Quillos... parece que hace un poco de aire...
Yo sólo quería ir a comprar el pan y el tabaco, por lo que me he puesto mi traje de plomo, ya que el parete metereológico hoy decía que habían grandes probabilidades de volar cual pájaro. Cuando he salido, he comprobado la fuerza del viento siendo bombardeada por una lluvia de macetas que, tenían tan mala puntería, que ni una me dió, oiga. Las vecinas -que amables- me daban los buenos días mientras una ráfaga -una por cada una de ellas- se las llevaba en direcciones distintas rumbo a otro sitio, al que seguramente no querían ir. Y yo, con cara de velocidad -recordemos que hoy hace viento-fuerte-de-narices en todo el país-, no podía cerrar la boca sin que los párpados se llenaran de aire. Por lo menos, me sirvieron de freno. Ahora puedo hacer una funda para el sofá con la piel sobrante.
Aterrorizada, intentaba avanzar luchando con todas mis fuerzas para llegar a mi destino. Y sabía que volver a casa sin el pan sería motivo para que mi madre me deseheredara, y que, si no compraba tabaco, me tendría que hacer cigarros con las hojas de espinacas, y no era plan. Con uñas y dientes -más dientes que uñas, que me las he comío toas-, iba aferrándome a toda reja, tubo, desagüe y puerta que encontraba por el camino. Mis pies ya ni tocaban el suelo, y yo, en horizontal, a dos metros de la acera, saludaba sin ganas al resto del vecindario que, como yo, habían tenido la genial idea de ir a por el pan. Sin embargo, todos, menos yo, se fueron perdiendo entre las nubes al tiempo que alguien decía "Dile a tu madre que...". Que... ¿qué? Me perdí el resto de la frase. Total, tampoco sabía quién la había dicho...
Derrotada, agotada, sudorosa -recordemos que hoy ha hecho un ponientazo de narices: 23 grados-, dejaba que el agotamiento me venciera. Siento que mis manos se resbalan, y uno a uno, mis dedos dejan de tocar mi clavo ardiendo. Y me suelto. Y vuelo. Y visito otros países, conozco a otras gentes de España. Con una chica me enciendo un cigarro mientras chapurreamos de dónde somos y de lo bueno que está Casillas. Nos despedimos. Acabo en Cantabria, pero allí, que hace más aire, otra ráfaga de aire me dirige hacia mi pueblo, en donde saludo a algún primo que anda suelto por ahí. Y, por casualidad, regreso a casa, en donde caigo ligera y graciosamente -de culo, vamos- frente a la panadería a la que voy a comprar el pan todos los días.
-Parece que hace aire...-me dice la panadera.
-Guarra- pienso.
-Un poco, si- digo.
-¿Te has hecho daño? Es que he visto cómo te caías...
-No me he caído. He caído, guarra -pienso.
-Bah, no ha sido nada.
Lo cierto es que el coxis lo tengo en la ceja izquierda, pero no lo admitiría ni aunque me dijera "Tienes un bulto en la ceja izquierda". Yo juraría y aseguraría que se trata de acné juvenil mal curado.
Adoloría, encorvá y con mono, compro el suficiente tabaco para poder pasar el resto de año sin salir de casa. Vuelvo a casa. Las vecinas regresan maltrechas por varias calles. Tengo miedo de que se fijen en mi coxis con forma de acné juvenil. Corro -como puedo- hasta casa, en donde aseguro que todo está cerrado y me sumerjo en mis apuntes. Me preocupo por el coxis, pero dejo de hacerlo. El traje de plomo me pica y me lo quito.
El coxis decide quedarse un mesecillo de vacaciones incrustado en la ceja. Dice que así cambia de perspectiva.
Y yo... lo dejo hacer. Total, verá que no hay nada interesante por delante. Apuntes, si eso. Porque por lo demás...
23.1.09
19.1.09
Que quede para la posterioridad
Dos cosas: una, un vídeo musical para despedirnos de tal elemento.
Otra, aconsejaros que veáis el documental de Michael Moore, Fahrenheit 9/11.
No, si todavía creerá que lo ha hecho perfectamente. Pero ya-sabéis-quién, no ha aparecido...
No creo que el que le suceda lo haga peor que el que se va.
Y dejo ya de buscar vídeos, que podría estar hasta que finalizara el año encontrando más y más material que le deje en evidencia, tanto a él como a su séquito de felones.
Otra, aconsejaros que veáis el documental de Michael Moore, Fahrenheit 9/11.
No, si todavía creerá que lo ha hecho perfectamente. Pero ya-sabéis-quién, no ha aparecido...
No creo que el que le suceda lo haga peor que el que se va.
Y dejo ya de buscar vídeos, que podría estar hasta que finalizara el año encontrando más y más material que le deje en evidencia, tanto a él como a su séquito de felones.
16.1.09
De rebajas
Para mí, que las tiendas nos tienen como un poco por tontos en materia de rebajas.
Este año me propuse comprarme una sola cosa en rebajas: un abrigo. Mi abrigo soñado era el que tenéis muchos de vosotros: acolchadito, entallado, abrigadito, de tela que soporte un uso diario... Ví millones estas navidades, pero me esperé a las rebajas para comprármelo. Si decían que no se vendía ropa, para darles salida en rebajas iban a haber unos descuentos de la leche. Así que me esperé pacientemente a que empezaran.
