfrutar un ratín de la compañía de un escolta que no tiene nada que envidiarle al Beckham ése (¿quién?) y me ha invitado a un café. De máquina, pero café. Aguachirri que ha sabido a... aguachirri. Pero por lo menos he estado halagada con tanto halago -valga la redundancia- y con la breve compañía. Y luego, a trabajar.

Y yo me pregunto: si no quieren hacerme una recomendación por escrito, y ser buena persona no cuenta en ningún currículum... ¿de qué me sirve tomar café con el escolta? ¿DE QUÉ?

Me voy a estudiar. Lo sé, lo sé... Para lo que me sirve...

Jujuju...

Ps: Estoy dándole vueltas a volver a cambiar de plantilla en el blog. Es bonito este, pero poco cómodo para leer. Pero es taaaaaaaan bonito...^^

26.10.08

El cielo de los blogs.

Hace muchos años salieron a la venta unos cacharritos que fueron moda y causaron furor: los tamagochis. El que lo recuerde, verá que fue todo un fenómeno. Todos los niños querían tener un animalito virtual en una especie de llavero redondo, al que darle de comer y jugar. Cutre era un rato, pero famoso se hizo y mucho. Cualquiera podía tener un bichillo portátil al que matar de hambre sin ningún remordimiento, porque tenía la cualidad de resucitar a voluntad tuya, y volver a empezar. Muchos tamagochis, la inmensa mayoría, masificaron su cielo particular por la cantidad de fallecidos en la primera semana. Y cuando el cielo de los tamagochis estaba tan lleno que ya no cabía un píxel más, al cabo de unos años -pocos- volvieron a surgir pero ya no fue lo mismo. Morirían, pero muchos menos. Habían otras cosas más moden-nas e interesantes con las que jugar.

Con el fenómeno blog, pasa más o menos lo mismo. Quien más o quien menos, ha tenido más de un blog en su haber. A alguno se le ha alimentado algo más que a los otros, pero la inmensa mayoría ha ido muriendo por inanición. Recordemos que un blog no sólo muere porque no se escriba en él. Las visitas son, al final, lo único que te dice que hay alguien más al otro lado y que no le aburre tanto lo que le dices, cosa que te anima a seguir, un poco, por ellos. Dicen que hace más el que quiere que el que puede. No tener tiempo es algo común para todos, o no tener todo el tiempo que se quisiera, pero desde luego, para mí escribir en el blog sigue suponiendo un placer, aunque haya poco que contar, que una obligación. El caminar hasta los cuatro años de existencia no me ha supuesto ningún esfuerzo. Mi meta no fue el conseguir ser extensa en el tiempo, de hecho, recordemos la de veces que anunciaba que me iba, que volvía, que me volvía a ir... En pleno boom de creaciones blogueras, nació el aquí presente. Otros fueron al cielo de los blogs, pero este continúa, aunque el número de visitas decaiga, aunque mis posts sean insulsos, menos frescos, aunque yo misma vea la transformación que ha sufrido.

Ahora que el crecimiento exponenecial de los blog ha desaparecido y lo que hace es decrecer de forma alarmante -otra crisis, parece-, supongo que los que tuvieron un blog ahora se dedican a participar en mundos virtuales, que también tendrán sus mesecillos de gloria, en redes sociales, que también tendrán una época dorada, y cosillas que aparecen y que, si estás, te hacen estar en la onda. El que el mundo caduco de los blogs siga teniendo a pesados, como la que aquí suscribe, dando la brasa con algo tan arcaico -recordemos que en tecnología la obsolescencia tiende al infinito en poco tiempo, supongo que será a que mantenemos algo que nos gustó, y nos sigue gustando. Escribimos por placer, o para entretener, o por cualquier otra cuestión. Esto no es un jersey, que no te pones porque ya no se estila. Esto no es un garito de moda. Aquí apenas te importa si te quieren agregar a clubes selectos y exquisitos. Porque en el mundo de los blogs, al revés de lo que pasa en la selección de las especies, no sólo sobreviven los más fuertes, sino también los más plastas.

Plasta o no, por aquí seguimos. Supongo que seguiremos hasta que nos echen o nos cierren el chiringuito. Pero lo que tengo claro es que ha sido un placer haberlo tenido durante mucho tiempo, mostrando cada uno de los estados de ánimo que puede tener una persona, contando las batallitas del abuelo, escribiendo cosas que ni se me ocurrirían comentar con otra persona so pena de que me mirara raro. He podido usar más la imaginación o la realidad, pero se escribe por gusto y gusta que te lean.

La época dorada de los blogs pasó, y ahora, en el declive, la especie plasta continúa dando la brasa en la blogosfera. No seremos los más leídos, ni los más interesantes, pero desde luego los más constantes, si que hemos sido.

