23.1.08

Cómo saber si te quiere.

El amor es de lo único de lo que no escarmentamos. No hay antídoto para que vuelvas a caer como una tonta bajo la mirada de alguien que, en resumidas cuentas, no te conviene, así como tampoco te quiere. Es bonito estar enamorada, perder la cabeza y todo eso, pero no a cualquier precio ni siendo la persona que espera, la que calla, o la que tiene que escuchar eso de "pues esto es lo que hay".

En la película Cinema Paradiso hay una escena muy buena en donde se cuenta un cuento, que reproduzco a continuación:

-Una vez un rey celebró una fiesta.

A ella acudieron las princesas más guapas del reino. Un soldado que hacía la guardia vio pasar a la hija del rey y se enamoró enseguida.

Pero... ¿pero que podía hacer un pobre soldado en comparación con la hija del rey?. En fin... un buen día, consiguió hablar con ella y le dijo que no podía vivir sin estar a su lado.

La princesa quedó tan impresionada por su fuerte sentimiento que le dijo al soldado:
- Si consigues esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya.

Y a partir de ese instante, el soldado se fue allí y la espero un día, y dos días y diez, y luego veinte.

Y cada noche, la princesa le observaba desde la ventana pero él no se movía nunca. Con la lluvia, con el viento, con la nieve, siempre estaba allí. Las palomas se le cagaban encima y las abejas se lo comían vivo.

Pero él no se movía.

Después de noventa días estaba tremendamente delgado, pálido. Al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos y no podía contenerlas. Ya no le quedaban fuerzas para dormir.

Mientras tanto, la princesa seguía observándole y... al llegar la noche noventa y nueve, el soldado se incorporó, cogió su silla y se largó.

-¿Al final?
-Sí, al final, y no preguntes cuál es el significado...


El significado se halla en la acción del soldado. Y el final del cuento lo pongo yo (lo he buscado, no os penséis...):

La gente le preguntó al soldado porqué, faltándole tan poco, había abandonado. El soldado contestó:
-Estaba enamorado de alguien que no me quería, porque de las noventa y nueve noches, no ha querido evitarme ni una.


Lo que pasara después entre el soldado y la princesa, no lo sé. Pero me lo imagino. Una palabra a destiempo no puede cambiar lo evidente.

El amor es como una adicción. Decía Neruda que es tan corto el amor, y es tan largo el olvido... Me acuerdo de todas y cada una de las veces que he tenido que soportar un largo olvido, y me hubiera dado tiempo a estudiar ingeniería aeroespacial y sacar cum laude, por lo menos.

Quedémonos con lo bueno.

Si te quiere, no te hace sufrir de ninguna manera.

Ps: La moraleja es... que mi espalda no me quiere.

5 comentarios:

Merba dijo...

Vaya, alguien que padece de los mismos males que yo. La moraleja esta me va que ni pintada. Mi espalda tampoco debe quererme demasiado ya que tiene a bien fastidiarme de tanto en tanto, dejando sentir su presencia. Será que en cuanto me olvido de ella, como los niños chicos, monta su particular show doloroso a modo de recordatorio. Bueno, pues que te sea leve y cuidate.

Mentalizada dijo...

Me ha sorpreendido tanto la moraleja que no he podido evitar la carcajada.

Paul Beaumont dijo...

Mi espalda, endemomento me quiere, pero quien sabe si endespués me dejará de querer.

Por otro lado, hablando de amor, creo que aquello de sufrir un poquito es parte del trato. Se sufre, sí, pero se sufre con gusto.

(como se nota que... nada, no se nota nada).

Anónimo dijo...

yo por primra vez en mi vida creo haberme enamorado y de un buen amigo mio , seguir a su lado es nveitable decirle que lo adoro es mposible quedarme en silencio y esperar como el soldado a que me diga que siente lo mismo ja! quien sabe si esperaria y a los 99 me iria corriendo .

Anónimo dijo...

jaja es verdad si te quiere no te hace sufrir...y entonces la espalda?? que lindo debe ser el amor,yo sigo esperando al soldado, no le voy a pedir tantos dias.