Cuando llego a la tienda el primer día de rebajas, fuí literalmente arrastrada al interior por decenas ¡cientos! ¡miles! de personas a su interior, en donde a dos brazos apartaban ropa de los percheros, acumulaban ropa en uno de sus hombros y seguían escarbando entre los trapos, amontonados ya sin forma alguna reconocible, en estanterías y mesas. Como pude, me acerqué a la parte de los abrigos, pero... ¿y dónde están los que me gustaban? Ni uno, oiga. Pregunté, y alegaron que se habán agotado. ¿Ya? ¿Los doscientos millones de abrigos que teníais? Sip. Joer, pues nada. Y me propuse ir a otra tienda mientras me transportaba a la calle una marea humana: yo tumbada boca arriba, brazos extendidos, y decenas de brazos me sacabn sobre sus cabezas del local. Lo malo fue cuando me dejaron caer en la acera.
En otras tiendas no corrí mejor suerte. Cambié de pueblo, y lo mismo. Me fui a otros pueblos, y punto por punto, pasó exactamente lo mismito. La respuesta siempre era la misma: no tenemos, pero ahí tienes de otros modelos. Oyes, que de ésos no quiero. En una de las tiendas, me pareció atisbar a lo lejos un abrigo como el que yo quería, ¡con bolsillos y todo!, así que cuando lo tuve entre mis manos, lloré emocionada de la emoción, con sollozos que hacía que mi cuerpo tuviera espasmos. Miré la etiqueta: ¡mi talla! Lloré otro poco, embargada por la felicidad. Con pulso trémulo metí mi brazo en la manga, dispuesto a probármelo...
...o él había encogido, o yo había aumentado. No había manera de meter el otro brazo. El abrigo que yo llevaba era de la misma talla, y sí que me venía bien. Rota por el dolor, dejé caer el abrigo, mientras apesadubrada dejé que la marea humana me dirigiera de nuevo a la calle, en donde comprendí que mi vida no tenía sentido.
Así que paso de las rebajas. Todo son trapos, cosas de los años ochenta o cosas horribles, como esos vestidos premamás que se estilan tanto ahora, que si eres delgada te vienen estupendamente, pero como no lo seas te hace forma de mesa camilla.
Así que... nada. Ya tengo el post escrito.
*Este post es producto de la experiencia de la autora. La realidad puede haber sido exagerada para darle mayor énfasis a la historia. Las hordas de personas en las tiendas también pueden haber sido exageradas ligeramente -en una o dos personas-. Y desde aquí, se deja constancia que odiamos a las guarras que se llevaron todos los abrigos del modelo que le gustaba a la autora.
Este año me propuse comprarme una sola cosa en rebajas: un abrigo. Mi abrigo soñado era el que tenéis muchos de vosotros: acolchadito, entallado, abrigadito, de tela que soporte un uso diario... Ví millones estas navidades, pero me esperé a las rebajas para comprármelo. Si decían que no se vendía ropa, para darles salida en rebajas iban a haber unos descuentos de la leche. Así que me esperé pacientemente a que empezaran.
Cuando llego a la tienda el primer día de rebajas, fuí literalmente arrastrada al interior por decenas ¡cientos! ¡miles! de personas a su interior, en donde a dos brazos apartaban ropa de los percheros, acumulaban ropa en uno de sus hombros y seguían escarbando entre los trapos, amontonados ya sin forma alguna reconocible, en estanterías y mesas. Como pude, me acerqué a la parte de los abrigos, pero... ¿y dónde están los que me gustaban? Ni uno, oiga. Pregunté, y alegaron que se habán agotado. ¿Ya? ¿Los doscientos millones de abrigos que teníais? Sip. Joer, pues nada. Y me propuse ir a otra tienda mientras me transportaba a la calle una marea humana: yo tumbada boca arriba, brazos extendidos, y decenas de brazos me sacabn sobre sus cabezas del local. Lo malo fue cuando me dejaron caer en la acera.
En otras tiendas no corrí mejor suerte. Cambié de pueblo, y lo mismo. Me fui a otros pueblos, y punto por punto, pasó exactamente lo mismito. La respuesta siempre era la misma: no tenemos, pero ahí tienes de otros modelos. Oyes, que de ésos no quiero. En una de las tiendas, me pareció atisbar a lo lejos un abrigo como el que yo quería, ¡con bolsillos y todo!, así que cuando lo tuve entre mis manos, lloré emocionada de la emoción, con sollozos que hacía que mi cuerpo tuviera espasmos. Miré la etiqueta: ¡mi talla! Lloré otro poco, embargada por la felicidad. Con pulso trémulo metí mi brazo en la manga, dispuesto a probármelo...
...o él había encogido, o yo había aumentado. No había manera de meter el otro brazo. El abrigo que yo llevaba era de la misma talla, y sí que me venía bien. Rota por el dolor, dejé caer el abrigo, mientras apesadubrada dejé que la marea humana me dirigiera de nuevo a la calle, en donde comprendí que mi vida no tenía sentido.
Así que paso de las rebajas. Todo son trapos, cosas de los años ochenta o cosas horribles, como esos vestidos premamás que se estilan tanto ahora, que si eres delgada te vienen estupendamente, pero como no lo seas te hace forma de mesa camilla.
Así que... nada. Ya tengo el post escrito.
*Este post es producto de la experiencia de la autora. La realidad puede haber sido exagerada para darle mayor énfasis a la historia. Las hordas de personas en las tiendas también pueden haber sido exageradas ligeramente -en una o dos personas-. Y desde aquí, se deja constancia que odiamos a las guarras que se llevaron todos los abrigos del modelo que le gustaba a la autora.
15.1.09
Sólo es literatura.