Y por mí, el cielo de los blogs, puede esperar.

23.10.08

Oh, sieloh...

Desde hoy, soy pelirroja. Nada, una vená que me ha pegado.

Me sienta bien.

Lástima que este color dure sólo unos cuantos lavados...

Como me vista de rojo, iré dando la brasa con el ¡hola! ¡soy tu menstruación!

Eso si, como me ponga algo blanco va a quedar constancia del color de mi pelo...

Jijiji... la toalla parece sacada de un asesinato...

Voy a merendar (si, otra vez). Sed buenos...

22.10.08

Introduzca la contraseña para desbloqueo.

Digamos que me encuentro apuraíta. Llevo tal mejunje de cosas encima, que hoy mi cuerpo ha pedido a gritos desconectar. Me he quedado en blanco, cosa que hacía mucho tiempo no me pasaba. No sabía si correr en círculos dando alaridos o darme cabezazos contra la pared. No sabía si gritar voy a morir o necesito medicación. No sabía si llorar o estarme quietecita. No sabía elegir. No podía elegir. Me he quedado, literalmente, paralizada.

Yo trabajo/estudio bien ante presión. Creo que incluso mejor que a mi bola, pero esto que no lo sepa nadie. Sólo que a mi bola mola más. Pero no sé qué me ha pasado, que hoy he sido incapaz de concentrarme. He sido incapaz de reaccionar. Y lo peor de todo es que me ha dado igual. Lo único que he hecho ha sido el anunciar que salía a fumarme un cigarrito, y me he quedado fumando, solitaria, en la calle, con los ojos cerrados, incapaz de querer leer nada más, sin ganas de fijar mi vista en nada cercano, ni en nada lejano. Era como si me hubiera quedado sin pilas de golpe.

No ha pasado absolutamente nada para que me quedara mirando el teclado sin pensar en nada. Y es raro que yo no esté pensando en algo. O maquinando algo. Pero hoy he sido incapaz. Hoy me ha fallado algo. Es como cuando vas a abrir tu correo y te encuentras con que no te acuerdas de tu contraseña. Como cuando apagas el móvil y no te acuerdas del pin y acabas buscando el puk para desbloquear, sin encontrarlo.

Luego me he recuperado, poco a poco, pero reconozco que esta etapa es muy bestia para mí. Hasta yo dudo ya de mi capacidad y de mi resistencia. No sé si acabaré convirtiéndome en leyenda urbana, de ésa en la que la protagonista se queda p´allá de tanto estudiar. No sé a la distancia que me quedaré, pero creo que necesito encontrar algo que me relaje antes de comprobar si la leyenda esa es real.

Mi madre me dice que es ansiedad. Y yo lo llamo histeria.

Pero tranquilos, que no es contagioso, y menos por la red. Como no es viral (jaja, chiste malo :P)

Voy a correr en círculos mientras pido a gritos mi medicación. Y luego, volveré con mi estudio.

20.10.08

Poesía eres tú.

Cuando yo era adolescente caí como tantas otras bajo la inspiración de las musas. Creí que mis relatos eran buenos, mis cuentos interesantes, y mis poemas eran tremendos. Para mí, lo eran. De hecho, aún conservo un par de cosillas que han sobrevivido a varios expurgos que sólo el paso de los años y la vergüenza hace que destruyas y perdones la vida a lo que creas que no está tan mal del todo. Si las musas me inspiraron, tuvieron que ser las más antipáticas, porque andaqueandaque... De todas maneras, como la fábrica aún sigue abierta -ejem, soy yo-, puedo seguir cambiando originales, crear novedades y seguir retocando aquello que un día escribí en un alarde de inspiración.

Ahora la poesía me aburre. Y me aburre porque me gusta la simetría, el compás de los octosílabos, los sonetos y la rima consonante. Ahora, para mí, la poesía es prosa recortada por donde no toca. No me interesa. Prefiero leer los prospectos de los medicamentos. O las poesías anónimas, rebeldes y transgresoras.

Pero de toda aquella poesía suburbana, de todos aquellos poemas que quedaron en el pasado, sólo hay uno que sigue haciéndome recapacitar sobre mis gustos.

Tú, que eres poeta,
tú, que versos compones,
bájame la bragueta
y tócame los coj*nes.

Si es que Bécquer se enrollaba demasiado...

Ps: Es el descansito. Y ahora, güelvo a estudiá.

Tú quieres que te coma el tigre.