Hace años, en la zona de El Palmar, en plena Albufera valenciana, una cofradía de pescadores se negó en rotundo que las mujeres ingresaran en ella y pudieran pescar igual que ellos. Hubo quienes se pronunciaron a favor de ellas y fueron, por lo visto, expulsados. Los requisitos que se solicitaban por aquél entonces para que fueran admitidas fueron cambiados para retrasar su ingreso. Hasta que llegó uno que se cubrió de gloria (si encuentro el enlace, lo pongo): se rechazaba el ingreso de las mujeres porque en el libro Cañas y Barro de Vicente Blasco Ibáñez estaba escrito que las mujeres no podían pescar (o algo así).
Hoy en día, y tras varios juicios y muchos años de reticencias, parece ser que las mujeres que están en la cofradía siguen siendo marginadas por los cofrades, machotes ellos.
Hace años, por otra parte, hubo un holocausto en donde se perdieron muchas y variadas vidas humanas, procedentes de muchos sitios y religiones. A uno de los pueblos que quisieron exterminar (y que conste en acta que no fue el que más vidas humanas perdió), tras la guerra, les ofrecieron volver a sus originarias tierras para instalarse. Entonces, todos, en unísono, exclamaron que su país era la tierra prometida que les ofreció su dios, lo ponía en su libro sagrado, por lo que los armaron hasta los dientes, expulsaron a los palestinos de sus territorios y fueron adueñándose de todo.
Hoy en día, son ellos los que masacran, los que exterminan y los que cometen atrocidades.
Yo no sé qué pensaría Blasco Ibáñez si supiera que alguien utilizó unas palabras suyas para prohibir un ingreso a las mujeres, pero dios, si existiera, no permitiría tales atrocidades por parte de Israel.
Ya puestos, si utilizamos el mismo libro, podemos decir que si fueron capaces de crucificar al hijo de dios, qué no son capaces con la población civil palestina.
Qué vergüenza. Qué impotencia. Qué barbaridad. Y todo por un libro (aunque sólo sea su tonta excusa)
Y encima, si los criticas, eres antisemita. Pues que miren en un diccionario la palabra genocidio.
Hoy en día, y tras varios juicios y muchos años de reticencias, parece ser que las mujeres que están en la cofradía siguen siendo marginadas por los cofrades, machotes ellos.
Hace años, por otra parte, hubo un holocausto en donde se perdieron muchas y variadas vidas humanas, procedentes de muchos sitios y religiones. A uno de los pueblos que quisieron exterminar (y que conste en acta que no fue el que más vidas humanas perdió), tras la guerra, les ofrecieron volver a sus originarias tierras para instalarse. Entonces, todos, en unísono, exclamaron que su país era la tierra prometida que les ofreció su dios, lo ponía en su libro sagrado, por lo que los armaron hasta los dientes, expulsaron a los palestinos de sus territorios y fueron adueñándose de todo.
Hoy en día, son ellos los que masacran, los que exterminan y los que cometen atrocidades.
Yo no sé qué pensaría Blasco Ibáñez si supiera que alguien utilizó unas palabras suyas para prohibir un ingreso a las mujeres, pero dios, si existiera, no permitiría tales atrocidades por parte de Israel.
Ya puestos, si utilizamos el mismo libro, podemos decir que si fueron capaces de crucificar al hijo de dios, qué no son capaces con la población civil palestina.
Qué vergüenza. Qué impotencia. Qué barbaridad. Y todo por un libro (aunque sólo sea su tonta excusa)
Y encima, si los criticas, eres antisemita. Pues que miren en un diccionario la palabra genocidio.
14.1.09
Unos minutos musicales.
Una gran versión, un gran cantante -pero que se ve que no le va bien la cosa- y una película interesante.
Oh, yeah.
Ahora, un clásico (os facilito la letra para que podáis cantarla)
Dios, lo que hace el aburrimiento...
Oh, yeah.
Ahora, un clásico (os facilito la letra para que podáis cantarla)
Dios, lo que hace el aburrimiento...
12.1.09
Los envidiosos.
Hemos tenido frío, mucho frío, lluvia a cubos, granizo a diario, aire polar o siberiano -a ver si se aclaran y nos aclaramos todos-, pero faltaba una cosa: la nieve. Aquí no nieva nunca, así que, azules de frío cual pitufos pero verdes de envidia como... pepinos -mismo-, tras las adversas condiciones climatológicas por parte del todo el país menos este microclima propio que tenemos -somos asín de chulos, oiga-, fuimos raudos y veloces a buscar algo de nieve.
Fuimos a lo seguro: pensamos en ir a una estación de esquí, pero no hay ninguna cerca, así que pensamos en alejarnos sensiblemente de estos lares, así que acabamos en Valdelinares. Curioso el pasar por una carretera con un espléndido sol por donde horas antes cientos de camiones tuvieron que pasar la noche por el hielo y la nieve.
Vimos un quitanieves. ¡Un quitanieves! Oeoeoeoeoe....
Tuvimos unos kilometrillos de curvas. En esos momentos quise que mi vida finalizara. Qué mala me puse, válgame. El choteo de mi padre fue histórico. Dice que no cambio. Y no voy a cambiar, con semejantes curvas.
Y, por fin, llegamos a la nieve, blanca, fría, y en polvo en donde los muñecos de nieve no pasaron de ser montones de nieve con un par de piedras como ojos y otra como nariz y el gorro de alguien. Ni las bolas se quedaban compactas -pero qué sabré yo, ni que fuera la experta en clases de nieve-.

E hicimos ángeles de nieve. Y el ganso, ya puestos.
Así que luego nos fuimos a comer. Al volver a casa nos encontramos con que nos habíamos ahorrado un día de perros -más agua, más granizo y más frío-. Si es que no nos podemos ir a ninguna parte sin que pase algo.
Con la de cosas que pasó por aquí, nos fuimos a lo que no teníamos.
Y a eso se le llama envidia :D
Fuimos a lo seguro: pensamos en ir a una estación de esquí, pero no hay ninguna cerca, así que pensamos en alejarnos sensiblemente de estos lares, así que acabamos en Valdelinares. Curioso el pasar por una carretera con un espléndido sol por donde horas antes cientos de camiones tuvieron que pasar la noche por el hielo y la nieve.
Vimos un quitanieves. ¡Un quitanieves! Oeoeoeoeoe....
Tuvimos unos kilometrillos de curvas. En esos momentos quise que mi vida finalizara. Qué mala me puse, válgame. El choteo de mi padre fue histórico. Dice que no cambio. Y no voy a cambiar, con semejantes curvas.
Y, por fin, llegamos a la nieve, blanca, fría, y en polvo en donde los muñecos de nieve no pasaron de ser montones de nieve con un par de piedras como ojos y otra como nariz y el gorro de alguien. Ni las bolas se quedaban compactas -pero qué sabré yo, ni que fuera la experta en clases de nieve-.
E hicimos ángeles de nieve. Y el ganso, ya puestos.
Así que luego nos fuimos a comer. Al volver a casa nos encontramos con que nos habíamos ahorrado un día de perros -más agua, más granizo y más frío-. Si es que no nos podemos ir a ninguna parte sin que pase algo.
Con la de cosas que pasó por aquí, nos fuimos a lo que no teníamos.
Y a eso se le llama envidia :D
6.1.09
¿Y mi portátil?
Sigamos.
El primer día del año me propuse no hacer ni un propósito para el año nuevo. Total, luego no se me cumple alguno, y yo me encargo de hacer que el resto no se cumpla tampoco, así que lo dejaré al factor sorpresa, porque este año, además de crisis, tendremos fuertes emociones para todas las edades y gustos.
Jorl, mirad que estas fiestas he disfrutado como una enana (¿por qué se dirá eso?). Ha habido de tó: menos asesinatos en serie y viajar en avión, ha habido de tó, y muy bueno. Y así estoy yo, que parezco una princesa: de fiesta en evento, de evento en comida y de comida a cena sin levantarme de la mesa de lo que duraba el café. Y así me pasa, que mi línea se ha perdido por completo, pero como nunca la tuve, no puedes echar de menos lo que nunca has tenido.
Vino mi primo H a pasar la nochevieja con nuesas mercedes. El tío es un fenómeno explicando las cosas. Su comentario estrella ha sido que le abrieron el coche y le quitaron una minicadena vieja que tenía para el trabajo y que estaba llena de pegotes de cemento y escayola, de ésas que acabas diciendo de ellas que si se la llevan te hacen un favor. Pero él decía, pero era MI minicadena, así que empezó a atar cabos de quién, cuándo y cómo (no sé en qué se basó) y dedujo que cierto chico del pueblo tenía que haber sido (sus motivos tendría). Así que muy ufano se presentó ante el susodicho y le pidió lo que era suyo. El otro, a cuadros, le dijo que no sabía de lo que le estaba hablando. Pues mi primo se pasó toda la semana buscándolo y preguntándole delante de quien estuviera delante que cuándo le iba a devolver su minicadena, desde que lo encontraba hasta que se iba a casa a cenar. Y el otro se ponía de todos los colores, que yo no la tengo, tío, que no he sido yo la que te la ha quitado. Y también se le ocurrió acercarse por casa del chaval y decirle a su madre que quería su minicadena. Bueno, al final mi primo ha recuperado su minicadena tuneada de obra. El otro jura y rejura que no ha sido, pero como dice H, cuando sabe quién la tenía, muy lejos no debía estar. Cabezonería en estado puro.
Como H se vino, pues ya que estaba, se vino conmigo al cuartel general que hemos conseguido para estas fiestas. Se trata de un chalet en donde da igual cuánto ruido hagas, porque los de al lado están están haciendo más que tú. Bueno, hemos cabido todos. Allí hemos comido, comido, desayunado, cenado y atragantado con las uvas, hemos jugado al escondite a oscuras por fuera (todo un clásico) y no sé cómo gané una timba de póker (la suerte del principiante, pero ahora que le he pillado el gustillo, seguro que pierdo) y me retiré de la competición para que recuerden que me retiré en la cumbre :P
Pero... ¿y para dormir? Ya sabemos que las parejitas quieren aposentos propios, pero el resto... Eso no eran habitaciones, eran el camarote de los hermanos Marx. He pasado un frío de narices, pero prefería dormir en un sofá que en la cama, por la que todos se pegaban, o en las colchonetas. Y eso que habían cuatro de cada. Así que mi espalda aún intenta enderezarse, porque las costillas las tengo todas en la misma parte de lo duro que estaba el jodío sofá. Pero no pasa nada, ya volverá todo a su sitio.
Así que H ha vuelto al pueblo con su minicadena llena de pegotes de cemento y yo me he quedado esperando el portátil que ¡oh, sorpresa! no me han traido los Reyes. Ropa... unos zapatos... un collar... vale, no están mal. Pero me hacía ilu el portátil. Se ve que este año no me he tenido que portar muy bien. O lo suficientemente bien. O es que me he portado fatal. A saber, pero lo único que tengo claro es que no tengo portátil nuevecito desde el que os escriba. Caprichosa que ha salido la niña. Pero bueno, falta, lo que se dice falta, no me hace. Pero ilu... un puñao.
Así que este ha sido el resumen de estas navidades, que ya terminan.
Y he vuelto.
Que se preparen las empresas, ahora que busco trabajo de nuevo... Whahahahaha...