Con la que está cayendo, ha salido la noticia definitiva de mi cese en la empresa, que acontecerá aproximadamente hacia finales de año, si no ocurre ningún milagrito, acto divino o si algún jefecillo me echa una manita. Pero como los jefes bastante tienen con lo suyo con la que hay liada con la crisis, y no creo que dios se moleste en preocuparse por mí por mi ateísmo, pues nada, a otra cosa mariposa, cuando una puerta se cierra se abre otra, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Hay alguien -argh, siempre hay alguien así- que se dedica a lamentar infinitamente hasta la náusea mi salida de la empresa. Me acribilla a preguntas a qué voy a hacer ahora, qué será de mí, dónde encontraré trabajo... Pinta mi futuro negro oscuro a todas horas. Un as dando ánimos, vaya. Yo siempre le digo que menos mal que se preocupa tanto por mí, porque es un alivio ver cómo alguien puede sentir tanto las desgracias ajenas... Quiere picarme, pero no lo consigue. Lo que hace es cansarme, vaya. Quiero salir de la empresa bien, sabiendo que lo hice lo mejor que pude y que nadie tiene ninguna queja de mí. Pero con esta persona me canso. Me aburre. Quiere que le llene la silla de chinchetas. Quiere encontrarse un escupitajo en el café. O su móvil en el váter. Quiere muchas cosas, tantas como maquiavélica sea mi mente, pero no, que yo soy la buena -recordémoslo- y quiero irme con la conciencia tranquila.

Pero me hace bostezar. Jodó con el colegui, no sabía yo que le resultara tan poco simpática. Pero bueno. Yo me iré y se aburrirá sin mí. No entrará nadie en mi lugar, por lo que tendrá que hacer el trabajo que los demás hacemos por él por los siglos de los siglos. Y, como compartimos el escalafón más bajo de la pirámide jerárquica, se comerá todos los marrones él solito. Y lo mejor de todo, es que no se da cuenta de ello. Pero para qué darle un disgusto, cuando está feliz como una perdiz, saboreando su indefinidad en la empresa y mi cuenta atrás. Criaturita.

Lo malo es que me conozco y sé que acabaré haciendo algo que le moleste. No de ésas cosas que, hagas lo que hagas, acabarán molestándole, no, sino de ésas cositas que se pueden hacer como si no lo hicieras a propósito, pero que le molestarán aún más y con motivos. Oh, cielos, no quiero ser tan malvada. Qué leches: ¡voy a ser un monstruo perverso!

Así que voy a perder un ratín el tiempo y no voy a hacer algo que tenía que haber hecho él esta mañana, pero que me ha dejado a mí porque cree que lo voy a hacer, y se lo voy a dejar sobre su mesa, bien a la vista, para que sea lo primero que vea cuando vuelva. Lo segundo que verá es que estoy con la fotocopiadora haciendo 100 copias (o 200, yo qué se) de una cosa que se necesita para la semana que viene sin falta. Y todos sabemos, claro, que los días pasan volando... Y porque quiero tener vistas privilegiadas cuando alguien le pida lo que no se ha hecho. Eso sí: de ésas copias que voy a hacer van a tener hasta que acabe la crisis.

Ah, qué bonitos son los lunes...

18.10.08

Los sueños sueños...¿son?

Acabo de despertarme de la siesta. No suelo dormir, ya sabéis, pero parece que no me encuentro muy bien y la naturaleza, que es muy sabia, ha hecho que cayera rendida en el sofá. Lo extraño es lo que me ha pasado: es que he tenido un sueño. Os cuento e interpretad vosotros mismos:

...Voy con una chica vestida de rosa, exactamente con un traje de colegio rosa muy recatado, de piqué, aunque ya era mayorcita para ir así. La chica es monísima, pero más tonta que una mano dormida. Me cuenta tonterías, que no recuerdo, pero llega a decirme que no quiere volver a estar con fulanito porque tiene una pistola. Y yo pienso, jodó con la tía, menudas amistades se trae. Intento que me hable más cuando empieza a soltarme barbaridades sobre esta persona, y yo le digo que vaya a la policía... cuando pasamos por una empresa de seguridad, y ella empieza a llamar a los empleados desde la calle contando, a su manera, que no quería volver a fulanito y no sé qué de una horchata -cosa terrorífica-. Sale uno de ellos y la mira con cara de "¿mande?" cuando me mira y ve que me encojo de hombros -no sé reaccionar ante algo así-. El hombre entra y le dice a su compañero, que está de espaldas, que salga. Y con una corona de una virgen -supogo yo- sale... tachán... Samuel L. Jackson dándoselas de omnipoderoso haciendo como que le interesaba lo que contaba la chica...

...Y resulta que me despierto riéndome. Mierda, ¡que me he despertado en lo mejor!.

Normalmente no te acuerdas de los sueños, y prefiero escribirlo antes de que se me olvide del todo, pero párdiez, esto ha sido insuperable a lo hasta ahora visto.

Supongo que no será nada grave, doctor, pero ha sido divertido. Muy divertido.

9.10.08

Como el acero.

Me voy de puente. ¡Me voy de puente! Me han dado un día libre, por mi cara boni... por mi cara. Soy prescindible este puente. Puedo salir de fiesta y despendolarme... Lalalalala... Mañana (bueno, hoy) es fiesta. Ya sabéis, cosas de las comunidades autónomas.

No pienso estudiar. No voy a llevarme un triste apunte. Quiero salir un poquito. Sólo este finde. Así que me voy a mi pueblo. Mañana por la mañana (bueno, hoy) salimos.

Si alguien pasa por algún pueblo de Toledo y ve a una tía por la calle con cara de pánfila y que parezca que está en los mundos de Yupi, lo mismo soy yo.

Venga, si: seré yo.

Me retiro, que ya me está costando abrir un ojo, y creo que eso es una señal (pero mira que tiene que ser cómico ver cuando los párpados van cada uno a su ritmo...)

Que si. ¡Que ya me acuesto!

Buenas noches...

Feliz puente...
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...Si lees esto es porque querías seguir leyendo, pero yo ya no escribo. Recuerda: estoy durmiendo ya. Jeje.

6.10.08

Regalos de familia.

Siempre que veo un orinal me acuerdo el que tenía mi abuelo materno. Mi abuela no lo tiró porque se lo regaló no sé quién, y los regalos que te regala la gente a la que aprecias nunca deberían ser menospreciados, por muy feos que fueran. O eso dicen -juju, no han visto mi armario...-. Bueno, pues mi abuela lo tenía guardaíco debajo de la cama para ponerlo en contexto, pero procuró que nunca fuera usado.

Pero lo fue. Mi hermana y yo teníamos la costumbre de chorizárselo para múltiples cosas. Un día lo llenábamos de tierra y poníamos tres hierbajos pensando que florecerían. Otro día lo llenábamos de agua y buscábamos hormigas para que se bañaran un rato. Lo de orinar en los hormigueros era otra cosa, no os penséis, que de niña, y que yo recuerde, hacía muchas cosas con los bichejos. Y, por supuesto, nos llevábamos el orinal al último rincón de la casa y lo utilizábamos para lo que fue creado. Mi abuela llegó a esconderlo, porque siempre le tocaba limpiarlo, mientras mi hermana y yo siempre nos asombrábamos de cómo era posible que la güeli siempre nos pillara in fraganti. Más tarde, descubrí que el olfato fino que tengo de adulta viene de familia.

Un día mi hermana tuvo la mala suerte de dejarlo deslizar sutilmente hasta el suelo. La porcelana se rompió en varios trozos, y mi abuela, con un disgusto enorme, intentó dejarlo lo mejor posible. Ajado y reconstruído, el orinal se quedó al final dentro de una bolsa, guardado dentro de un armario, para nunca más ser usado ni visto, so pena de muerte -que se lo regaló a tu abuelo la nosécómo-. Mi madre siempre decía que le daban asco los orinales. Pero este era especial. Era el nuestro. Tenía flores de colores -como si desprendieran su aroma cual ambipur baño cuando fuera usado- y dos asas, una de las cuales se partió en más trozos que el orinal entero. Pero bueno: al final, alguien hizo limpieza cuando fueron a vender la casa, y la herencia materna no contó con el famoso orinal.

Y digo yo: ¿a qué santo me acuerdo ahora yo de esto?

4.10.08

37 segundos que forman parte de la historia.



Vengaaaaaaa, seguro que tú también lo veías y aún te acuerdas... andaaaaa, reconócelo...

29.9.08

Dios...



...debería estar estudiando, pero... una tiene que estar informada...

Garfield: te odio.

Me dan igual los lunes. Es más: me da exactamente que sea lunes o miércoles, pero al resto del mundo no le da igual. Todo el mundo tiene alguna tira del gatito de las narices pegada en algún sitio y, como ocurren con los grandes personajes de la historia, todos tienen que imitarlos. Hoy me he dado cuenta de que los lunes son insoportables.

Todo lo achacan al lunes: el mal humor, el llegar tarde, el mal humor, el tener mal genio, el mal humor, las pocas ganas de trabajar, el mal humor, el quejarse de todo... Creo que falta decir que hoy todo el mundo estaba a la que saltaba, sin distinguir entre sexos. Yo, por si acaso, me he cuidado muy mucho de sacar cualquier tema, de decir algo o de cruzarme con alguien porque fijo que hoy no salía viva. Si preguntaba algo, la respuesta siempre empezaba con un NO a grito pelado, para cambiar a tres cuartos de horas de explicaciones por el mal humor -perdona, perdona, es que resulta que este fin de semana no he parado y...-. ¡¿Y a mí qué?! ¡Si yo sólo preguntaba por un expediente, por un rotulador indeleble o para decir que me salía a fumar! Mierda gente esta, qué mal lleva lo de los lunes. Que hay días peores... por ejemplo, el de tu muerte. Y ése tiene que ser mu malo.