El primer día del año me propuse no hacer ni un propósito para el año nuevo. Total, luego no se me cumple alguno, y yo me encargo de hacer que el resto no se cumpla tampoco, así que lo dejaré al factor sorpresa, porque este año, además de crisis, tendremos fuertes emociones para todas las edades y gustos.
Jorl, mirad que estas fiestas he disfrutado como una enana (¿por qué se dirá eso?). Ha habido de tó: menos asesinatos en serie y viajar en avión, ha habido de tó, y muy bueno. Y así estoy yo, que parezco una princesa: de fiesta en evento, de evento en comida y de comida a cena sin levantarme de la mesa de lo que duraba el café. Y así me pasa, que mi línea se ha perdido por completo, pero como nunca la tuve, no puedes echar de menos lo que nunca has tenido.
Vino mi primo H a pasar la nochevieja con nuesas mercedes. El tío es un fenómeno explicando las cosas. Su comentario estrella ha sido que le abrieron el coche y le quitaron una minicadena vieja que tenía para el trabajo y que estaba llena de pegotes de cemento y escayola, de ésas que acabas diciendo de ellas que si se la llevan te hacen un favor. Pero él decía, pero era MI minicadena, así que empezó a atar cabos de quién, cuándo y cómo (no sé en qué se basó) y dedujo que cierto chico del pueblo tenía que haber sido (sus motivos tendría). Así que muy ufano se presentó ante el susodicho y le pidió lo que era suyo. El otro, a cuadros, le dijo que no sabía de lo que le estaba hablando. Pues mi primo se pasó toda la semana buscándolo y preguntándole delante de quien estuviera delante que cuándo le iba a devolver su minicadena, desde que lo encontraba hasta que se iba a casa a cenar. Y el otro se ponía de todos los colores, que yo no la tengo, tío, que no he sido yo la que te la ha quitado. Y también se le ocurrió acercarse por casa del chaval y decirle a su madre que quería su minicadena. Bueno, al final mi primo ha recuperado su minicadena tuneada de obra. El otro jura y rejura que no ha sido, pero como dice H, cuando sabe quién la tenía, muy lejos no debía estar. Cabezonería en estado puro.
Como H se vino, pues ya que estaba, se vino conmigo al cuartel general que hemos conseguido para estas fiestas. Se trata de un chalet en donde da igual cuánto ruido hagas, porque los de al lado están están haciendo más que tú. Bueno, hemos cabido todos. Allí hemos comido, comido, desayunado, cenado y atragantado con las uvas, hemos jugado al escondite a oscuras por fuera (todo un clásico) y no sé cómo gané una timba de póker (la suerte del principiante, pero ahora que le he pillado el gustillo, seguro que pierdo) y me retiré de la competición para que recuerden que me retiré en la cumbre :P
Pero... ¿y para dormir? Ya sabemos que las parejitas quieren aposentos propios, pero el resto... Eso no eran habitaciones, eran el camarote de los hermanos Marx. He pasado un frío de narices, pero prefería dormir en un sofá que en la cama, por la que todos se pegaban, o en las colchonetas. Y eso que habían cuatro de cada. Así que mi espalda aún intenta enderezarse, porque las costillas las tengo todas en la misma parte de lo duro que estaba el jodío sofá. Pero no pasa nada, ya volverá todo a su sitio.
Así que H ha vuelto al pueblo con su minicadena llena de pegotes de cemento y yo me he quedado esperando el portátil que ¡oh, sorpresa! no me han traido los Reyes. Ropa... unos zapatos... un collar... vale, no están mal. Pero me hacía ilu el portátil. Se ve que este año no me he tenido que portar muy bien. O lo suficientemente bien. O es que me he portado fatal. A saber, pero lo único que tengo claro es que no tengo portátil nuevecito desde el que os escriba. Caprichosa que ha salido la niña. Pero bueno, falta, lo que se dice falta, no me hace. Pero ilu... un puñao.
Así que este ha sido el resumen de estas navidades, que ya terminan.
Y he vuelto.
Que se preparen las empresas, ahora que busco trabajo de nuevo... Whahahahaha...
5.1.09
Disfrutemos en Nochevieja (si, vale, ya ha pasado...) (es para recordar más que nada)
¡Dentro de nada... Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en nochevieja me siento... me siento... no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos yo.
El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del GranPrix:
Tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa, prepararlas doce uvas... Contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas:
- Una, dos, tres, cuatro... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis... Esta pocha ya la he contado... Una, dos... siete, ocho... ¡Joder, las doce menos veinte! ¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo!
Y tu madre:
- ¿Queréis venir, que se enfrían las gambas?
Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa... Y antes de las doce!; que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás desactivando una bomba.
- ¡Coño, las doce menos diez! ¡Mamá, no me da tiempo: hazme un sándwich con el cochinillo, que ya está terminando Cruz y Raya!
Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver la tele.
Allí están Ana Obregón y Ramón García, explicando a toda España como funciona un reloj. Acojonados por si se equivocan:
- Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también.. serán las doce.
¡Coño, como todas las noches!
- Y entonces bajará la bola y... luego vienen los cuartos, ¡no vayan a empezar a comerse las uvas, ¿eh?
Vamos a ver: ¿por qué nos explican mil veces que nos comamos las uvas en el os cuartos y nadie nos explica por qué *** tiene que bajar una bola? ¿Qué clase de reloj es ése?
Cuando por fin llegan las doce, en toda España se oye lo mismo: Cla,cla,cla, cla... > > es la bola>>: cla, cla, cla... Din-don...
- ¡Ah no, que son los cuartos!
Din-don...
- ¡Escupid que son los cuartos!
Din-don...
- Pfbbbbbbbb... ¿qué son qué?
Din-don...
- Los cuartos...