Al finalizar la jornada me veíais mordiendo el marco de la puerta en vez de morderle en la canilla a los demás. Media oficina discutiendo con la otra media oficina, por quién ha llevado peor un embarazo, por la carrera de ayer de Alonso, por la bronca que ha echado el jefazo a los jefes, porque el mp3 de uno se ha muerto y el otro le decía que era una mierda de cacharro... Excusas, excusas... Le echan todos la culpa al lunes.

Y yo digo que es cosa del tiempo. En un rato ha llovido cosa mala y ha salido el sol de forma espectacular. Pero hoy, bonitos míos, no me ha dolido la cabeza.

Me voy a estudiar. Tengo hambre. Creo que dejaré el estudio para más tarde.

Ps: Espejito, espejito... ¿de verdad tanto estudiar me va a servir de algo algún día, o sólo me quieres tener ocupada...? ¿Eh? ¿EH?

27.9.08

Nunca será lo mismo


Cuando yo era pequeña, recuerdo a una amiga de mi tía que tenía una colección de fascículos de las estrellas de Hollywood, con todas sus biografías. En la portada estaban imágenes de cada uno, que se me quedaron grabadas en la memoria. Marilyn en Bus Stop, Rita Hayworth en Gilda... Una de las más impactantes fue la de Paul Newman, en la que aparecía con todo su esplendor y sus intensos ojos azules.

Una de las cosas que siempre me admiraron de este hombre fue la capacidad que tuvo de ser una estrella en toda regla y, al mismo tiempo, separar su vida personal de la prensa. No sé si tendría las tonterías de las grandes figuras del cine, pero tengo claro que pocas veces, muy pocas veces, se ha sabido algo desagradable de él. Y, cuando lo ha habido, siempre ha sido por mala suerte en la vida.

Hoy desaparece una luz más en los focos de la fábrica de los sueños. Nunca será lo mismo sin él. La leyenda del indomable seguirá siendo una de las películas que más me gustaron, y me gustarán, por siempre jamás.

No creo que nadie lo supere.

26.9.08

Deja a la niña que estudie...

Hoy quiero hablar de las similitudes y las diferencias entre los postgrados y los hombres:

Similitudes: te quitan tiempo para tí, si no es lo que esperabas lo consideras una pérdida de tiempo terrible, a lo mejor ni siquiera te satisfacen en lo más básico, para ambos sólo eres una más, sólo quieren que entres a trapo y, por supuesto, si sale mal la cosa, te destrozan el ego (qué idiota soy, qué ignorante soy... etc, con todas sus variantes)

Diferencias: Con el postgrado puedes hacer muchas más cosas en la vida. A lo mejor no tan divertidas, pero el estar con un postgrado en vez de con un chico sirve para muchas más cosas en la vida que para comerte la cabeza y, a la larga, suele ser mucho más fructífero... He dicho suele ser.

Detalle: sarna con gusto no pica.

Si la niña quiere estudiar, déjala. Total, de ilusión también se vive.

24.9.08

Ya empezamos.

Primero negaban la existencia de crisis. El que lo dijera, era un antipatriota. Ahora, alegan que jamás de los jamases la negaran. Crisis es cuando las cosas van mal. Y a mí me queda poco para empezar a preocuparme en materia económica, cosas de que no me guste depender de nadie. Y como el año que viene, a saber cuándo volveré a trabajar, alguien ha pensado que tendré mucho tiempo libre y podré estudiar un poco (más).

A mi postgrado hay que sumarle otro par de cursos gratuitos, cortesía de la formación contínua -yuju-, y una mini oposición inminente que sólo me servirá para entrar en otra bolsa de trabajo de esas de las que nunca me llamarán. Pero de esperanzas también se vive, y creo que yo, cuando me muera, allá por los 120 años, siempre diré que yo hice todo lo posible para formarme, para encontrar empleo y de querer tocar demasiados palitos para ser lo más versátil posible y que las empresas se pelearan por mí.

A día de hoy vemos que por mí nadie ha gastado saliva (y yo intento autoconvencerme con soyundiamanteenbruto, soyundiamanteenbruto...)

Así que a la exageración de lluvias caídas en el día de ayer, le sumamos tres cursos más y la oposición.