Ton...
- ¡Ahora, ahora!
Ton..
- ¡Una!
- ¡Que no, que vamos por la segunda!
Ton...
- Pues me meto dos...
Ton...
- Seis....
- ¿Cómo que seis?
Ton...
- A mí ya no me caben más, ¿eh?
Ton.. -¡Eh!, ¡deja mis uvas, ***!
Ton...
- ¡Es que se me ha caído una al suelo!
Ton...
- Bgrfds...
Ton...
- Bggggdffffff...
Ton...
- A mí ya no me quedan...
Ton...
- Bgggggdffffff....
- ¡Pues a mí me sobran cuatro!
Ton...
- Bfgggggggg, grounfffffff...
Y cuando acaban, toda la familia con la boca llena de babas, a darse besos:
- Feliz año, eeeeeeeeeh, felicidades, grfdddfd...
Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing!
- ¡Pero ***! ¿Ya están llamando? ¿No se pueden esperar?
- Pues a mí todavía me sobran dos...
- ¡Champán, que alguien abra el Champán!
Pero, bueno, ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así?
¡Qué estrés, de verdad!
Pero como es Nochevieja... tienes la obligación de divertirte. Así que después te vas a un fiestorro a un sitio en el que, si caben mil personas, el dueño ha decidido meter a cinco mil doscientas. ¡Muy bien! ¡Cuatro mil doscientas más de las que caben! ¡Quédate en la calle si te apetece, con la pelona que está cayendo!
Así que entras. Lo bueno que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar cualquier cosa. A mí el año pasado me ocurrió de todo. Yo estaba tan tranquilo, tomándome mi cubatita de garrafón, cuando de repente un tío me cogió por detrás y me dijo:
- ¡¡¡¡COOOOOOOOONGAAAAA!!!!!
Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar... ¡Eso te lo hace un tío en el autobús y le partes la cara! ¡Pero como es Nochevieja... ! ¡Pues hala! Y de repente te das la vuelta y llevas cien personas enganchadas a tu culo. ¡A ver como escapas de ésta! Porque una conga es como una secta: entrar es muy fácil pero salir es muy jodido. Porque en el garito hay como doce congas girando a toda pastilla...
Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga... por mi derecha, cuando, de pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante conducida por un gordo con casco de vikingo. Yo le iba a hacer ráfagas, pero como las congas no llevan ni luces ni nada...pues, para evitar la colisión, di un giro brusco a la derecha... ¡Y me tragué entera una columna de espejitos! ¡Siniestro total!
Doce heridos leves y una columna de espejitos destrozada. Y yo, con una ceja abierta tirado en el suelo pensaba: cagao!
Y en ésas, me desmayé.
Al despertar estaba en la sala de urgencias, rodeado por todos los de mi conga. Algunos todavía no se habían desenganchado; habían venido corriendo detrás de la ambulancia.
Bueno, las urgencias en Nochevieja, hay que vivirlas. Si en la sala caben cincuenta personas, el dueño ha metido a ciento cincuenta... Como el de la discoteca. Y como allí también es nochevieja, el camillero lleva un gorrito de moro, la enfermera un collar de hawaiana y el que te cose la ceja unos dientes de Drácula, ¡que te da una confianza... ! El tío te dice:
- ¿Qué ha sido? ¿Con una moto?
- No, con una conga.
- ¡Ay!, si es que van como locos con las congas...
Cuando salí de allí me quería ir a mi casa, pero como era Nochevieja, acabé a las ocho de la mañana con la ceja grapada en un bareto...
- Oiga, póngame un chocolate con churros..
- Pues sólo nos queda Nesquick y algunos dónuses... Es que los últimos churros se los han tomado los de una conga, ¡traían un cachondeo...! Había un gordo que llevaba un casco de vikingo... ¡No le digo más! Y es lo que yo le digo a los clientes: si no disfrutas en Nochevieja, ¿Cuándo vas a disfrutar?
Vía correo electrónico.
1.1.09
Joer con el 2009
...qué mala estoy, po dió.
...Pero qué bien me lo he pasado...
Eso sí: otros días asín y no vivo para contarlo.
Me retiro ya: buenas noches.
...Pero qué bien me lo he pasado...
Eso sí: otros días asín y no vivo para contarlo.
Me retiro ya: buenas noches.
28.12.08
El Teletexto: grandes momentos.
24.12.08
Y el villancico.
(Música: la de Blanca Navidad)
Oh, mis pies congelaos,
sufren
con la estufa enchufá.
Aquí no cae ni un copo
ni hago muñecos
de nieve
ni pillo resfriaos.
Oh, ya es Navidad, chupi,
estoy que ya no quepo en mí.
Ahora me pica una pierna,
ja ja,
qué malo es no saber cómo acabar :P
Ale, felices fiestas... Sed buenos y divertidos, y cuidadín con lo que hacéis. Papá Noel os está mirando y cuando hacéis algo que no debéis, llora amargamente tapándose la cara con las dos manos mientras sus sollozos sacuden su orondo cuerpo. Hasta se le cae el moquillo y llega a la punta de la barba. Lo juro.
Ah: si por casualidad alguien recibe un portátil, es que se han equivocado: es para mí (yo lo intento, y si cuela, cuela :P)
Ah: si por casualidad alguien recibe un portátil, es que se han equivocado: es para mí (yo lo intento, y si cuela, cuela :P)
21.12.08
A Papá Noel no le gusta este blog.

Es que llevo un par de años dejando bien clarito que prefiero a los Reyes Magos.
...Claro, que si me trae el portátil...
18.12.08
Canaliza tu ira.