Menos mal que en el tren, a veces, se puede estudiar. Echaré de menos la siestecilla de la mañana, en donde suele quedarse en mi cara el botón de la chaqueta bien marcadito. Para que quede claro en qué posición duermo.

Y creo que en el trabajo buscaré un ratillo por la tarde para hacer como que hago, aunque lo que esté haciendo no sea precisamente para lo que me pagan (creo que todos los entendemos jeje)

Es otoño, coñ*. Y, por lo visto, ha venido con mucha fuerza.

Otoños a mí...

19.9.08

La parte física de los milagros.

Esta tarde he ido a prepararme un café. Voy a pillar un vaso pequeño y, en la mano, ha hecho ¡zas! cling cling cling. Se ha desintegrado en mi mano, pero el armario, la mesa de la cocina y el suelo estaban llenos de cristalitos jodones que me van a impedir andar descalza durante dos semanas -con lo que a mí me gusta-. Los fakires ni se inmutarían, pero yo si.

Bueno, pues estaba yo con el lalaralarita -limpiando, vamos- cuando me he preguntado a mí misma cómo es que los vasos explotan sin motivo aparente. ¿Ultrapoderes? Creo que aún no los he desarrollado. Y si los he desarrollado y sirven para eso, creo que puedo prescindir de ellos. ¿Energía canalizada en un punto concreto? Hombre, yo quería el vaso. Entero, precisamente. Si mover la mano para cogerlo es tener poderes, pues si, los tengo. ¿Fantasmas? Teniendo en cuenta de que este año ya se me han roto tres vasos así, es para preocuparme o hacérmelo mirar.

Yo es que siempre busco la parte científica de las cosas. No sé dónde leí cómo hacer llorar sangre a las estatuas, por lo tanto, esto también tendrá un cómo y un porqué. Mientras la busco -otra vez leí que los vasos explotaban con los cambios de temperatura, pero se refería a contrastes de temperatura; ergo mi mano tiene temperaturas terminales- seguiremos pensando los motivos.

También he pensado que el vaso estaría un poco roto, pero en casa tenemos la costumbre de darles matarile a los vasos que estén tocaditos, por poco que sea. Si, somos así de espléndidos y derrochadores. Prefiero eso, que a cortarme el labio o un dedo. Además, que los vasos no son tan caros. Es más: tengo unos cuantos floreros por el trastero que harían su apaño a falta de vasos.

A lo mejor era mi ángel de la guarda que sabe que el café excita y no quiere que me suba la tensión, por lo que pudiera pasar. A saber.

O una hormiga ninja se ha colado en el armario y le ha dado una patada voladora con retroceso al vaso cuando lo tenía yo en la mano. Que nunca se sabe. Que hay cosas que, aunque no las veas, existen.

Al final, saboreando mi cafelito he llegado a un conclusión: los vasos se rompen porque las fábricas de vasos los hacen con un número determinado de usos. Porque, si no se rompen, de qué iban a vivir.

Whahahaha... he descubierto su secreto...

Ps: ¿Habéis felicitado a Lynze? ¿Habéis felicitado a Chispis? ¡Hay epidemia! XD

18.9.08

La nube lluviosa en la cabeza.

En cualquier cómic, cuando aparece la figura de un gafe, lo dibujan con una nube en la cabeza. Yo debería tener una, y eso que no creo en esas cosas. O tal vez debería creer. O tal vez debería hablar de ello. Elegimos "hablar de ello". Y allá voy.

Roberto es un impresentable. Y punto. No voy a entrar en detalles, porque lo que ha hecho me da a entender que todos los hombres quieren lo mismo, que usan las mismas palabras, las mismas frases, el mismo comportamiento. Es increíble que a estas edades se comporten como críos con las hormonas revolucionadas. Eso no es madurez. Prefiero ser yo la que elija con quién hacer cositas, sin compromisos. Hace tiempo que me molesta que me tomen por un trozo de carne. De nada sirven las disculpas cuando no reaccionas como ellos esperan cuando sueltan la verdad creyendo que no te ofende. Si que ofende. A mí si. Estaba muy equivocada respecto a él. A partir de ahora creo que ya no hablaré de él en el blog, porque es otro que no se lo merece. Fuliminao.

Ante tal situación esperpéntica, nada mejor que tener la mente ocupada, así que aprovecharé para hacer un postgrado universitario. Sip. Lo tengo decidido. Me apetecía hacer algún curso que cueste una pasta gansa y que luego no me sirva para nada. Gratis he hecho un puñao y no he visto resultados. A ver si ahora, pagando, tengo más suerte (dicen que pagando se consiguen más cosas XD)

Creo que tendré que dejar de escribir cosas en el blog porque se me gafa la cosa que da miedo. O tal vez el problema sea yo. Porque soy una ignorante. O una crédula. O ambas cosas. Ah, ah, quedáos con el misterio. Pero si alguien lo sabe que me lo diga, porque yo aún no me he enterado. Sólo espero que no sea ni contagioso, ni mortal.