Hoy no he tenido precisamente uno de mis mejores días, y mira que lo había empezado la mar de bien. Mi despertar tras una noche de sueño gratificante, sepultada bajo cuatro mantas (si, cuatro) (es que tengo frío), mi café con leche viendo las noticias por el internés, el primer intento del día por escribir un post sin éxito (¿qué iba a contar?¿que había dormido sepultada bajo cuatro mantas?) y mi cambio de ropa: del traje de noche -vulgarmente llamado pijama- a lo que comúnmente se le conoce como traje de calle -vaqueros y jersey, vamos-. Y entonces...
Primera putada: me llaman de un sitio para decirme que no sólo no estoy nominada, sino que tendrán en cuenta mi currículum para próximas selecciones de personal. Y yo, pensando ese viejo noduelenoduelenoduele... Porque tengo que decir a los nuevos visitantes del cutreblog que yo tengo dos vicios: el tabaco y la búsqueda de trabajo. Son dos hábitos que no puedo dejar nunca de forma definitiva. El primero, porque no puedo -tampoco he insistido mucho-, pero el segundo porque no me dejan que lo deje. Así de fácil.
Cuando caminaba por la calle con la cabeza apoyada por las paredes lamentándome de mi fracaso y pensando mil y una razones ajenas a mí -por supuesto- para no ser la elegida, me ha llegado la segunda noticia fatal. Y entonces me he puesto de una mala h*sti* que no puedo explicar aquí. Hubiera sido más fácil llorar -y más para la de las lágrimas más fáciles a este lado del Mediterráneo-, pero a mí me da ahora por cabrearme. Mucho. Pero mucho. Hasta límites que ni sospecharíais. Vamos, que me ha sentado tan mal, que he notado como las cejas, los ojos, la nariz y la boca se concentraban en el centro de la cara. Un cabreo en toda regla.
Con semejante genio, me he permitido el lujo de acercarme a la tintorería, en donde desde hace dos semanas tendría que haber estado un abrigo de mi madre y no aparecía. Usando la mala leche, he conseguido que encontraran en dos segundos lo que no habían encontrado en dos semanas. Luego, me he pasado por casa, en donde he visto a un santo varón con su perrito -monísimo- haciendo popó casi en el escalón, casi le hago tragarse el mondongo y el perro, por este órden. Cuando se ha ido, casi estaba la acera más limpia que cuando había llegado.
El resto del día ha sido monótono. Como que el cabreo no se me ha ido, y sólo mi madre ha sido la que me ha puesto firme cuando ha visto que (joer, qué olvido) me había olvidado comprar el pan. He estudiado un poco, he mirado el correo unas doscientas veces -odio los popopoins que no sean graciosos- y me he permitido el lujo de fastidiar a algunas empresas mandando mi currículum, sabiendo que no soy lo que buscan -se jodan, que trabajen ellos si no puedo hacerlo yo-.
Y como por la noche la tele es una caca y no me apetece estudiar, aprovecho para desperdiciar este ratito dando sabios y productivos consejos para utilizar la ira de forma constructiva.
Ya se ha ido el cabreo -siempre y cuando no lo recuerde-, pero mi madre tiene su abrigo, ese perro no ha mancillado el escalón de mi casa y yo he conseguido fastidiar a los de RRHH de las empresas haciéndoles pensar eso de "Esta tía tiene que estar de coña".
De coña no. Era por joder un rato. (pero... ¿y si cuela :P?)
Primera putada: me llaman de un sitio para decirme que no sólo no estoy nominada, sino que tendrán en cuenta mi currículum para próximas selecciones de personal. Y yo, pensando ese viejo noduelenoduelenoduele... Porque tengo que decir a los nuevos visitantes del cutreblog que yo tengo dos vicios: el tabaco y la búsqueda de trabajo. Son dos hábitos que no puedo dejar nunca de forma definitiva. El primero, porque no puedo -tampoco he insistido mucho-, pero el segundo porque no me dejan que lo deje. Así de fácil.
Cuando caminaba por la calle con la cabeza apoyada por las paredes lamentándome de mi fracaso y pensando mil y una razones ajenas a mí -por supuesto- para no ser la elegida, me ha llegado la segunda noticia fatal. Y entonces me he puesto de una mala h*sti* que no puedo explicar aquí. Hubiera sido más fácil llorar -y más para la de las lágrimas más fáciles a este lado del Mediterráneo-, pero a mí me da ahora por cabrearme. Mucho. Pero mucho. Hasta límites que ni sospecharíais. Vamos, que me ha sentado tan mal, que he notado como las cejas, los ojos, la nariz y la boca se concentraban en el centro de la cara. Un cabreo en toda regla.
Con semejante genio, me he permitido el lujo de acercarme a la tintorería, en donde desde hace dos semanas tendría que haber estado un abrigo de mi madre y no aparecía. Usando la mala leche, he conseguido que encontraran en dos segundos lo que no habían encontrado en dos semanas. Luego, me he pasado por casa, en donde he visto a un santo varón con su perrito -monísimo- haciendo popó casi en el escalón, casi le hago tragarse el mondongo y el perro, por este órden. Cuando se ha ido, casi estaba la acera más limpia que cuando había llegado.
El resto del día ha sido monótono. Como que el cabreo no se me ha ido, y sólo mi madre ha sido la que me ha puesto firme cuando ha visto que (joer, qué olvido) me había olvidado comprar el pan. He estudiado un poco, he mirado el correo unas doscientas veces -odio los popopoins que no sean graciosos- y me he permitido el lujo de fastidiar a algunas empresas mandando mi currículum, sabiendo que no soy lo que buscan -se jodan, que trabajen ellos si no puedo hacerlo yo-.