Lo que tengo claro, es que no soy gafe. La culpa la tienen estos dioses del olimpo, que siempre van chinchando a los mortales felices...

Ps: ¿Qué pasa este mes? Os veo los blogs muy paraditos...

14.9.08

Siempre positifo.


He tenido malas épocas y malos momentos, y siempre he buscado la forma de alegrarme, o por lo menos de consolarme.

Hoy mi espalda sufre un dolor brutal y, por alcance, me llevo yo todos los honores. Estoy hecha polvo, qué poco valgo, etc, etc, y todas esas cosas que se dicen.

...Pero por lo menos no me duele la cabeza con tanto cambio brusco de tiempo :D

Ni tengo que hacer abdominales (creo que habré hecho una en toda mi vida) (por lo menos)

Ni tengo que levantar 250 kilos en ninguna competición.

...aunque se me ha dormido el pie.

Qué cosas...

13.9.08

Segundas partes nunca fueron buenas.

La frase hecha que da título al post es cierta... siempre y cuando haya habido una primera parte.

Retrocedamos en el tiempo. Mi amor platónico, que es el hermano de mi amiga Belén -que no me acuerdo qué nombre le puse, creo que Roberto-, tonteó algo conmigo, no me lo tomé en serio -aunque me muriera de ganas-, y ahí quedó la cosa. Tampoco yo quise indagar mucho, tal vez por si me encontraba algo que no me gustara, pero la verdad es que él no tuvo mucho interés en demostrarme nada, y yo tampoco me quise arriesgar. Me conformaba con tenerlo más cerca que las demás aspirantes a sus brazos, cosas de ser amiga de su hermana, y consolarme -del verbo consolar- con una sensación bonita, preciosa, inocente que siempre he guardado con cariño, puesto que el mozo jamás -insisto: jamás- ha hecho nada que haya podido ofenderme o molestarme. Y eso se agradece, vista cómo está la fauna. Tal vez, como no ha tenido interés hacia mí de ningún tipo en este tiempo, pues tampoco he tenido en cuenta sus cosas y he vivido en los mundos de Yupi, en donde tardé bastante en darme cuenta de que Yupi no existía.

Roberto conoció a la mujer de sus sueños y se casó. El matrimonio no duró mucho, por lo que se separaron, y ninguno de los dos pasó por una buena época. Se querían, pero eran incompatibles. A ninguno le dio por hacer cosas raras, simplemente no se llevaban y, aunque fueran la pareja perfecta a ojos del mundo, no existía tal perfección.

Durante este año, Roberto ha estado apareciendo intermitentemente en mi vida. Recordemos que los amores platónicos son platónicos por algo. Pues Roberto iba dejando caer que si un café, que si una copa, que si dónde vas... Belén me había advertido de que su hermano estaba un poco preguntón referente a mí, pero los dioses saben que yo, aunque me valoro mucho, no me creo ser objeto de deseo de nadie que me importe. Y, aunque suene repetitiva, a los hechos me remito.

Y la cosa es que mientras yo tonteaba con un par de chicos, él estaba esperando su turno. A la tonta, sabiendo que va muchos años por delante de los demás, acabó ocupando un sitio casi diario en mi vida. Que si un correo. Que si un mensaje por cualquier asunto. Que si le acompaño a comprarse cualquier cosa cuando yo vuelvo del trabajo, que su hermana no puede hacerle el favor. Que si venía a recogerme a la estación. Y así siguió la cosa hasta que me dí cuenta de que me gustaba tenerle a mi lado. Siempre he sido muy enamoradiza, y él fue el primero que llenó esta cabeza de tonterías. Durante años fue el único para mí, y me encontraba con que yo era la única para él.

Y me llené de dudas. ¿Ein? ¿Qué pasó? ¿Mande? Que yo me rayo mucho, y me conozco, y empecé a darle largas para que, si no estaba interesado de verdad, se cansara de mí y me abandonara, pero ante su casta insistencia, empecé a verlo como un cazador, que son los que insisten e insisten, de manera sutil y maquiavélica, hasta que caes y luego... au revoir. Que yo ya me rayo mucho. Será la edad >cof cof< o la experiencia, pero ese interés supino y supremo por esta humilde persona me estaba dando más quebraderos de cabeza que alegrías. Y lo pilló. Vaya si lo pilló.