Y como por la noche la tele es una caca y no me apetece estudiar, aprovecho para desperdiciar este ratito dando sabios y productivos consejos para utilizar la ira de forma constructiva.
Ya se ha ido el cabreo -siempre y cuando no lo recuerde-, pero mi madre tiene su abrigo, ese perro no ha mancillado el escalón de mi casa y yo he conseguido fastidiar a los de RRHH de las empresas haciéndoles pensar eso de "Esta tía tiene que estar de coña".
De coña no. Era por joder un rato. (pero... ¿y si cuela :P?)
Etiquetas:
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15.12.08
No se hizo la miel para la boca del cerdo (¿...o era del asno?)
Empecemos con la parte remember:
Estoy, queridos míos, amiguitos todos, en paro. (fuegos artificiales, música de violines y la tuna dando la brasa) Oigs, la que os esperaaaaaaaa... con mis lamentaciones, mis quejas, mis neuras y mi pesimismo en la materia. Hay quien se queja de que no puede ponerse morros, y yo, qué cosas, de que estoy en el paro. Y te salen unos morros cuando tarda en aparecer algo... Ya no algo especial, sino algo, lo que sea, y parece ser que se atisban tiempos más que preocupantes... Para pensar ponerte morros, si lo que vamos a hacer es ponernos de morros, que no es lo mismo.
Pero por lo menos tengo algo que me puede aliviar un poco la espera: mi cursito. Joer, se complica la cosa, pero yo puedo, yo sé que puedo... Son sólo unos folios contra mí... Unas palabrillas escritas por a saber quién... y lo que es peor... a saber qué estaba haciendo en ese momento, entre palabra y palabra... Porque todos los que tenéis un blog sabéis que hay veces que hay urgencias que no pueden esperar, y volvéis sólo cuando desaparece. ¿A que sí? Pues los que escriben libros, apuntes o tesis doctorales, lo mismo. Lo que pasa es que ellos no lo cuentan.
Pues eso. No hay mucho que contar, pero dejaré constancia de que no ha pasado nada interesante, de que la oficina del paro sigue estando en el mismo sitio pero más llena de lo normal, y de que, a pesar de los madrugones, voy a echar mucho de menos el tener el motivo que me hacía ir a Valencia todos los días, de lunes a viernes.
¡Se me olvida el meme de Lamu!
Yo quiero que me traigan los Reyes... (no, no voy a pedir carne, porque ya he puesto en el post anterior, y en este la lleva hasta en el título)
...tachán...
...es que no se me ocurre nada... Me hace ilu un portátil, pero creo que como lo pida y me lo traigan, el curso se va a hacer muy larrrrrrrrgo... Pero vamos, si algún voluntario quiere comprobar mi capacidad de estudio ante una tentación semejante... (que no, que estamos en crisis y hay que ahorrar)
Pero, cómo no, falta la imagen navideña...

No sé qué pasa con las imágenes de Navidad este año. O son tradicionales, o son sexys o son aburridas. Con el éxito que tuvo la del año pasado...
Pero esta tiene su cosita... :P
Venga, me lo curraré más.
12.12.08
La puntilla.
Mientras mi contrato está con sus últimos estertores, me entero de algo peor. O sea, que si mientras ha habido bonanza económica yo he tenido más bien poco trabajo, ahora que estamos malamente, no sé qué cantidad de poco trabajo tendré. O cuándo tendré. Y que conste que a mí me da más miedo el cuándo que el de qué.
Se ve que yo estoy en Babia, o algo de eso. O tal vez habrá sido que andaba despistadilla. Dicen que los interesados son los últimos que se enteran, porque no me he enterado de algo que ha destrozado mi vida y ya no quiero seguir viviendo...
...Es esto:

...Será cabrón. ¡Mira que engañarme! ¡A mí! Snif...
Pues como venganza..

...AaAaAaAaH
Es viernes.
Voy a ser una persona desempleada más.
...No me lo tengáis muy en cuenta :D
Se ve que yo estoy en Babia, o algo de eso. O tal vez habrá sido que andaba despistadilla. Dicen que los interesados son los últimos que se enteran, porque no me he enterado de algo que ha destrozado mi vida y ya no quiero seguir viviendo...
...Es esto:

...Será cabrón. ¡Mira que engañarme! ¡A mí! Snif...
Pues como venganza..

...AaAaAaAaH
Es viernes.
Voy a ser una persona desempleada más.
...No me lo tengáis muy en cuenta :D
6.12.08
5.12.08
Esos minutos de gloria.
Ayer nombraron a este cutre blog en El Pito Doble.
Teniendo en cuenta de que el chiste no era mío...
No sé cómo se sentirá el autor material del chiste al ver que se ha hecho famoso en la blogosfera.
Pero mi ratito de gloria no me lo ha quitado nadie.
¡Gracias, Quater! ;D
¡Gracias, Ucedaman! XD
Y, por supuesto, gracias a Lamu por avisarme.
Teniendo en cuenta de que el chiste no era mío...
No sé cómo se sentirá el autor material del chiste al ver que se ha hecho famoso en la blogosfera.
Pero mi ratito de gloria no me lo ha quitado nadie.
¡Gracias, Quater! ;D
¡Gracias, Ucedaman! XD
Y, por supuesto, gracias a Lamu por avisarme.
2.12.08
Recordemos aquellas viejas clases de latín...
Una femina quid un canis Mistetas nominae et el canis perdidum est.
Femina un centurion questiona:
- Ave centurion, Mistetas vidi habemus?
- No, quod vidi volio
Visto aquí.
Como dicen por allí... QUE ME LOL
No sabéis el día que he tenido recordándolo... XD
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