Una tarde de agosto apareció por el bar de la playa en donde hemos pasado casi todo el mes. Vivíamos allí, prácticamente. Belén hizo cuanto pudo para que nos quedáramos a solas -es un decir: en agosto, en un bar de la playa, puedes estar de muchas formas, menos a solas-. Roberto -aclaro- no se pegó a nosotros, sino que siempre intentaba que nuestros encuentros fuesen a solas, sin nadie que interrumpiera. Por eso, me extrañó que hiciera su aparición en público y me requiriera de forma sutil, algo así como "Quiero hablar contigo".

Cuando alguien se hace unos cuantos kilómetros para hablar expresamente con una persona, es porque hay interés. Y él lo mostró. Fuimos a dar una vuelta, mientras él empezó a contarme cosas suyas, intentando recrear las tardes que habíamos pasado juntos, hasta que yo le pregunté que qué pasaba. Y entonces, fue cuando me dijo que yo le gustaba.

Y entonces le arranqué la ropa y...

Bueno, no. La cosa es que me quedé con un paralís mu tonto. Qué queréis que os diga. Aunque sepas que es mentira, que un amorsote te diga que le gustas, te deja una cara de panoli... Me preguntó que si me molestaba, que se iría y no me daría más la brasa, que su hermana le había contado lo que yo pensaba de él. Y yo, que por si no os habéis dado cuenta soy una persona que se raya mucho, pensé:
-Lo conozco años y años. Como me mienta, lo mato, que es el único que no me ha hecho ná malo.
-Es el hermano de Belén. Si me miente, creo que Belén lo remata.
-Mi hermano puede triturar lo que haya quedado (a petición mía).

Le dije que no me molestaba. Son muchos años ya los que lo conozco para que ahora venga a tomarme el pelo. Sabe que yo soy más seria de lo que aparento en estas cosas. Y sabe que es mi amor platónico.

Así que llevamos cosa de un mes quedando asíduamente. Tal vez esto no funcione, o tal vez si. Que llegue lo que tenga que llegar, y que sea cuando tenga que ser. Sólo sé que cuando me besó la primera vez sentí mariposas en el estómago, cosa que no había sentido desde hacía muchos y adolescentes años.

No me ha prometido nada, sino que seguimos como siempre, solo que ahora con más confianzas. Supongo que sabe también que, cuando quiero a alguien, prefiero mil veces no haber probado su cariño si lo voy a perder.

Que soy muy tonta y me ilusiono enseguida.

Y yo estoy un pelín ilusionada.

12.9.08

Y yo, más.

Perdonadme si alguno se siente por aludido, pero una gran parte de los habitantes de las grandes ciudades piensan que los que vivimos en un pueblo vamos trescientos años por detrás de ellos. Y es verdad. Los hombres de las aldeas siguen yendo con boina, mula y alforjas, y las mujeres llevamos cuatro capas de sayas bajo la falda, llevamos pañuelo en la cabeza y solemos beber de un botijo que, casualmente, llevamos siempre en la cabeza.

Y ahora, en serio: ¿esta gente de dónde sale? Cada vez que me topo con alguno de ellos, me recuerdan al profesor francés, cuyo colegio se vino de intercambio al mío y viceversa, que escribió una carta en donde decía que no mandaba una cinta grabada porque no sabía si nosotros conocíamos (y teníamos) una cosa llamada radiocassette que servía para escucharla.

Ese ombliguismo de estas gentes de las capis (que no generalizo, que no lo hago) hace que haga uno de mis estudios caseros científicos, en donde siempre encuentro la misma explicación: son tontos de remate. Porque suelen tener una autoestima tan bajita que intentan levantarla buscando involuciones en la gente de pueblo. Porque lo que ellos conocen -y tú puedes vivir sin ello perfectamente- debería ser conocido por todo el mundo -aunque se trate del bar de copas al que van los findes y te pillen en la otra punta de España-, y lo que desconocen, no existe. O es mentira. Pues vale. Será mentira.

Mi camino se les hace infinito, por lo que no entienden que me desplace tantos kilómetros al día para venir a trabajar. Hombre: más lejos de aquí está Burgos -y Santiago de Compostela, ni te digo :P-, pero hasta que se invente la máquina de teletransportación, pues la línea de cercanías hace su apaño.

No entienden el valenciano, pero no se explican cómo es que no sabes inglés. Si estuviera en Alemania, me preguntarían que cómo es que no sé inglés igualmente. Pos mira, es que el botijo me pesa mucho y no me deja bajar bien la cabeza pa´studiar.

Ellos se creerán mu chulitos, pero qué queréis que os diga. Yo más. Vuelve septiembre con tonterías y a mí me apetece discutir con alguien ya.

Ato la mula y m´acuesto, que mañana me despertará el gallo antes de lo que quiero (jijiji)

¿Estáis bien todos? (siiiiiiiiiiiiiiiiii) Perfecto pues.